LOS ENTRESIJOS DEL OPUS DEI
Última modificación el Domingo, 13 enero 2008 03:23 Autor: ernesto Sábado, 12 enero 2008 03:05
LOS ENTRESIJOS DEL OPUS DEI
Así funciona el grupo más controvertido de la Iglesia Católica. Para sus adeptos, la Obra de Dios sólo es el camino hacia la santidad que marcó su fundador, Escrivá de Balaguer. Para sus críticos, es una secta integrista y mafiosa.

Revista MUY INTERESANTE
Marzo-2003
Por Luis Otero
El pasado 6 de octubre de 2002, el papa Juan Pablo II canonizaba en Roma a José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus dei, antes 100.000 devotos católicos y miembros de la Obra, entre ellos varios ministros del Gobierno español. Tras su "beatificación exprés", llevada a cabo en 1992, llegaba la " turbosantidad ", en palabras de Jesús Ynfante, escritor y biógrafo de Escrivá, por la celeridad empleada en el proceso de canonización, el más rápido de la historia.
No cabe duda de que corren buenos tiempos para el Opus, cuya influencia en el seno de la Iglesia no ha parado de crecer desde que Karol Wojtyla asumiera el papado en 1978 y otorgara en 1982 a la organización el estatuto de Prelatura Personal. Esta categoría jurídica, que Escrivá solicitó durante años y que le había sido negada por los dos papas anteriores, implica que el Opus, como organización dirigida por un prelado nombrado directamente por la Santa Sede, goza de total independencia en el seno de la Iglesia y no está sometida a la jurisdicción territorial de las diócesis. Todas las decisiones de la Prelatura son secretas y el prelado únicamente debe dar cuentas al Papa en persona.
Este creciente aumento de poder ha coincidido con la aparición de varios libros sobre el grupo, algunos a favor y otros en contra. Mientras sus partidarios se esfuerzan por difundir la filosofía de la Obra, basada en la búsqueda de la santidad en la vida diaria, especialmente mediante el trabajo, sus críticos, muchos ex opusianos, tachan al Opus de secta integrista que persigue dinero y poder y anula la voluntad de sus miembros a base de ejercer un control total sobre sus vidas y una disciplina en la que no faltan los castigos corporales. En el Opus desprecian estos testimonios aduciendo que proceden de personas débiles y resentidas con la organización. Pero, por otro lado, ¿no es elocuente que todos los rebotados de la Obra cuenten lo mismo?
Los datos fríos dicen que el Opus Dei fue fundado en 1928 por el aragonés José María Escrivá de Balaguer, por entonces un sacerdote de 26 años, cuya ideología básica está contenida en un libro de máximas titulado Camino . La prelatura tiene su sede en Roma y el actual prelado -cargo vitalicio- es el obispo madrileño Javier Echevarría, apoyado por un consejo de mujeres, la Asesoría Central, y otro de hombres, el Consejo General.
Según datos de la Oficina de Información del Opus, la organización cuenta en todo el mundo, con 84.000 miembros, mitad hombres y mitad mujeres, cuyo compromiso es buscar la santidad y hacer apostolado para ayudar a otros a alcalnzarla. Por continentes, en Europa hay 48.700 opusianos (33.000 en España y 4.000 en Italia); en América, 29.000; en Asia y Oceanía, 4.700 y en África, 1.600. Por categorías se dividen en sacerdotes (la minoría, unos 1.800 en total), numerarios (26 por 100) y supernumerarios (73 por 100). Además, hay simpatizantes y colaboradores.
Los numerarios dan todo su salario a su director
Los supernumerarios suelen estar casados y vivir con sus familias, mientras que la condición de numerario implica un grado especial de compromiso con la organización. Normalmente viven en centros del Opus, sexualmente segregados, en los que entran, tras un período de prueba de un año, con un contrato permanente llamado "fidelidad" (equivalente a los votos), que implican obligación de pobreza, castidad y obediencia. Estos miembros suelen tener empleos en el mundo profesional (hay médicos, abogados, catedráticos, diputados…), donan su salario íntegro al director de su centro, hacen heredero de todos sus bienes al Opus y reciben una pequeña remuneración a cambio. Casi todas las mujeres, incluso las que poseen título universitario, trabajan en la administración doméstica de las comunidades masculinas. Las numerarias sin ninguna titulación, llamdas auxiliares, están dedicadas de lleno a la cocina y a la limpieza.
Una de las críticas más extendidas hacia el Opus, que cuenta con ministros y banqueros en sus filas, es que se trata de un grupo elitista que se nutre de personas con influencia política y social. En su Oficina de Información niegan estos términos aduciendo que cualquier persona puede pertenecer a la Obra, independientemente de sus talentos o estrato social; y que los que se involucran en política lo hacen sin representar al Opus, sino como ciudadanos libres, siguiendo sus propios criterios. Los términos como lobby o grupo de presión para referirse a la Obra sólo son "clichés", según la periodista Pilar Urbano, miembro del Opus y autora de una biografía de Escrivá titulada El hombre de Villa Tevere . Sin embargo, este teórico desinterés de la institución hacia la política choca con el entusiasmo de Escrivá cuando en los años 60 Franco incluyó por primera vez en el Gobierno a varios socios del Opus: "¡Nos han hecho ministros!", gritó eufórico el fundador a sus fieles, según cuenta Luis Carandell en Vida y milagros de monseñor Escrivá de Balaguer .
Pero más allá de sus implicaciones en la política o en las finanzas, lo que exaspera a los disidentes del Opus es la forma manipuladora en que, según ellos, capta a la gente y controla hasta los aspectos más nimios de su vida cotidiana. En la web Gracias a Dios, ¡nos fuimos! Opus Dei, un camino a ninguna parte , varios ex miembros cuentan cómo la Obra usa la trampa de la vocación con chavales jóvenes ("has sido elegido por Dios") para separarles de su familia y amigos.
Algunas "ex" denuncian el trato vejatorio a la mujer
Se les hace creer que la salvación es imposible fuera del Opus, que pasa a llenar todas las facetas de su vida excepto el trabajo y, en el caso de muchas mujeres, también éste. Y cuando se desengañan, el impacto emocional es durísimo. Resulta estremecedor el testimonio de las ex numerarias que han escrito libros al respecto – La otra cara del Opus Dei , de María Angustias Moreno, Tras el umbral , de Carmen Tapia; o el más reciente Ser mujer en el Opus Dei, de Isabel de Armas-. Todas coinciden en señalar el desprecio que Escrivá mostraba hacia las mujeres, a las que consideraba esclavas, llevando a obligarlas a fregar el suelo de rodillas por considerar inmoral el uso de la fregona.
Las tres dan cuenta del exhaustivo control psicológico que se realiza a través de la llamada confidencia semanal, en la que las numerarias de base tienen que contar los detalles más íntimos de su alma a su director espiritual. Todo funciona según la estructura piramidal. Las iguales no pueden comunicarse entre sí ni hacerse confidencias: sólo pueden desahogarse con sus superiorres, a quienes deben obediencia ciega. Toda crítica está prohibida, dicen, y la divinización del líder Escrivá se entiende a todas las facetas de su persona.
Rezar, sufrir y pagar es el camino hacia la santidad
En Camino se invita a los fieles a "hacerse niños delante de Dios", idea atractiva para las personas que desean delegar en manos ajenas las responsabilidades y las cargas diarias. Según el historiador Michael Wlash, estudioso del Opus, "así trabajan las sectas: ofrecen un marco simple donde resguardarse de un mundo complejo. Sólo debes rezar mucho, hablarlo todo con tu director espiritual, llevar el cilicio y darles tu dinero. Si lo haces, estás en el camino de santidad".
La autopenitencia y el uso de castigos corporales -"mortificación de los sentidos" ( Camino , 181)- son prácticas habituales en los centros de la Obra. Otra numeraria arrepentida, Agustina López de los Mozos, escribió en un artículo publicado en la revista Marie Claire en diciembre de 1988 que llevaba puesto el cilicio -un cinturón con pinchos- ceñido al muslo durante dos horas diarias, cada día en una pierna. Y que una vez a la semana, los sábados, usaba la llamada disciplina, un látigo de cuerda con varias puntas: "entras al baño te bajas la ropa interior y te azotas las nalgas el tiempo que dura una Salve", contaba.
Podría pensarse que estas prácticas propias de la España medieval ya estarían desterradas, pero un reportaje de la revista alemana Focus de marzo de 2002 revela cómo un médico de 44 años, numerario en un centro del Opus Dei en Múnich, usa el cilicio a diario y se fustiga con la disciplina cada sábado.
"Entre la abstinencia total y el conejismo procreador"
En general, todo lo relacionado con el sexo -"quítame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazón", dice Escrivá ( Camino , 130)- se considera tabú en el Opus, aunque más bien parece obsesión morbosa.
El actual prelado Javier Echevarría llegó a decir públicamente que cuando alguien nace impedido o con una tara, se debe probablemente a que sus padres cometieron prácticas sexuales pecaminosas. Isabel de Armas, que se formó como numeraria en los centros Alcor, de Madrid, y Dársena, de Barcelona, cuenta que en la sexualidad femenina sólo cabía "o la abstención total o el conejismo procreador, aceptando a ciegas las supernumerarias casadas todos los hijos que mandara la providencia. A éstas se les recordaba el débito conyugal al marido, cuando éste lo pida, sin ninguna atención a los deseos femeninos ni al tempo sexual de la mujer".
