CINE JAPONES CONTEMPORANEO
Última modificación el Domingo, 21 junio 2009 02:56 Autor: Jaume Miércoles, 27 mayo 2009 02:53
CINE JAPONES CONTEMPORANEO
Muchos críticos de cine consideran 1997 como el año del renacimiento del cine japonés. No en vano, en ese año Hana-bi de Takeshi Kitano conseguía el León de Oro en el festival de Venecia,

CINE JAPONES CONTEMPORANEO
Shohei Imamura lograba la Palma de Oro en Cannes con Unagi (La anguila) y Naomi Kawase se convertía en la directora más joven en ser premiada con la Cámara de Oro en Cannes por su película Suzaku.Por otro lado, Shall We Dance? de Masayuki Suo(Sumo Do Sumo Don’t) pasaría a ser la película japonesa de más éxito en los Estados Unidos y Mononoke Hime (La Princesa Mononoke) de Hayao Miyazaki batía el record de la taquilla japonesa que poseía ET desde 1982.
No obstante, otros muchos críticos, entre ellos Mark Schilling, todavía consideran que el cine japonés no ha salido de la crisis que dio comienzo a principios de los años setenta. Para ello comparan las figuras de la llamada época dorada de los cincuenta y principio de los sesenta con las actuales. En 1960 por ejemplo se estrenaron 547 películas y se alcanzó una cifra record de 1 billón de espectadores mientras que en 1997 sólo se producieron 278 películas y la cifra de espectadores se quedó en casi 141 millones. El número de salas cinematográficas también se ha usado como dato ilustrativo del declive del cine japonés. En 1960 había en funcionamiento 7.457 salas comparadas con las 1.884 de 1997. La crisis del cine japonés también se ve reflejada en la producción de películas realizadas por las principales compañías productoras. En 1960 entre Toho, Shochiku, Toei, Daiei y Nikkatsu se realizaron 545 filmes. Sin embargo, a partir de ese año su producción fue disminuyendo drásticamente. De esta manera, en 1970 se realizaron 367, en 1987 135 de un total de 286, en 1997 78 de un total de 278 y en 2000 sólo 57 filmes fueron producidos por los 3 estudios que han sobrevivido hasta ahora (Toho, Shochiku y Toei) de un total de 282 (si bien es verdad que un gran número de ellas son de hecho películas para adultos).
No obstante, los más pesimistas de estos críticos parecen que son incapaces de ver más allá de Kurosawa, Mizoguchi y Ozu y da la impresión de que muchos de ellos no han llegado a aceptar la muerte de estos maestros. Sin ir más lejos, otros directores, a quienes también se les podría denominar como maestros, todavía continúan en activo, si bien el resultado artístico de sus trabajos más recientes no se podría comparar al alcanzado durante el periodo de la nueva ola japonesa o Nuberu Bagu (Nouvelle Vague) iniciada por Nagisa Oshima a finales de los cincuenta.
Oshima, quien después de 13 años sin dirigir un largometraje debido a un derrame cerebral, su último había sido Max Mon Amour (1986), se ponía una vez más detrás de la cámara para dirigir su primer jidai-geki, Gohatto (1999) el cual tuvo resultados desiguales. Mucho mejor recibida fue Unagi (La Anguila, 1997), del otro gran maestro de la nueva ola japonesa, Shohei Imamura, cuyo anterior largometraje había sido Kuroi Ame (Lluvia Negra, 1989). Una año más tarde Imamura realizaba Kanzo Sensei (Doctor Akagi) y hace dos años finalizaba Akai Hashi no Shita no Nurui Mizu (Agua Tibia Bajo un Puente Rojo, 2001) que aunque son obras interesantes les faltan la energía y originalidad de sus mejores trabajos de los sesenta. Kiju Yoshida, más conocido como Yoshishige Yoshida, otro de los miembros de la nueva ola, presentaba en el festival de Cannes del año pasado Kagami no Onnatachi (Mujer en el espejo).