Cabe pensar, desde luego, que estas personas hablen así por resentimiento. El Opus afirma que quien está es porque quiere y que dentro hay total libertad para informarse y expresarse. No hay censura, dicen, pero los numerarios reciben constantes cursos de adoctrinamiento y la lista de libros que pueden leer mientras están en la Obra la decide el director de su centro, quien se encarga de evaluarlos del 1 -"recomendable"- al 6 -"gravemente peligroso para la fe"-. según Isabel de Armas, "libres de la obligación de pensar, los súbditos llegan a creer que la mejor libertad es aquella que consiste en obedecer siempre". El problema surge cuando un súbdito recobra el espíritu crítico y decide volver a pensar por sí mismo. En ese caso, Camino también le da la respuesta: "Obedecer…, camino seguro. Obedecer ciegamente al superior, camino de santidad. Obedecer en tu apostolado, el único camino: porque en una obra de Dios, el espíritu ha de ser obedecer o marcharse".
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RECUADRO: Luces y sombras de San Josemaría
La historia del fundador del Opus Dei es la de un hombre convencido de que ha sido elegido directamente por Dios para ser santo. José María Escriba Albás -así se llamaba realmente- había nacido en Barbastro (Huesca) en 1902, en una familia modesta. En 1915 los Escriba se trasladaron a Logroño, donde el joven José María siente la llamada divina y se hace sacerdote en 1925. Tras ejercer en Zaragoza y Madrid, funda en 1928 el Opus Dei, un movimiento católico que busca la santidad en la vida cotidiana. En 1946 se traslada a Roma, donde impulsa la creación de centros del Opus por el mundo. Allí murió en 26 de junio de 1975, a los 73 años. El papa Juan Pablo II le beatificó en 1992 y en 2002 le convirtió en San Josemaría.
La valoración que suscita el personaje no admite término medio. Para sus seguidores, es un santo universal, un líder renovador. "Un gigante inconformista, a contracorriente (…) humilde, empeñadamente ausentado de cualquier vana notoriedad", le llama Pilar Urbano en su biografía. En cambio, para el sociólogo Alberto Moncada, ex miembro del Opus, era un integrista a quien la ola renovadora del Concilio Vaticano II le daba alergia. Ciertamente, Escrivá no se llevó bien con los dos papas concialires, Juan XXIII y Pablo VI, y durante el franquismo acudía al palacio de El Pardo a dar ejercicios espirituales a la familia del dictador.
Si era tan humilde, dice Jesús Ynfante, ¿por qué se tomó tantos desvelos en alterar su identidad? Se apellidaba Escriba Albás hasta que en 1940 solicitó que se le reconociera como Escrivá de Balaguer y Albás; en 1960, pasó de José María a Josémaría y en 1968 pidió y le fue concedido el título de marqués de Peralta. Según la ex numeraria María Angustias Moreno, predicaba la pobreza "pero no le gustaba su origen, ni su familia, ni su casa natal, que hizo derribar para construir otra señorial". Gustaba de las comidas exquisitas con cubiertos de plata en el comedor de su casa de Roma, un palacio con 24 capillas.
Para Carmen Tapia, que fue colaboradora directa suya, era una persona de malas maneras: "Podía ser agradable y amable y, de repente, mostrarse muy enojado. Hablaba despectivamente de las mujeres y gritaba muy a menudo. Una vez se enfadó con una numeraria y gritó: ‘la tienen que azotar, levantadle las faldas, bajadle las bragas y azotadle hasta que se arrepienta’. También decidió que le llamáramos Padre, escrito con mayúsculas, y que le saludáramos arrodillándonos con la rodilla izquierda".
EXTRAIDO DE LA REVISTA Muy Interesante Marzo 2003
Luis Otero
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muy interesante. gracias
La Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei es una institución perteneciente a la Iglesia Católica. Fue fundada el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, sacerdote español canonizado en 2002. El término latino “Opus Dei” significa “obra de Dios”.
La prelatura está gobernada por un prelado y compuesta por los sacerdotes que forman el clero propio de la prelatura y, en su mayoría, por fieles laicos.[3]
El Opus Dei, fundado en 1928, fue aprobado por primera vez en 1941 por el obispo de Madrid (España). Años después, en 1950, la Santa Sede lo aprobó como Instituto Secular, rigiéndose por sus propios estatutos. Tras solicitarlo, fue erigida como prelatura personal en 1982 por el Papa Juan Pablo II, siendo la única existente en la actualidad. La prelatura depende de la Congregación para los Obispos.
La misión institucional del Opus Dei es difundir la enseñanza católica de que todas las personas están llamadas a hacerse santos, y que la vida ordinaria es un camino hacia la santidad.[4]
Según el Anuario Pontificio de 2004, el Opus Dei cuenta con 1.850 sacerdotes en el mundo y 83.641 laicos que suman un total de 85.491 miembros. El 55% de los miembros del Opus Dei son mujeres y cerca del 90% viven en Europa y América Latina.[5]
El patrimonio de la prelatura está estimado en un mínimo de 2.800 millones de dólares, según un estudio de John Allen.[6]
El Opus Dei ha recibido reconocimiento y apoyo de los Papas, de diversas autoridades católicas y de otras personalidades.
En contraste, sobre todo en Europa, el Opus Dei también ha sido fuertemente criticado, siendo acusado principalmente de proselitismo agresivo, sectarismo y difusión de actitudes ultraconservadoras.
Contenido [ocultar]
1 Historia
1.1 Canonización del fundador
1.1.1 Causas de beatificación de otras personas del Opus Dei
2 Mensaje
3 Estructura institucional
4 Estructura interna
4.1 Tipos de miembros
4.1.1 Sacerdotes del Opus Dei
4.1.2 Laicos del Opus Dei
4.1.3 Sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz
4.1.4 Cooperadores del Opus Dei
4.2 La Administración de los Centros del Opus Dei
4.3 Incorporación y salida
5 Instrucción y formación
5.1 Medios de formación
5.2 Dirección espiritual
5.3 La corrección fraterna
5.4 Confesión
6 Actitudes frente al Opus Dei
6.1 Críticas
6.2 Respuestas a las críticas
6.3 Posturas favorables
6.4 Controversias en torno al Opus Dei
6.4.1 Acusaciones de constituir una secta
6.4.2 El código Da Vinci
6.4.3 Acusaciones de secretismo
6.4.4 Falta de ortodoxia y ultraconservadurismo
6.5 El Opus Dei y su relación con la politica
7 El Opus Dei en la actualidad
8 Referencias
9 Bibliografía
10 Enlaces externos
10.1 Páginas oficiales
10.2 Webs favorables
10.3 Webs críticas
Historia
El 2 de octubre de 1928, Josemaría Escrivá de Balaguer funda el “Opus Dei”[7] como «camino de santificación dirigido a toda clase de personas en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano». Este mensaje chocó con la idea generalizada en aquella época de que para ser santo había que llevar una vida consagrada únicamente a Dios, es decir, sólo los religiosos podían ser santos.
En 1930 fundó las sección femenina del Opus Dei, que hasta ese momento era solo para varones.
En el año 1933 se abre el primer centro del Opus Dei, la “Academia DyA” donde se imparten clases de Derecho y Arquitectura. Un año después la “Academia DyA” se convierte en residencia universitaria.
Como medio para alcanzar los fines de la institución, Escrivá concibe el llamado “plan de vida” que deben seguir los miembros, que por aquellos años se va perfilando e incluye, entre otras, prácticas como la misa diaria, comunión, rezo del ángelus, visita al sagrario, lectura espiritual, rosario y mortificaciones.
Hacia 1935/36, en la “Academia DyA”, los estudiantes comenzaron a practicar algunas de las ideas que el fundador concibió, y comenzaron a aparecer los signos distintivos de la futura Obra, y que serían consideradas en adelante muestra de “buen espíritu”, como la corrección fraterna, ayunos y la mortificación corporal, como por ejemplo dormir en el suelo, castigarse el cuerpo por medio de un cilicio apretado en el muslo durante dos horas al día y golpearse las nalgas con unas “disciplinas” (látigo de cuerda) una vez a la semana. Según Escrivá, la finalidad de estas prácticas era unirse a la Cruz de Cristo, además de domar las pasiones, castigando el cuerpo y fortaleciendo la voluntad.
Durante la guerra civil española, en la que se desata la persecución religiosa, Josemaría Escrivá se ve obligado a refugiarse en diversos lugares. En 1937, el padre Escrivá y otros miembros del Opus Dei abandonan la zona “republicana” cruzando los Pirineos por Andorra y llegando a Francia, desde donde regresan a España, a la zona dominada por los sublevados. La contienda hace suspender los proyectos del fundador del Opus Dei de extender la labor apostólica a otros países.
Tras la guerra civil española, se inicia la dictadura de Franco, apoyada por la Iglesia Católica y Josemaría Escrivá regresa a Madrid. Sus enseñanzas se expanden por otras ciudades de España. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial impide los intentos de expandir el Opus Dei a nivel internacional.
En 1941 fue aprobado como “Pía Unión” por el Obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, pues desde la fecha de su fundación en 1928 el Opus Dei estuvo sin reconocimiento jurídico por parte de la Iglesia Católica. Esta figura estaba englobada en las Asociaciones de fieles, y no suponía un cambio de estado para sus miembros.
Artículo principal: Itinerario jurídico del Opus Dei
El 14 de febrero de 1943, Josemaría Escrivá encuentra una solución jurídica que permitirá la ordenación de sacerdotes dentro del Opus Dei, la “Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz”. Esto se ve reflejado un año después, el 25 de junio de 1944, cuando es reconocida jurídicamente por el Obispo de Madrid como Sociedad de vida en común sin votos públicos y ordena a los primeros sacerdotes del Opus Dei: Álvaro del Portillo, José María Hernández de Garnica y José Luís Múzquiz. Esta Sociedad Sacerdotal está formada por algunos miembros varones del Opus Dei que se preparan para ser sacerdotes, y por los que se van ordenando. La figura de Sociedad de vida común pertenecía el estado de perfección, y sus miembros emitían los correspondientes votos de Castidad, Pobreza y Obediencia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el fundador del Opus Dei se traslada a vivir a Roma, al darse cuenta de que si quiere expandir sus enseñanzas alrededor del mundo deberá establecer la sede del Opus Dei en esa ciudad. En los años siguientes viaja por toda Europa, para preparar el establecimiento del Opus Dei en diversos países.
A partir de su establecimiento en Roma, se comienzan a fundar nuevos centros de enseñanza del Opus Dei, entre los que cabe destacar el “Colegio Romano de la Santa Cruz” (fundado en 1948, y actualmente uno de los dos Seminarios de la Prelatura), por el que pasarán a partir de entonces cientos de miembros “numerarios” del Opus Dei, que recibirán una formación espiritual y pastoral al tiempo que realizan estudios en diversos ateneos pontificios Romanos. Gran parte de dicho numerarios se preparan, con esos estudios, para el sacerdocio.
En 1947 el Opus Dei recibe la aprobación provisional por parte de la Santa Sede como Instituto Secular de derecho pontificio. La aprobación definitiva le será otorgada en 1950.[8] Al Instituto pertenecen laicos, sacerdotes que provienen de los laicos del Instituto y que se ordenan para servir a éste, y sacerdotes diocesanos que continúan dependiendo de sus respectivos Obispos.
En 1952 comienzan las actividades del Estudio General de Navarra, en Pamplona, que con el tiempo se convertiría en la Universidad de Navarra, con sedes en las ciudades de San Sebastián y Barcelona.
En 1953 se funda en Roma el “Colegio Romano de Santa María”, dirigido a numerarias, que es el equivalente de la “Universidad de la Santa Cruz” (que tiene como finalidad impartir formación teológica a varones con posibilidad de ser ordenados sacerdotes), con las mismas funciones que éste, exceptuando la preparación para el sacerdocio, pues la Iglesia no lo permite.
Javier EchevarríaEl 26 de junio de 1975, Josemaría Escrivá fallece en Roma. En ese momento pertenecen al Opus Dei unas 60.000 personas.
En Huesca (España) se inaguró el 7 de julio de 1975 el actual Santuario de Torreciudad, un antiguo proyecto de su fundador que databa de 1960.
El 15 de septiembre del mismo año, Álvaro del Portillo es elegido para suceder al fundador.
El 28 de noviembre de 1982 Juan Pablo II lo erige como la primera prelatura personal de la Iglesia Católica y nombra prelado a Álvaro del Portillo, al que en 1991 conferiría la ordenación episcopal; intrínsecamente unida a la prelatura, está la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de sacerdotes a la que pertenecen los sacerdotes de la Prelatura y aquellos sacerdotes diocesanos que lo deseen (y que no dejan de depender en todo de sus respectivos Obispos).
En 1993 fallece Alvaro del Portillo, siendo elegido como su sucesor Javier Echevarría, el actual Prelado y que fue ordenado Obispo en 1995.
Canonización del fundador
Plaza de San Pedro el día de la canonización de Josemaría Escrivá.Tras el fallecimiento de Josemaría Escrivá, la Santa Sede recibió miles de cartas -entre ellas, las de un tercio del episcopado mundial- solicitando la apertura del proceso de beatificación y canonización.[9] Finalmente, su causa se introdujo en 1981 y el 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatificó a Josemaría Escrivá de Balaguer[10] y el 6 de octubre de 2002, fue canonizado por dicho Papa[11]
El -según algunos- inusualmente rápido proceso[12] de canonización de Escrivá gozó del apoyo de destacadas figuras de la jerarquía eclesiástica,[13] pero estuvo también marcado por la polémica y la oposición. Kenneth Woodward, el citado periodista de la revista Newsweek, que escribió el libro La fabricación de los santos subtitulado “Cómo la Iglesia Católica determina quién se convierte en santo, quién no, y porqué” (1990), dice que el oponente oficial, antiguamente denominado como Abogado del Diablo, fue puenteado y que importantes testigos críticos con el Opus no fueron llamados. Según él, no es cierto que oyeron a once críticos de la canonización de Escrivá, sino que solamente había uno. Rechazando de entrada miembros que en su momento fueron cercanos al fundador, entre ellos: Maria del Carmen Tapia, Miguel Fisac, el padre Vladimir Feltzman y John Roche. A este respecto hay que señalar que, la figura del Abogado del Diablo había sido sustituida por la de un oponente a la causa en la reforma de 1983, y que los nombres de los testigos contrarios fueron introducidos por la misma Postulación del Opus Dei en la propuesta de testigos para la Causa. Sin embargo, la mayoría de ellos fueron rechazados por el Tribunal eclesiástico. El Opus Dei también incluyó en la documentación las publicaciones contrarias a Escrivá publicadas hasta entonces[14] También, Woodward incide en que la abundancia de recursos económicos del Opus Dei fue utilizada para presionar financieramente sobre centenares de obispos, especialmente del tercer mundo, para enviar informes favorables a los que llevaban el proceso de canonización en Roma. Sin embargo, para el juez del proceso (el padre Rafael Pérez, agustino que durante años fue Abogado del Diablo mientras existió esta figura), esta acusación es insostenible: “No se hace caso de ningún tipo de presiones. Sería casi imposible e ineficaz que las hubiera, porque en cada uno de los distintos pasos intervienen muchas personas”, dijo en una entrevista aparecida en el periódico Heraldo de Aragón el 1 de diciembre de 1991. La revista Newsweek averiguó también que dos de los jueces, Mons. Luigi De Magistris, y Mons. Justo Fernández Alonso, rector de la iglesia nacional española en Roma, no aprobaron la causa. De hecho, uno de los disidentes escribió según su informe, que la beatificación de Escriva podía causar grave escándalo público en la iglesia.[15] Este investigador también afirma que los consultores eran principalmente italianos y miembros del Opus Dei. Sin embargo, a pesar de que, según la praxis vigente en la Congregación para las Causas de los Santos, los nombres de los consultores no se pueden hacer públicos (ni, por tanto, su procedencia), en el proceso se hizo constar explícitamente que ninguno de ellos pertenecía al Opus Dei. En el documento de Juan Pablo II que regula los procesos no se encuentra citada la figura del oponente, de que se habla.[16]
Causas de beatificación de otras personas del Opus Dei
Hay otras causas de beatificación de fieles de la Prelatura del Opus Dei que fueron abiertas: Ernesto Cofiño, pediatra guatemalteco, Montserrat Grases, una estudiante universitaria catalana, Toni Zweifel, ingeniero suizo, y el sucesor de Escrivá, D. Álvaro del Portillo, Eduardo Ortiz de Landázuri, médico español, y su hermana Guadalupe Ortiz de Landázuri, Isidoro Zorzano, ingeniero y obrero español de origen argentino, y José María Hernández de Garnica, sacerdote nacido en Madrid.
Mensaje
El “Opus Dei” fue fundado como “camino de santificación dirigido a toda clase de personas”,[17] lo que resultaba novedoso pues en aquella época sólo los religiosos podían ser santos.
Según explicaba el propio Josemaría, la finalidad del Opus Dei es “contribuir a que haya en medio del mundo hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales que procuren amar y servir a Dios y a los demás hombres en y a través de su trabajo”.[18] Para su Fundador, la actividad principal del Opus Dei es dar formación a sus miembros y a la gente que quiere recibirla, hasta el punto de que a veces resumía el papel del Opus Dei como “una gran catequesis” [cita requerida].
Pot, versión eslovena de Camino, las consideraciones espirituales del fundador del Opus Dei.Se presenta aquí un resumen de las enseñanzas de Escrivá de Balaguer, el mensaje oficial del Opus Dei:
Vida ordinaria. Siendo miembros de la familia de Dios a través del bautismo, los cristianos están llamados a la santidad, una vida coherente con su nueva condición de hijos de Dios. La mayoría de los cristianos deben santificarse en el mundo, escribe Escrivá. Así siguen las pisadas de Jesús que según la Biblia trabajó como carpintero y vivió como hijo de una familia judía en una pequeña aldea durante 30 años.
Santificación del trabajo. Cualquier trabajo que hacen los cristianos debe ser hecho con espíritu de excelencia, como un servicio efectivo para las necesidades de la sociedad. Así será un ofrecimiento debido para Dios. En su trabajo de servicio, Jesús hizo todo bien (Marcos 7:37).
Oración y mortificación. De la Caridad (amor de Dios) brota la oración constante, apoyada en normas de piedad por las que el cristiano se relaciona con Jesús sacramentado y la Virgen María. La mortificación, la “oración de los sentidos”, se hace especialmente a través de una lucha deportiva para adquirir las virtudes humanas.[19] Estas acciones se ofrecen en la Misa, centro y raíz de la vida católica.
Caridad y apostolado. Los cristianos deben dar la máxima importancia a la virtud de la caridad: comprensión, compasión, cortesía, ayuda a los necesitados y corrección fraterna. La caridad exige el apostolado, dando lo mejor a la gente: el mismo Dios, fuente de paz y alegría.