Otro de estos miembros, Masahiro Shinoda acaba de estrenar una nueva película que lleva el título de Spy Surge sobre la vida de un espía comunista alemán en el Japón de la segunda guerra mundial. Shinoda ha declarado que Spy Surge será su última película como director. A sus 87 y 91 años respectivamente, lo que los sitúa en la misma generación que Akira Kurosawa, Kon Ichikawa y Kaneto Shindo deben de ser de los directores en activo (junto con el portugués Manoel de Oliveira) más viejos. A lo largo de toda su carrera Ichikawa ha logrado mantener una constante producción de películas si bien de desigual calidad artística. Sus últimos dos trabajos Dora Heita (2000) y Kah-Chan (2001) se han basado en guiones escritos hace más de treinta años. La historia de Dora Heita fue concebida en 1969 por Ichikawa, Akira Kurosawa, Masaki Kobayashi y Keisuke Kinoshita cuando estos cuatros directores formaron su propia productora Yonki-No-Kai (los cuatro jinetes). La primera y única película de esta compañía fue Dodesukaden (1970), primera película en color de Kurosawa. Por otro lado, Kah-Chan está basada en un guión de su difunta esposa y colaboradora Natto Wada escrito hace 47 años. Con motivo de la presentación de Kah-Chan en el festival de Montreal del 2001, el jurado le otorgó un premio extraordinario por el conjunto de su obra. Fukuro (La Lechuza, 2003) es el último largometraje hasta el momento del nonagenario director Kaneto Shindo. Fukuro recibió una distinción especial y su protagonista, Shinobu Otake, ganó el premio a la mejor actriz en el festival internacional de cine de Moscú de este año.
De todas maneras y aunque ésto no sirva de mucho consuelo para los detractores del cine japonés, si comparamos las cifras recientes del cine japonés con las de otros países nos daremos de cuenta de que Japón todavía se encuentra afincada en el puesto 3 del ranking mundial en cuanto a producción anual de películas se refiere, sólo por detrás de los Estados Unidos e India. Como dato ilustrativo sírvase el hecho de que en el año 1993 el cine japonés sólo acaparó el 35.8% de la recaudación total, representando su índice más bajo hasta ese momento, pero que sin embargo superaba con creces el obtenido por otros países como Gran Bretaña (8%), Alemania ( 7% ) o Francia (33%) en ese mismo año. Como ya hemos anotado anteriormente las producciones independientes han sobrepasado enormemente a las de los tres estudios principales. En los últimos años éstos se han dedicado casi exclusivamente a seguir produciendo una y otra vez las series que les han sido tan populares durante años y que les están salvando de la bancarrota. Esta tendencia es una prueba muy clara de la falta de ideas y dinamismo por parte de los estudios. Aunque la producción de películas ha caído en picado, su situación financiera se ha mantenido boyante gracias al control que los estudios ejercen sobre los medios de distribución ya que poseen la mayoría de las salas de cine. Sin embargo, con la reciente apertura de numerosos multiplexes de cine, su dominio sobre la distribución se ha visto disminuido lo que ha agudizado aun más el ambiente de crisis económica que rodea a los estudios y al cine japonés en general.
Toho por ejemplo, entre 1991 y 1995, después de los éxitos de una nueva versión de Godzilla estrenada en 1984 y su continuación Godzilla vs Biollante en 1989, sacó cada año una nueva entrega del famoso monstruo, todas ellas consiguiendo unos resultados considerables en la taquilla local. De esta manera, Godzilla vs Mothra (1992) y Godzilla vs Destroyah (1995) encabezaron la taquilla de sus respectivos años. A pesar del éxito de esta última, Toho anunciaba en 1995 que terminaba la producción de la series de Godzilla. Sin embargo, en diciembre de 1998 se anunciaban los planes para realizar una nueva versión para ser estrenada en las navidades del año siguiente. Esta película llevaría el título tan oportuno de Godzilla Millennium. Uno de los motivos de su realización fue la pobre acogida del remake americano por parte del público japonés. A esta nueva entrega se le han añadido hasta el momento otras cuatro más: Godzilla vs. Megaguirus (2000), Godzilla, Mothra, King Ghidorah: Daikaiju Sogougeki (2001)¸ Godzilla vs Mechagodzilla (2002) y Godzilla, Mothra, Mechagodzilla: Tokyo S.O.S. (2003).Otra franquicia que le ha dado muy buenos resultados a Toho ha sido las series animadas de Pokemon, la cuales ya van por su quinta entrega, o Doraemon, 24 hasta el momento, aunque Toho ya tiene preparada su vigésimoquinta entrega que será estrenada en Marzo del 2004 con motivo del 25 aniversario del comienzo de las series.