Unidad de vida. El cristiano que practica estas enseñanzas no tiene una doble vida, una vida de fe completamente ajena a su trabajo cotidiano. Por el contrario, tiene una “unidad de vida” —una unión profunda con Jesucristo, Dios perfecto y Hombre perfecto, una persona en que la potencia divina se une con la ordinaria actividad humana. Así, el trabajo de un verdadero cristiano se transforma en trabajo de Dios, Opus Dei. Este cristiano, a pesar de los defectos que trata de erradicar con humildad, es “alter Christus, ipse Christus” otro Cristo, el mismo Cristo.[20]
Según Escrivá, el fundamento de la vida cristiana es una consciencia personal de la filiación divina. “La alegría viene de saberse hijos de Dios,” dice Josemaría. El Opus Dei, dice, es “un asceticismo sonriente”[cita requerida].
La espiritualidad de la institución se recoge, en gran medida, en la obra de Escrivá de Balaguer “Camino”, una serie de 999 meditaciones para orientar a los fieles.
Según el británico Stephen Tomkins, autor de “Breve historia de la cristiandad”, “el Opus Dei exige una especie de voto monástico, aunque no en un monasterio sino en medio de la sociedad… Contemplativos en medio del mundo”[cita requerida]. El texto indica una cierta tendencia a calificar nuevas formas en la Iglesia con las categorías acostumbradas, no siempre acordes a los nuevos carismas.
La idea de la llamada universal a la santidad fue predicada por San Agustín y por San Francisco de Sales, que sin embargo daban énfasis a la liturgia y las oraciones. “Escrivá es más radical … Para él, es el mismo trabajo material lo que debe transformarse en oración y santidad”, según reflejó el Cardenal Luciani, que posterior sería Papa con el nombre de Juan Pablo I. [cita requerida]
Nuestra Señora, Emperatriz de China, en Hacsa Conference Center en China. La santa que tiene más santidad de todos, dice Escrivá, vivió su vida cuidando su familia.Las premisas del mensaje del Opus Dei que todos los cristianos pueden y deben ser santos son las siguientes: Los cristianos creen que :
(1) son “pobres criaturas” hechos de la nada y que “su soberbia les llevan a rebelarse con su Creador”;
(2) Cristo es el Dios vivo que “nos creo y nos mantiene en existencia” y “el único que puede satisfacer los deseos del corazón humano”;
(3) Cristo es un Salvador que “nos ama como loco” y es el quien tiene más interés que seamos santos: “Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (Tess 4:3);
(4) “Este Cristo que está vivo es un Cristo que está cercano,”
Con el Espíritu Santo residiendo en un cristiano que está dispuesto a aprender, el espíritu humano que se creó para amar, dijo Escrivá, está llevado a través de un “plano inclinado”, que empieza con la repetición ferviente de oraciones cortas y entonces ” se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio…”[21] Así, uno de sus enseñanzas favoritas es el mandato bíblico que todos deben amar a Dios con todo el corazón, alma, poder y mente, un amor que no se reserve nada, un amor que los padres deben transmitir todo el día a sus niños (Deut 6:4-9: Shema Yisrael), y que Cristo llamó “el mandamiento más grande” (Mt 22:37-40). Y también Escrivá apunta al mandamiento nuevo de Jesús: Amar unos a otros como yo os amé.
Estructura institucional
Desde 1982 está constituído como la única Prelatura personal existente en la Iglesia Católica, dado que el resto son prelaturas territoriales.
Juan Pablo II ordenando como Obispo al Prelado del Opus Dei, Álvaro del Portillo.La prelatura está formada por presbíteros y diáconos del clero secular,[22] gobernados por un prelado.[23] También hay fieles laicos que, mediante acuerdos establecidos con la prelatura, se dedican a sus obras apostólicas.[24]
Anteriormente a ser erigida como prelatura personal, ya en 1947, obtuvo la aprobación del Vaticano como Instituto Secular de Derecho Pontificio, siendo aprobados unos estatutos en 1950, en los cuales los laicos hacían, si bien de forma privada, los tres votos clásicos de obediencia, castidad y pobreza.[25] Escrivá solicitó la conversión en prelatura personal en 1962, y no fue sino hasta el papado de Juan Pablo II, el cual finalmente concedió esta petición.
La Constitución Apostólica “Ut Sit” erigió al Opus Dei como prelatura personal de la Iglesia Católica el 28 de noviembre 1982. Según Juan Pablo II “se vio con claridad que tal figura jurídica se adaptaba perfectamente al Opus Dei”, “teniendo presente la naturaleza teológica y genuina de la Institución.” Esta prelatura personal es por ahora la única que existe en la Iglesia Católica.
Como prelatura personal, su clero está sometido directamente a la jurisdicción y a la autoridad del Prelado del Opus Dei, y éste a su vez, a la del Papa, por tanto no está sometido ni a la jurisdicción, ni a la autoridad del obispo diocesano. Esto le ha dado amplia independencia dentro de la Iglesia Católica, para ejercer su apostolado, pues, a diferencia de las diócesis, que tienen una jurisdicción territorial, las prelaturas personales —como los ordinariatos militares— se encargan de personas en cuanto a algunos objetivos particulares sin tener en cuenta donde viven. En cuanto a los laicos del Opus Dei, ya que no son diferentes de otros católicos, “continúan bajo la jurisdicción del obispo diocesano,” en las palabras de Ut Sit. Estas estructuras seculares son muy diferentes de las órdenes religiosas o las congregaciones.
Según críticos como Juan José Tamayo-Acosta, teólogo y profesor de la Universidad Carlos III, de Madrid, Hans Küng, Leonardo Boff, Jesús Cardenal, Michael Walsh (ex jesuita) y Kenneth Woodward, periodista de Newsweek, el Opus Dei con esta categoría jurídica, se convirtió de facto en una “iglesia dentro de la Iglesia”, debido a su gran independencia dentro de la misma, al no estar sometida a la jurisdicción directa de las diócesis territoriales.[26]
Juan José Tamayo sostiene que el Vaticano encontró en el Opus Dei una voz predominantemente laica -una suerte de “caballo de Troya en medio del mundo”- como una fuerza de choque que se haría eco de su oposición al aborto, el uso de anticonceptivos, el divorcio, la investigación con células madre y los derechos de los homosexuales.[27] También se ha sugerido la “simpatía” de Juan Pablo II con el Opus Dei.
Por el contrario, desde el Opus Dei se señala: “Ninguna parte de la Iglesia constituye “una iglesia dentro de la Iglesia”, sino justamente lo contrario: cada parte promueve vínculos de comunión respecto a toda la Iglesia. (…) La legítima autonomía del Opus Dei para llevar a cabo su misión eclesial, como por lo demás la autonomía que en diversos grados es propia de todo fiel y de cualquier realidad eclesial, es siempre autonomía en la comunión con la Iglesia universal y el Romano Pontífice, y con las Iglesias particulares y los Obispos diocesanos. En este sentido, el Opus Dei, en su actual configuración como prelatura, goza de la autonomía propia de los entes de la constitución jerárquica de la Iglesia (cuya cabeza es un sujeto con potestad episcopal), que es distinta de la autonomía propia de los entes de estructura asociativa”.[28]
Estructura interna
Artículo principal: Miembros del Opus Dei
Tipos de miembros
Como se ha dicho más arriba, el Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia Católica, formada por presbíteros y diáconos a cuyo frente se encuentra un Prelado. Además hay laicos que se dedican a las obras apostólicas de la prelatura. Por último, la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación sacerdotal intrínsecamente unida a la prelatura a la que pueden pertenecen los sacerdotes diocesanos. Cuando se dice que una persona pertenece al Opus Dei se quiere decir que se encuentra en alguna de esas categorías: los sacerdotes de la prelatura, los laicos que se dedican a sus obras apostólicas y los sacerdotes diocesanos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.
A su vez, dentro de cada grupo existen varios subtipos:
Sacerdotes de la Prelatura: pueden ser numerarios y agregados.
Laicos: pueden ser numerarios y numerarias, numerarias auxiliares, agregados y agregadas y supernumerarios y supernumerarias.
Sacerdotes diocesanos: pueden ser agregados y supernumerarios.
Por último, ambas instituciones (la prelatura y la Sociedad Sacerdotal) admiten Cooperadores (de cualquier tipo la primera, sólo sacerdotes diocesanos la segunda), que sin pertenecer a ellas les prestan ayuda de forma estable, con sus limosnas, sus oraciones o su trabajo.
Sacerdotes del Opus Dei
Artículo principal: Sacerdote (del Opus Dei)
Representan menos del 2% del total de miembros. Proceden de los numerarios y agregados laicos del Opus Dei. Principalmente, atienden a los miembros laicos y trabajan en las labores apostólicas. A ellos están reservados los principales cargos de gobierno en la prelatura (Prelado, Vicarios Regionales y Vicarios Delegados).
Los sacerdotes que forman el clero de la prelatura fueron llamados por el prelado a hacerse sacerdotes, y aceptaron esa llamada libremente. Realizan sus estudios sacerdotales en centros o en seminarios del Opus Dei (no en seminarios diocesanos), y el Opus Dei se responsabiliza de su sustento (alojamiento, ropa, etc.).
Los sacerdotes numerarios y agregados viven como los laicos numerarios y agregados, respectivamente: los sacerdotes numerarios en centros de la prelatura, y los sacerdotes agregados con su familia, en residencias, solos, etc. Varios sacerdotes numerarios han sido ordenados obispos por el Papa.
Laicos del Opus Dei
Existen varios tipos de miembros laicos en la Prelatura del Opus Dei: numerarios, numerarias auxiliares, agregados y supernumerarios. Las diferencias entre ellos consisten principalmente en si viven el celibato o no y si viven en centros de la prelatura o no. Una y otra cosa determinan la disponibilidad de los miembros para ayudar en las actividades apostólicas de la Prelatura.
Aunque a veces se hable en masculino, en todos los grupos (excepto en el de las numerarias auxiliares) hay hombres y mujeres: numerarios y numerarias, etc. Ambas secciones (masculina y femenina) son completamente independientes (distintos centros y distintas labores apostólicas).
Numerarios:
Artículo principal: Numerarios y Agregados (del Opus Dei)
Comprenden aproximadamente al 20% de los miembros.[29] Los numerarios (y numerarias) son miembros célibes que generalmente viven en un centro del Opus Dei. Deben poseer estudios universitarios. Pueden, en principio, ejercer una profesión civil, pero han de estar dispuestos a renunciar a su ejercicio, si la Prelatura se lo indica.
Son los primeros responsables de la formación de los demás miembros del Opus Dei, y a ellos se reservan los cargos directivos. Numerarios y numerarias (no así las numerarias auxiliares) reciben una formación filosófica y teológica que, a lo largo de su vida, es comparable a la recibida por los sacerdotes en los seminarios.
Numerarias auxiliares (hasta 1982, numerarias sirvientas):
Son numerarias que que se dedican en exclusiva al trabajo doméstico (limpieza, cocina, cuidado de la ropa, etc.) de los centros. Viven en centros del Opus Dei y habitualmente no ejercen una profesión externa. No suelen tener estudios superiores, y no ocupan cargos directivos.
En los estatutos del Opus Dei se dice acerca de las numerarias auxiliares:
(…) además, en la sección de mujeres, las Numerarias auxiliares, con la misma disponibilidad que las demás Numerarias, dedican su vida principalmente a los trabajos manuales u oficios domésticos, que acogen voluntariamente como trabajo profesional propio, en las sedes de los centros de la Obra. (n. 9)..
Familia de John Perrottet, miembro supernumerario del Opus Dei.Agregados (hasta 1982, oblatos):
Artículo principal: Numerarios y Agregados (del Opus Dei)
Son miembros célibes que -a diferencia de los numerarios- viven con sus familias, o donde les resulte más conveniente por razones profesionales. Son aproximadamente un 10% de los miembros del Opus Dei. No es obligatorio que tengan estudios superiores, y no ocupan cargos directivos en la Obra.
Supernumerarios:
Artículo principal: Supernumerario (del Opus Dei)
Son los más numerosos, representando actualmente cerca del 70 por ciento del total de miembros.[29] Los supernumerarios no son célibes (es decir, pueden casarse), viven y trabajan donde consideran oportuno, y buscan la santificación con su vida ordinaria, además de tener un plan de vida espiritual con diversos medios de formación y prácticas de piedad. Debido a su profesión y obligaciones familiares los supernumerarios no poseen tanta disponibilidad como los numerarios y agregados, pero suelen colaborar económicamente con el Opus Dei u ofrecer apoyo según las circunstancias se lo permitan. No ocupan cargos directivos.
Sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz
Artículo principal: Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz
La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación de clérigos (sacerdotes), intrínsecamente unida a la prelatura personal del Opus Dei. Pertenecen a ella los presbíteros y diáconos diocesanos que lo desean, y los sacerdotes (agregados y numerarios) del clero de la prelatura. Forman parte de ella poco más de 2.000 sacerdotes diocesanos y los 1.900 sacerdotes de la prelatura (año 2007). El prelado del Opus Dei es el presidente de la Sociedad.
Cooperadores del Opus Dei
Los cooperadores del Opus Dei no son miembros de la prelatura, pero colaboran de distintas formas con ésta (oraciones, limosna, trabajo). Para ser Cooperador no es necesario ser cristiano.
Los cooperadores pueden participar de las actividades educativas y de formación del Opus Dei. Asimismo, comunidades religiosas pueden ser cooperadores de la Prelatura. Actualmente existen cientos de estas comunidades que cooperan mediante sus oraciones por el Opus Dei y sus apostolados.
La Administración de los Centros del Opus Dei
Artículo principal: Administración de los Centros del Opus Dei
Santuario de Torreciudad, creado por el Opus Dei.Uno de los encargos que tiene la Sección femenina del Opus Dei es el de ocuparse de las labores domésticas en los Centros de la Prelatura, especialmente de los Centros de la Sección de varones.
Para casi todas las numerarias auxiliares (anteriormente numerarias sirvientas) y para algunas numerarias, las tareas domésticas en los Centros, constituyen su trabajo profesional, en el que deben permanecer, y donde han de buscar su propia santificación.
Cuando se trata de un Centro de varones, la separación entre los hombres y las mujeres es total. De ordinario debe haber doble puerta entre la casa de las auxilares y los residentes. Por ello las auxiliares no hablan para nada con los residentes del centro, ni saben sus nombres. Tampoco éstos las ven nunca, excepto a las que sirven la mesa. Los residentes tampoco hablan para nada con las auxiliares, ni saben sus nombres. Las entradas de los numerarios y las auxiliares son siempre distintas, incluso se debe procurar que estén en calles distintas, para que las personas que viven en una y otra casa no se vean al salir y entrar.
Incorporación y salida
Para pertenecer al Opus Dei se requiere solicitarlo libremente. La incorporación formal a la Prelatura se realiza mediante una convención bilateral que estipula los compromisos mutuamente asumidos por el interesado y por la propia Prelatura.
El vínculo de los fieles con la Prelatura se establece mediante una declaración de naturaleza moral entre la persona que desea pedir la admisión (previamente solicitada por carta al prelado) y un representante del prelado, ante un testigo. Entre la solicitud por carta de la admisión al prelado y la incorporación jurídica definitiva del aspirante median al menos seis años y medio, a lo largo de los cuales, el aspirante debe renovar su intención anualmente. En caso de no hacerlo, desaparecen las obligaciones mutuas, no devolviéndose en ningún caso los bienes o dinero entregados hasta ese momento.[30]
El vínculo con la prelatura cesa al terminar el plazo de vigencia del contrato, o antes, si la Prelatura así lo considera o si el interesado lo desea, solicitando dispensa al Prelado. En caso de que no se solicitara dicha dispensa, se estaría ante, lo que el “Opus Dei” considera una “salida ilegítima” y por tanto el miembro que abandonase su vocación, sin haber obtenido la dispensa necesaria, pecaría mortalmente, según el Opus Dei.[31]
Legalmente, por su propia voluntad y en cualquier momento, cualquiera puede abandonar el “Opus Dei” sin que exista obligación legal alguna de permanencia, pues el compromiso contractual es de índole únicamente moral. En ciertos casos, los bienes donados o testados podrían recuperarse.
Para ampliar esta información:
Incorporación al Opus Dei
Salida del Opus Dei
Instrucción y formación
Josemaría Escrivá en una reunión.Artículo principal: Formación y Hábitos en el Opus Dei
Según el fundador del Opus Dei, un cristiano se hace santo a través de dos elementos imprescindibles: la lucha personal por alcanzar el ideal cristiano y la gracia y misericordia de Dios.[32] Para alcanzar el ideal cristiano de “aprender a amar”, existen unos medios de santificación. En el Opus Dei, dichos medios se pueden resumir en cuatro aspectos: 1) vida interior: la vida de contemplación a la que Jesucristo llamó “la única necesaria”; 2) trabajo: Escrivá defendió que el trabajo no es un castigo de Dios, sino un medio para santificarse y santificar a los demás; 3) Apostolado: el cristiano no puede reservarse el mensaje recibido para sí mismo, sino que debe comunicarlo a los demás; 4) formación doctrinal: conocimiento de la doctrina de la Iglesia Católica, que se ve como “religión del Logos” (logos =Verbo, palabra de Dios que ilumina la razón).[33] Así dice Escrivá que el cristiano tiene que tener “la piedad de los niños y la doctrina segura de los teólogos”.
Medios de formación
Los medios de formación personal son la confesión sacramental, la charla fraterna o confidencia (que es lo que, en el resto de la Iglesia, se conoce como dirección espiritual propiamente dicha) y la corrección fraterna (Catecismo del Opus Dei, n 200). El objetivo es ayudar a los fieles a mejorar en su vida interior y en otros aspectos de su vida personal.
Los medios de formación colectiva son: los Círculos Breves o los Círculos de Estudios, los retiros mensuales, los cursos de retiro espiritual, los cursos anuales y las convivencias, las collationes mensuales; además de otras clases o charlas, convivencias especiales, etc.(Catecismo del Opus Dei. n. 201). En ellos se busca profundizar en el conocimiento de la doctrina de la Iglesia y del espíritu del Opus Dei.
Dirección espiritual
Artículo principal: Dirección espiritual en el Opus Dei
La Dirección espiritual es parte importante dentro de la formación que reciben los miembros del Opus Dei. La dirección se brinda mediante charlas dadas por los directores laicos , y por sacerdotes de la Prelatura en la confesión. También forma parte de la dirección espiritual la corrección fraterna.
La corrección fraterna
En el Opus Dei se practica habitualmente la “corrección fraterna”, a la que se concede gran importancia como medio de ayudar a los demás a mejorar. Estas correcciones se pueden hacer a todos, incluidos sacerdotes y Directores.
En el caso del Opus Dei, antes de hacer la corrección fraterna se debe informar a los superiores del corregido, y después de hecha, volver a informar del resultado (si el interesado la aceptó o no). Según algunos críticos, esto equivale a delatar al hermano ante los superiores. Según el Opus Dei, se hace para evitar que una persona reciba la misma corrección fraterna varias veces, o que se haga una corrección fraterna que no resulte prudente; no para que el superior conozca los defectos del súbdito.