Shochiku conseguía mantener el tipo gracias a la enorme popularidad de las series de Tora-san (Otokowa Tsurai yo, Es duro ser un hombre). Estas llegaron a su fin en 1996 tras la muerte de Kiyoshi Atsumi, el carismático actor que había interpretado el personaje de Tora-san en 49 ocasiones desde el comienzo de las series en 1969, lo que las convierte en las series cinematográficas de más antigüedad del cine mundial. Excepto por dos, todas las entregas fueron dirigidas por Yoji Yamada, uno de los directores de más éxito en la historia del cine japonés. Yamada ya ha completado su filme número 77 (The Twilight Samurai) en una carrera como director que comenzó hace 41 años. Antes de la muerte del actor, Shochiku prudentemente empezada una nueva franquicia que posteriormente pasaría a convertirse en el reemplazo ideal de las series de Tora-san. Estas nuevas series comenzaron su andadura en 1989 con el título de Tsuri Baka Nisshi (Diario de un pescador alocado) sobre un salariman, interpretado por Toshiyuki Nishida que prefiere la pesca al trabajo.
Yoji Yamada ha colaborado en el guión de todas mientras que Tomio Kurayama ha dirigido gran parte de ellas (de la 2 a la 10). Su decimocuarta entrega, estrenada recientemente, se ha colocado, en su primera semana de estreno, entre las diez primeras de la taquilla japonesa. El propio Yoji Yamada también lanzaba su propia serie que lleva el título de Gakko, la cual ya va por su cuarta parte, sobre unos estudiantes adultos tratando de sacar el bachiller en un escuela nocturna.
La situación de Toei ha sido más desesperada ya que a partir de los años 70 se había quedado sin ningún tipo de series. En los 60 Toei había dominado la taquilla local con sus innumerables películas de yakuzas, la mayoría de ellas protagonizadas por Koji Tsuruta, Ken Takakura y Junko Fuji. La aparición del video a principios de los ochenta provocó la pérdida del monopolio de Toei en la producción de estas películas. De esta manera, Toei decidió que lo mejor sería unirse a su enemigo y en 1989 el estudio lanzaba la sección Toei Video, encargada de producir películas para el mercado del video y que pasaría a denominarse V-cinema. Uno de los más famosos beneficiarios de este sistema de producción ha sido el productivo Miike Takashi cuya carrera como director, después de asistir a Shohei Imamura en la dirección de dos películas, comenzó en el V-cinema. Miike Takashi no ha olvidado sus raíces ya que una de sus últimas producciones, Gozu, estaba destinada al mercado del V-cinema. Este cambio de estrategia en la producción de películas tuvo tanto éxito que a finales de los 90 Toei Video conseguía estrenar hasta dos títulos cada mes. Otros estudios como Nikkatsu y Shochiku se subieron al tren abriendo su propias secciones de OV el Janglish por Original Video. Sin embargo, los resultados de los estrenos de cine no hacían más que empeorar. De hecho Toei produjo los fracasos más sonados de la década de los noventa como por ejemplo Edojo Tairan de Toshio Masuda en 1991 o Rakuyo de Akira Tomono (1992) aún cuando esta última contaba con la presencia de los actores norteamericanos Donald Sutherland y Diane Lane. Una vez más las películas animadas han sido las que mejores resultados le han dado a Toei, la cual, a través de su sección Toei Anime Fair Films mantenía el tipo en la taquilla con las series Dragonball, Sailor Moon y Shinseiki Evangelion (Neon Genesis Evangelion).
Más recientemente, un viejo colaborador del estudio le dio una de las mayores alegrías de los últimos años. Battle Royale, del fallecido Kinji Fukasaku, quien habia realizado la mayoría de sus películas trabajando para Toei, conseguía un éxito sonado en la taquilla local y extranjera. Battle Royale también recibió una publicidad extra en los medios de comunicación por su representación de violencia extrema entre adolescentes y por el intento de algunos miembros del parlamento japonés de tratar de prohibir su exhibición en las salas de cine.