Confesión
Artículo principal: Confesión sacramental en el Opus Dei
La confesión sacramental es en el Opus Dei, al igual que en el resto de la Iglesia, un medio básico para avanzar en el proceso de identificación con Cristo, que es el idel de un cristiano consecuente con su Fe.
La práctica de este Sacramento tiene en el Opus Dei algunas características particulares. Las principales son: su frecuencia semanal, que el confesor habitual de cada uno lo suele escoger la prelatura, y que se aconseja que los fieles cuenten todos sus pecados, fuera de la confesión, a sus superiores laicos.
Actitudes frente al Opus Dei
Artículo principal: Percepciones y Controversias acerca del Opus Dei
Descrita como “la fuerza más polémica de la Iglesia Católica”, en las palabras de Allen, el Opus Dei está visto por algunos teólogos como signo de contradicción y por otros como fuente de controversia, al mismo tiempo que ha encontrado apoyo en los Papas y líderes católicos, ha sido criticado por diferentes sectores y ex miembros.
Críticas
Captación y proselitismo agresivo de adolescentes, especialmente en los colegios dirigidos por el Opus Dei. Según Tammy DiNicola, ex-numeraria que trabajó en estas labores, el Opus Dei promueve muchos tipos de proyectos sociales, pero detrás existe un motivo oculto: reclutar nuevos socios para la Obra. No existe confirmación para dicha sospecha.
Desconocimiento en el momento de pedir la admisión de las numerosas obligaciones y restricciones a la que los miembros numerarios van siendo sometidos[34] posteriormente de forma progresiva.
Animar a los miembros numerarios a romper contacto con sus amigos y familiares en favor de contactos dentro del grupo.
Amenazar a los miembros que intentan abandonar. Coacción al menos psicológica hacia los miembros que desean abandonar el Opus Dei.[35] Especialmente miembros numerarios, que a veces son derivados a siquiatras o psicólogos pertenecientes a la Obra, antes de dejarles salir, para tratar sus “problemas vocacionales”.
Control absoluto sobre las actividades diarias de los miembros numerarios, debiendo requerir permiso para realizar cualquier actividad no reglada, y dando cuenta detalladamente de sus actividades cada semana a sus superiores mediante la confidencia semanal. Además deben entregar todo el dinero que ganen a la organización y hacer testamento a su favor.
Falta de respeto a la correspondencia de los numerarios, que frecuentemente reciben las cartas de sus amigos y familiares abiertas y leídas por los responsables de los centros. A los numerarios también se les induce a entregar las cartas que escriban abiertas a los directores, para que puedan leerlas, y censurarlas en su caso.
Falta de libertad para elegir confesor y director espiritual.[36]
Cilicio. Detalle de un cilicio. Correa tradicional de mortificación corporal: provisto de púas de metal que penetran superficialmente en la carne.Los críticos a menudo han atacado prácticas como la mortificación corporal que implica el empleo del cilicio y las disciplinas (pequeño látigo de cuerda de palmo y medio). Esta práctica es reforzada por la historia de que Escrivá de Balaguer se aplicaba tanto estas prácticas que dejaba rastros de sangre en las paredes de su habitación, aunque indicó posteriormente que los miembros no debían hacerlo.
La actividad personal del fundador también es criticada y, por ejemplo se señala que, en 1968 Josemaría Escrivá de Balaguer solicita al Gobierno franquista de España, ser nombrado Marqués de Peralta, lo que le es concedido ese mismo año. Cuatro años más tarde, y sin haberlo utilizado, cedería este título a su hermano. Un estudio del historiador Ricardo de la Cierva[37] postuló mediante documentos de su investigación, que la concesión de este nombramiento habría sido irregular. La solicitud -según reconoce el propio de la Cierva- habría estado motivada por el deseo del Fundador de hacer algo por su familia, que tanto había sufrido y sinceramente convencido de que le amparaba el derecho a esa reivindicación.
El apoyo prácticamente unánime de la Iglesia al mensaje central de Josemaría Escrivá contrasta con el silencio frente a las novedades que el Opus Dei y su Fundador introducen en lo referente a la vida espiritual: no existe ninguna intervención de dignatarios eclesiásticos en favor de los novedosos modos ascéticos introducidos por el Opus Dei. Ni el hecho de que la dirección espiritual sea llevada principalmente por laicos, ni su dependencia de la estructura de gobierno de la Prelatura, ni la obligación de los miembros de permitir que sus superiores conozcan su intimidad, ni que en la corrección fraterna vaya incluido el deber de informar al superior de los defectos del hermano, han recibido nunca la aprobación por parte de la autoridades católicas. Incluso algunos responsables católicos han reaccionado con preocupación frente a las denuncias recibidas contra supuestos abusos cometidos por el Opus Dei.
Respuestas a las críticas
El portavoz del Opus Dei, Jack Valero, niega todas las acusaciones en contra de la “Obra” aunque admite que algunos pueden haber cometido errores. Pero aclara que se trata de desaciertos del pasado, ya que la organización ha cambiado.[38]
En cuanto a las denuncias de ex miembros, Valero explica que le duele que se hayan ido en malos términos y hablen mal de Opus Dei, pero también destaca los casos de personas que abandonaron el grupo y mantienen una buena relación con él. No obstante, aclara que no pone en duda la credibilidad de las personas que cuentan sus malas experiencias.[39]
Sobre las criticas de algunos ex-miembros,[40] John L. Allen, Jr. dice que mucho de lo que dicen los críticos es contradicho por muchos otros ex-miembros,[41] por el elevado número de miembros presentes, y por las personas que participan en las actividades del Opus Dei[42]
Posturas favorables
El núcleo del mensaje que transmite el Opus Dei ha sido alabado por multitud de personalidades eclesiásticas. Tanto la llamada universal a la santidad y al apostolado como la importancia santificadora del trabajo profesional aparecen en discursos e intervenciones de Obispos, Cardenales y teólogos, incluso en varios documentos de la Iglesia relacionados con el Opus Dei, señalando la novedad de su mensaje.
Juan Pablo II dijo que “el Opus Dei anticipó la teología del estado laical que es una nota característica de la Iglesia del Concilio y después del Concilio” y describió su fin como “un gran ideal”. Benedicto XVI, tres años antes de ser Papa, cuando dirigía la Congregación para la Doctrina de la fe (antes llamada Santo Oficio) dijo que la vida y mensaje de Escrivá son “un mensaje de grandísima importancia… que lleva a superar la gran tentación de nuestro tiempo —la ficción de que después del ‘Big Bang’ Dios se retiró de la historia”.
Jesucristo signo de contradicción (Lc 2:34).A través de la enseñanza del valor santificador del trabajo, la gente ordinaria ya tiene una “genuina espiritualidad laical” para hacerse santos. Según el Cardenal José Saraiva Martins, la “gran originalidad” del mensaje del Opus Dei está en proclamar sistemáticamente que :
(1) todos los hombres y mujeres están creados para trabajar (Gen 2:15);
(2) todos están llamados a la santidad; y
(3) todas las realidades creadas han sido santificadas por Dios-hombre: las películas, computadores, excursiones, deportes son y deben ser “medios de santificación”.
Abundando en el tema, la “novedad absoluta” del Opus Dei, según el Cardenal Franz König, estriba en su enseñanza acerca de la necesidad de que el mundo profesional y el mundo de relación con Dios “de hecho tienen que caminar juntos”. En este “materialismo cristiano”, como lo llama Escrivá, los cristianos que viven una vida integral de oración y mortificación están llamados a “amar apasionadamente el mundo” y “liberar la creación del desorden”.
A este respecto, es ilustrativa la actuación del Cardenal Basil Hume, Arzobispo de Westminster, ya que, en 1998, en una misa de agradecimiento por el 70 aniversario de la fundación del Opus Dei, expresaba:
“El fundador del Opus Dei entendió que debía urgir a hombres y mujeres de todo tipo y condición a buscar la santidad y a hacer apostolado en medio del mundo, en el ejercicio de su profesión, sin tener que cambiar de oficio. No hay que cambiar de modo de vivir, sino sobre todo cambiar el propio corazón. Ese mensaje de hace setenta años anticipó el Decreto sobre el papel de los laicos en el mundo del Concilio Vaticano II”.
El mismo Cardenal, también solicitó al Opus Dei, respetase la libertad de los miembros en lo referente a la dirección espiritual.
EL actual Papa Benedicto XVI, antes de ocupar dicho cargo, expresó del pensamiento de Escrivá, “un Cristo en que el poder y majestad de Dios se hace presentes a través de cosas humanas, sencillas y ordinarias”. Esperando como un Padre Misericordioso en el Sacramento de Reconciliación y realmente presente en el pan eucarístico, Cristo se hace “totalmente disponible” para alimentar al cristiano para que llegue a ser “una sola cosa con él”. Con el regalo de esta “divinización” en la gracia, “un nuevo principio de energía,” y con el apoyo de “la familia de Cristo,” la Iglesia, y un director espiritual bueno, la difícil tarea de ser santo, “es también fácil,” dice Escrivá. Y agrega: “Está a nuestra alcance”.
La santidad se rehuye, según Ratzinger (2002), porque hay “un concepto equivocado de la santidad…que estaría reservada para algunos ‘grandes’… que son muy diferentes a nosotros, normales pecadores. Pero es una concepción errónea que ha sido corregida precisamente por Josemaría Escrivá”. El santo tiene virtud heroica porque “ha estado disponible para dejar que Dios actuara. Ser santo no es otra cosa que hablar con Dios como un amigo habla con el amigo, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz.”[43]
Según John Allen, periodista católico y vaticanólogo de la CNN, estas acusaciones son mitos que no tienen que ver con la realidad del Opus Dei.
Controversias en torno al Opus Dei
Se ha propuesto fusionar este artículo o sección con Percepciones y controversias acerca del Opus Dei, pero otros wikipedistas no están de acuerdo.
Por favor, lee la página de discusión de ambos artículos y aporta tus razones antes de proceder en uno u otro sentido.
Acusaciones de constituir una secta
Una de las acusaciones frecuentes contra el Opus Dei es calificar a esta institución como una secta religiosa.
En España la asociación Projuventud A.I.S. (Asesoramiento e Información sobre Sectas), ha ofrecido un asesoramiento no comprometido con posturas religiosas, a familias afectadas por el proselitismo del Opus Dei.[44] En Estados Unidos aparecieron otras asociaciones como ODAN, para ofrecer ayuda a ex miembros afectados por el Opus Dei. Del mismo modo, debido al proselitismo con menores, se fundó la asociación “Our Lady and St. Joseph in Search of the Lost Child”, con miembros destacados en diferentes países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irlanda.[45]
Massimo Introvigne, un conocido experto sobre sectas, indica que los laicistas, católicos progresistas y los anticatólicos estimagtizan el Opus Dei con el término “secta” porque ha sido su “blanco principal por muchos años”. Los laicistas luchan contra el Opus Dei, según dice, porque “ellos no pueden tolerar ‘el retorno de lo religioso’ en la sociedad secularizada”.[46] Los laicistas afirman que la laicidad es un principio indisociable de la democracia, porque las creencias religiosas no son un dogma que deban imponerse a nadie ni convertirse en leyes. La Iglesia (y con ella el Opus Dei) reconoce que “la laicidad, entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica – nunca de la esfera moral –, es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado”.[47]
Por parte del Opus Dei y de la Jerarquía católica se recalca que no es correcto llamar secta a una prelatura de la Iglesia Católica y que una secta es una organización no reconocida y el Opus Dei si que está reconocido por la Iglesia.Error en la cita: Closing missing for tag
En el exhaustivo informe de la Asamblea Nacional Francesa sobre las sectas, no se menciona al Opus Dei.[48]
El código Da Vinci
El Opus Dei recibió atención mundial tras la publicación del best seller de ficción, escrito por Dan Brown titulado “El código Da Vinci. Después de calificar al Opus Dei como una “secta católica” en “página de hechos” de su novela, Brown crea un relato en el cual se presenta a las personas de la organización como unos devotos fanáticos, utilizados por estafadores para fines siniestros. Brown dice que su retrato del Opus Dei se basa en entrevistas con miembros y ex-miembros, y en los libros que se han escrito acerca de Opus Dei.
El citado libro ha recibido multitud de críticas sobre este particular y sus constantes imprecisiones e inexactitudes históricas y teológicas e incluso geográficas.
Mientras el portavoz del Opus Dei, Marc Carrogio, hizo “una declaración de paz”[49] hacia las personas detrás del El código Da Vinci, algunos eruditos cristianos ofendidos indican que “la tergiversación de creencias cristianas en El código Da Vinci es tan agresivo y continuo que la única conclusión es que es un resultado de una ignorancia deliberada o una malicia determinada”.[50]
Acusaciones de secretismo
Los miembros del Opus Dei se caracterizan por su discrección según sus defensores o por su secretismo según sus detractores. Su fundador explicaba que “la manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana; buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime del Bautismo. No se distinguían exteriormente de los demás ciudadanos”.
El Opus Dei, no pone en conocimiento público quién es o deja de ser miembro de la organización, esta información es de carácter privado y deja a la libre elección de cada miembro el reconocimiento de este hecho.
Hasta 1950, el Opus Dei no tuvo un estatuto jurídico pleno dentro de la Iglesia, con la primera constitución. El artículo 191 , modificado en una revisión de los estatutos en los años ochenta cuando el Opus Dei fue nombrado Prelatura Personal, en la constitución original rezaba: «Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que aquellos pertenecen al Opus Dei».
Esto ha tendido a crear la sospecha que el Opus Dei funciona como una sociedad secreta y, hasta entrados los años 1980, ha sido prácticamente imposible, no ya por la gente común, sino incluso por los clérigos, y oficiales, por la inmensa mayoría de los mismos socios, conocer las Constituciones, los reglamentos, las reglas del juego de la asociación.
Basado en los reportajes de España, en los años 40, el Superior General de la Sociedad de Jesús, D. Wlodimir Ledochowski (1866-1942) dijo al Vaticano que consideraba el Opus Dei como “muy peligroso para la Iglesia de España”. Y le achacó el tener “un carácter secreto” además de que había “señales de una inclinación para dominar el mundo a través de una forma de masonería cristiana”. Según Vázquez de Prada, miembro del Opus Dei (1997), Berglar (1994), los periodistas católicos Messori (1997) y Allen (2005) esta controversia inicial, que procedía de círculos eclesiásticos muy respetados (la “oposición de los buenos”, según Escrivá) será la primera raíz de las acusaciones posteriores a lo largo y ancho del mundo: que es una sociedad secreta, peligrosa e inclinada al poder y al dinero. Estas acusaciones han sido rebatidas tanto por el fundador como por sus sucesores.
A este respecto, el Parlamento italiano investigó al Opus Dei en 1986 y concluyó que no era una sociedad secreta. Por el contrario una Comisión del Parlamento belga incluyó al Opus Dei en la lista de las sectas peligrosas para la juventud teniendo en cuenta, entre otros factores, las protestas de familias cuyos hijos han sido objeto de proselitismo opusdeista[cita requerida].
Los Tribunales alemanes, por su parte, han indicado que el Opus Dei no está autorizado a publicar listas, pues la pertenencia es un asunto que forma parte de la esfera privada, que se debe respetar[cita requerida].
Falta de ortodoxia y ultraconservadurismo
En la labor de enseñar su mensaje, el Opus Dei encontró controversias y rechazos por parte de numerosos detractores, incluidos algunos obispos. El Cardenal Julián Herranz, miembro del Opus Dei, dijo que “Opus Dei fue víctima de la cristianofobia”.
En los años 40, algunos Jesuitas, como D. Ángel Carrillo de Albornoz (que luego abandonó la Compañía), denunció al Opus Dei como “una nueva herejía” por no ser ortodoxo que los laicos puedan ser santos sin votos y hábitos. También existía la preocupación de que el Opus Dei restara vocaciones a las órdenes religiosas.
El actual Papa Benedicto XVI, cuando era cardenal dijo que el Opus Dei es “la unión sorprendente de absoluta fidelidad a la tradición y fe de la Iglesia, y la apertura incondicional a todos los retos de este mundo”. Sin embargo, el Opus Dei ha sido criticado por promover una visión demasiado ortodoxa (pre-conciliar) de la fe católica romana. Los críticos dicen[cita requerida] que el Opus Dei logró acercarse más a la cúpula del Vaticano gracias al papa Juan Pablo II, para lograr convertirse en una “iglesia dentro de la iglesia” siendo empleada como una “fuerza de choque” por la necesidad de llevar a cabo una “nueva evangelización” con principios ultraconservadores y reaccionaríos. De otra parte, sus partidarios[cita requerida] dicen que este término “conservador” está mal aplicado a nociones religiosas, morales e intelectuales. Sin embargo otros dicen[cita requerida] que el término es lo bastante amplio como para aludir a actitudes de conservadurismo en general, no exclusivamente en el campo político.
El prelado actual, Javier Echevarria, dice que “si se emplea la palabra conservador fuera del contexto político, se podría decir que toda la Iglesia es conservadora, porque conserva y transmite el Evangelio de Cristo, los sacramentos, el tesoro de la vida de los santos, sus obras de caridad. Por razones análogas, toda la Iglesia es progresista, porque mira al futuro, cree en los jóvenes, no busca privilegios, está cerca de los pobres y de los necesitados. O sea, el Opus Dei es conservador y progresista como lo es toda la Iglesia, ni más ni menos.[51]
Escrivá también dice que “La religión es la más grande rebelión de hombres que no quieren vivir como bestias”.
El Opus Dei y su relación con la politica
Antonio Fontán, periodista español y miembro del Opus Dei quien luchó por la libertad de prensa y la democracia en el régimen de Franco. Fue perseguido por el régimen y fue elegido como el primer Presidente del Senado de la democracia española.En los años 1950 y 1960, el jefe de estado y dictador español Francisco Franco designó a varios miembros del “Opus Dei” como ministros y altos cargos dentro del régimen. Estos ministros, conocidos entonces como los “tecnócratas”, generalmente son reconocidos por haber introducido en la dictadura de Franco una ideología capitalista-liberal, modernizando también la economía española que contrastó con las influencias falangistas, carlistas y militares anteriores. Este hecho hizo que en su momento se propagase la idea del apoyo del “Opus Dei” al régimen de Franco y viceversa. El historiador e hispanista inglés Paul Preston afirma (1993) que Franco los designó como ministros por su habilidad técnica y no por su pertenencia al “Opus Dei”.
Sobre la acusación de que el “Opus Dei” fue una especie de partido político en el gobierno de Franco, Messori dice que esta es una “leyenda negra” que la Falange española y algunos clérigos han propagado y alegan que el régimen franquista persiguió igualmente a algunos miembros del Opus Dei No obstante según el historiador Ricardo de la Cierva: “La equiparación de miembros del Opus Dei en el poder de Franco y en la oposición es falsa. Estaban en su inmensa mayoría con el poder; iniciaron una corriente de oposición muy minoritaria entre ellos mismos ya muy al final del régimen, por medio del profesor Calvo Serer, que durante décadas había sido un ardiente partidario de Franco y su régimen[52] como Antonio Fontán y Rafael Calvo Serer.