La audiencia de Battle Royale consistía principalmente de miembros del público juvenil, quienes raramente acuden a las salas de cine para ver una película japonesa. Aunque Toei ha sido descrita por muchos como la más conservadora y reaccionaria de las tres productoras, a se le ha dado Miike Takashi carta blanca para poner en imágenes cualquier locura que se le pase por la cabeza. No es de extrañar ya que Toei se ha beneficiado enormemente de la popularidad, sobre todo en el extranjero, de uno de los fenómenos del cine japonés actual. Curiosamente, Miike Takashi ha continuado con la realización de las películas que más éxito le han dado a Toei: los yakuza-eiga. Miike Takashi ha revolucionado el cine de yakuzas de la misma manera en la que Kinji Fukasaku lo había hecho a principio de los años setenta.
Ésto con referencia a los tres estudios japoneses ya que el peso del llamado renacimiento del cine japonés ha recaído en producciones independientes. Por supuesto, en este apartado hay que destacar los ya míticos Estudios Ghibli creados por Isao Takahata y Hayao Miyazaki. Si Titanic batió a los pocos meses el record obtenido por Mononoke Hime (La Princesa Mononoke), Miyazaki volvía a la carga con Sen to Chihiro no Kamikakushi (El viaje de Chihiro), la cual todavía es la película más taquillera de todos los tiempos en Japón. Otro nombre a destacar es el del fallecido Juzo Itami. Sobre todo sus series acerca de la lucha de una mujer, siempre interpretada por su mujer Nobuko Miyama, en diferentes situaciones como por ejemplo la evasión de impuestos (Marusa no Onna, 1987), los yakuza (Mimbo no Onna, 1992) o la gestión de un supermercado (Supa no Onna, 1996). Con estas películas Itami Juzo consiguió que el público japonés se interesara una vez más por su propio cine, acudiendo en masa a la salas cinematográficas del país. Sus continuas apariciones en tertulias de televisión y su habilidad para auto promorcionarse también contribuyeron para el éxito de estas películas. Otro director independiente que ha acaparado cierto éxito con la audiencia japonesa ha sido Shunji Iwai.
Su primer largometraje Love Letter, sobre una joven que envía una carta a su novio recientemente fallecido y recibe una respuesta, se convirtió en el éxito más inexperado de 1995. Su estilo visual, reflejando elementos del video musical del estilo de la MTV con un montaje ultra rápido y discontinuo, estaba muy en tono con los gustos del público juvenil. Su temática romántica propia del drama de televisión también contribuyó a atraer a un público moderno, joven y femenino. Menos éxito han tenido sus proyectos posteriores: Swallowtail & April Story. Con su último trabajo All About Lily Chou-Chou, Iwai ha vuelto a conectar de nuevo con esta juventud japonesa que lo había impulsado hasta lo más alto del panorama del cine japonés.
Pero si hubiera que destacar a alguien que haya contribuido al reciente éxito del cine independiente japonés ese sería el productor Takenori Sento. En 1990 Sento empezó a trabajar de programador para Wowow, primer canal satélite de pago japonés, y más tarde, en 1992, se convertió en productor bajo el sello J-Movie Wars, subsidiario de Wowow. J- Movie Wars comenzaron a emitirse en diciembre de 1992 hasta junio del año siguiente. Esta serie consistía de cortos dirigidos por diversos directores como Sogo Ishii, Shunichi Nagasaki o Yoichi Sai y estaban supervisados por el propio Sogo Ishii. Esta iniciativa ofrecía total libertad a estos directores para realizar cualquier tipo de proyecto dentro del formato del corto. Algunos de estos cortos pasarían a convertirse en largometrajes como el caso de All Under the Moon del mencionado Yoichi Sai (quien había asistido en la dirección a Nagisa Oshima durante el rodaje de Ai no Corrida, El Imperio de los Sentidos [1976]), la cual obtuvo un gran éxito de público y crítica. Sento seguiría utilizando el sello J-Movie Wars para continuar produciendo más largometrajes. En los nueve años que duró el proyecto, Sento produjo 44 películas dirigidas por 32 nuevos directores japoneses.