En tiempos más recientes, durante la etapa del gobierno del español Partido Popular, (1996-2004) algunos miembros del Opus Dei, como Federico Trillo o Isabel Tocino fueron designados ministros por el entonces líder de ese partido, José María Aznar. De la misma forma, el ex fiscal general del estado Jesús Cardenal, es miembro de la prelatura. Otro miembro que también ocupó un alto cargo fue Juan Cotino como director general de la Policía Nacional española. Dentro del nacionalismo vasco, sosteniendo una postura ideológica contraria a los antes mencionados, Rafael Larreina de Eusko Alkartasuna, ex parlamentario y actual vicepresidente segundo del Parlamento Vasco pertenece al Opus Dei.
En cualquier caso, John Allen constata que, si bien el Opus Dei, desde el punto de vista institucional, “no tiene una postura política oficial”,[53] hay pocas dudas de que muchos de sus miembros son políticamente conservadores.[54]
También mantiene hoy en día cierta presencia de algunos de sus miembros y simpatizantes en élites financieras y políticas, sobre todo en las de tendencia católica conservadora[cita requerida]. Habiendo recibido el apoyo de diversos líderes políticos y empresariales[cita requerida] como Lech Wałęsa de Polonia, Corazón Aquino de Filipinas, Thomas Murphy de General Motors, Ruth Kelly del Reino Unido, Raymond Barre de Francia Charles Malik, ex-Presidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y que son algunos de los personajes que consideran como positiva la influencia del Opus Dei en el mundo.
Los miembros del Opus Dei remarcan que la institución tiene una finalidad únicamente espiritual, y que cada miembro asume sus responsabilidades profesionales en el mundo de la política o los negocios, sin hacer partícipes de ellas a los demás miembros y menos aún a la institución. Escrivá decía que los fieles del Opus Dei podían tener la postura política que quisieran, siempre y cuando no entrara en contradicción con la doctrina católica.
Las posiciones opuestas se reflejan en como se interprete el punto 353 del libro “Camino” de Escrivá:
“Aconfesionalismo, neutralidad: viejos mitos que intentan siempre remozarse. ¿Te has molestado en meditar lo absurdo que es dejar de ser católico al entrar en la universidad o en la asociación profesional o en la asamblea sabia o en el parlamento, como quien deja el sombrero en la puerta?” (“Camino”, punto 353)
Alberto Moncada, un ex miembro crítico, sugirió que quizás la presunta búsqueda de influencia del Opus Dei en la sociedad se canalice a través de sus colegios y universidades, con el fin de que sus principios religiosos se transformen en modelo de vida.
Los críticos dicen también que los miembros del Opus Dei no serían libres en materias políticas, ya que seguirían una ideología de tipo “nacional-catolico” y según éstos los miembros del Opus Dei estarían en la derecha política, impulsando una influencia conservadora en el mundo, promoviendo las políticas más tradicionales del Vaticano. De acuerdo con los portavoces de “Opus Dei” esto no probaría la relación del Opus Dei con la política, sino la actividad política de algunos de sus miembros.
No obstante el debate sobre el Opus Dei y su papel en la política sigue vigente hoy en día.
El Opus Dei en la actualidad
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En cuanto al número de miembros, el Opus Dei mantiene un leve crecimiento numérico desde hace varios lustros, sobre todo en Europa. Desde 1990 ha habido aproximadamente un 4% de incremento en su número, mientras que en los años 1960 y 1970 habían aumentado sus miembros en más de un 45%[cita requerida]. Ello es en parte consecuencia de la progresiva secularización de aquellos países donde tradicionalmente se había asentado en primer lugar, como España, Italia y Portugal[cita requerida], y a un bajo índice de penetración en el resto de países europeos. Y en América Latina, debido en parte al fenómeno de la expansión de las iglesias protestantes[cita requerida], que en Brasil por ejemplo, llegan a copar más del 20% de una población, antes casi enteramente católica[55] [4] [5]. Su expansión actualmente es algo mayor en los países del antiguo bloque comunista, especialmente Polonia, patria del Papa Juan Pablo II (en Polonia hay unos 420 miembros del Opus Dei), en los cuales, hasta la caída del Telón de Acero, el Opus Dei como organización no tenía presencia oficial, así como en otros de Asia, como Filipinas en donde está el grupo más numeroso de este continente.
La distribución por continentes de los miembros, según datos del año 2005, es aproximadamente la siguiente:
África: 1.000
Asia y Oceanía: 6.500 (la mayoría en Filipinas)
América: 27.500 (8.400 en México con el 30% de esa zona)
Europa: 46.700 (33.000 en España con el 70% de esa zona)[cita requerida]
Miembros del Opus Dei en Centro Condoray en Perú.Según Messori, en cuanto al nivel socio-económico de educación, salario, estado social, lo predominante en el Opus Dei es la gente de los niveles medios y bajos y afirma que en Latinoamérica, por ejemplo, el Opus Dei es popular entre los campesinos. Gómez Pérez[56] dice que la composición social del Opus Dei corresponde a la situación local y que hay más profesores entre los miembros, ya que el Opus Dei pone énfasis en el proselitismo entre intelectuales.
La Obra mantiene numerosas escuelas, institutos y varias universidades, y abre nuevos centros regularmente, ya que es en el aspecto académico, por el prestigio y calidad técnica de sus centros de enseñanza, donde tiene actualmente mayor demanda social. Ejemplo de lo anterior sería la Universidad de Navarra, con su programa master IESE y la Clínica Universitaria, con sede en Barcelona y Pamplona (Navarra), respectivamente. En su estudio de 2005, Allen dice que hay 608 proyectos en el mundo promovidos por los laicos y sacerdotes de la Obra: de estos 41% son colegios, 26% son escuelas técnicas y agrícolas, 27% son residencias universitarias, y el 6% son 17 universidades, 12 escuelas de negocios, y 8 hospitales.
El ex secretario general del Opus Dei acusa de “insidias” a la jerarquía
Del Portillo libró de culpas a Escrivá y atacó a Pérez-Tenessa
JOAQUIN PRIETO – Madrid – 13/04/1992
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Antonio Pérez-Tenessa, ex secretario general del Opus Dei, ha acusado de insidias” al actual prelado de la Obra, Álvaro del Portillo, y al vicario general, Javier Echevarría, al conocer que, a sus espaldas, éstos le han hecho responsable de un intento de separar a la organización española de la Obra del fundador de la misma. Pérez-Tenessa quedó indefenso ante la Santa Sede porque los tribunales eclesiásticos le excluyeron del proceso donde se recogieron las acusaciones contra él. La crisis en la cúpula de la Obra ha quedado al descubierto al conocerse ayer, a través de este periódico, documentos secretos de la causa de beatificación de Escrivá.
No hablaré mal de la Obra
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Sin conocimiento suyo, y sin que los tribunales eclesiásticos o la Congregación para las Causas de los Santos le llamaran para aclarar los hechos, Antonio Pérez-Tenessa se ha encontrado con que las máximas jerarquías de la Obra le han hecho responsable exclusivo, ante la Santa Sede, del supuesto “desorden” que “la Región de España” sufría bajo su mando.Álvaro del Portillo afirmó que Pérez-Tenessa “había perdido completamente el espíritu sobrenatural” y el número dos, Javier Echevarría, añadió que su cerrazón sólo se explicaba “por un gran pecado de soberbia”. Ambos prestaron esos testimonios al amparo del secreto pontificio que rodea las causas de canonización. Las actas revelan que el tribunal consideró la posibilidad de llamar a Pérez-Tenessa como testigo “de oficio” -él no había pedido declarar-, pero los jueces, que dependían del arzobispo Ángel Suquía, le excluyeron finalmente.
Antonio Pérez-Tenessa se incorporó a la Obra al término de la guerra civil, como numerario laico. Era letrado del Consejo de Estado y Escrivá le designó para que se ordenara sacerdote. En 1950 le nombró secretario general del Opus Dei, y en 1956 le dejó como Consiliario (máximo responsable) en España. Pese a la alta posición alcanzada, Pérez-Tenessa tuvo que dimitir, atrapado en la contradicción de una Obra cuyo fundador pretendía desvincular su imagen de las operaciones políticas y económicas emprendidas por “sus hijos”.
En aquel tiempo, de predominio falangista, la jerarquía de la Obra mantenía contactos con el régimen de Franco, a través del almirante Carrero Blanco, y fueron nombrados ministros algunos opusdeístas destacados, como Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio. Nombramientos de los que Escrivá se enteraba “por la prensa”, según aseveran varios testigos presentados por la Obra.
El acta enviada por el tribunal de Madrid al Vaticano no sólo eludió los problemas de fondo, sino que justificó la exclusión de Antonio Pérez por dos únicos motivos: que se había casado por lo civil y que había cambiado su segundo apellido. Esta segunda razón es un escándalo tan pequeño como injusto. En la causa de beatificación se explica -lo hace el tantas veces citado Javier Echevarría- que Escrivá unió en una sola palabra los dos nombres propios con los que fue bautizado -José y María- en uno solo, Josemaría, para mostrar su devoción a San José y a la Virgen. Y sin embargo, el hecho de que Pérez-Tenessa cambiara su segundo apellido ha sido considerado como motivo de exclusión de un proceso canónico.
Antonio Pérez juró mantener silencio sobre lo que había conocido en razón de sus cargos, y lo ha cumplido en los 27 años transcurridos desde que abandonó la Obra. Al margen de algunos comentarios en el libro Historia oral del Opus Dei, de Alberto Moncada, el artículo que publica hoy es su primera declaración. Ahora preside una sección del Consejo de Estado.