Este fértil periodo ofrece una larga lista de películas premiadas en festivales extranjeros como por ejemplo This Window is Yours (Tomoyuki Furumaya, 1994, Dragon & Tiger Young Cinema Award, Festival de Cine de Vancouver), Elephant Song (Go Riju, 1997 premio NETPAC, Festival de Berlin), 2/Duo (Nobuhiro Suwa, 1997, premio NETPAC, Festival de Rotterdam y premio Fipresci en la Viennale), Suzaku (Naomi Kawase [quien luego se casaría con el productor], 1997, Camera d’Or, Cannes). Durante esta etapa creativa Sento también contribuyó en la carrera creativa de tales directores como Sogo Ishii (Tokyo Blood, 1993) y Angel Dust (1994), Hideyuki Hirayama (Yoiko to Asobou, 1994), Shinji Aoyama (Helpless, 1996) o Hideo Nakata con su Actress Ghost (1996), lo que le dió la oportunidad para dirigir Ring.
Con la ayuda financiera una vez más de Wowow Sento lanzó la compañía Suncent Cinema Works el seis de noviembre de 1998. Esta nueva compañía supuso un pequeño impulso para la enfermiza industria cinematográfica japonesa reflejada en la actitud conservadora de los principales estudios sólo interesados en reciclar viejas fórmulas. Contradiciendo las preferencias de los estudios en cuanto a público se refiere, sólo interesados en satisfacer el mercado local, Suncent Cinema Works se esforzó en promocionar sus proyectos en el extranjero. Primero presentándolos en festivales y luego intentando vender su distribución en diversos países occidentales. Si los resultados obtenidos eran positivos Suncent comenzaría la exhibición de estas películas en cines japoneses.
La existencia de Suncent Cinema Works ha sido efímera. La compañía de Sento quebró hace un par de años. No sólo eso pero su matrimonio con la directora Naomi Kawase ha terminado en divorcio. El futuro de muchas de las películas producidas antes de la quiebra de la compañía es incierto. Títulos como Hotaru (2000) de Naomi Kawase, Desert Moon (2001) de Shinji Aoyama o H-Story (2001) de Nobuhiro Suwa no han cosechado el éxito esperado en festivales de cine como ocurriera con sus trabajos precedentes. Las dos últimas películas por ejemplo sólo han recibido su estreno en Tokio hace un par de meses.
Sin embargo el legado dejado por Suncent Cinema Works es más que interesante y se ha convertido en una pequeña muestra del enorme talento de algunas figuras del cine independiente japonés. Algunos ejemplos son Timeless Melody (Hiroshi Okuhara, 1999, Grand Prix del festival de cine de Pusan, Corea del Sur), M/Other (Nobuhiro Suwa, 1999 FIPRESCI en Cannes), Eureka (Shinji Aoyama, 2000, premio FIPRESCI y premio ecuménico del jurado en Cannes ), Bad Company (Tomoyuki Furumaya, premio FIPRESCI, Rotterdam), Unloved (Manda Kunitoshi, ganador del premio del jurado para el director nuevo más prometedor en el festival de Cannes del 2001) entre otros. Sento también ayudó a financiar el largometraje japonés más influyente de los últimos 20 años: Ringu (y también Rasen), el cual ha provocado un renovado interés en el cine de terror. Sento también ha apoyado incondicionalmente al director de películas cyberpunks Ishii Sogo a quien sacó de un letargo de diez años cuando produjo Angel Dust en 1994. Su último trabajo, Gojoe (2000) fue el proyecto más ambicioso de Suncent pero también supuso uno de los fracasos más sonados de la misma y que posiblemente contribuyó a la quiebra de la compañía.
Sento es sin duda el productor japonés que más ha hecho por el cine independiente japonés. Sin embargo, no ha sido el único. La lista de nombres de realizadores independientes que han ayudado a crear este llamado renacimiento del cine japonés actual son muchos pero habría que destacar 3 figuras. La primera es el director/productor de animación Hayao Miyazaki. Durante muchos años Miyazaki ha sido, y sigue siendo, uno de los artistas más respetados, admirados y de más éxito en la historia del cine japonés. Prueba de ello son sus últimos dos trabajos La Princesa Mononoke y El Viaje de Chihiro.
El viaje de Chihiro supuso el reconocimiento y aceptación, un poco tardío, por parte de occidente del extenso trabajo de Miyazaki en el cine, no sólo de animación. En marzo de este año recibía el oscar a la mejor película de animación. En diciembre del año pasado Hayao Miyazaki obtenía 3 diferentes premios sólo en los Estados Unidos. El 16 de ese mes el círculo de críticos de cine de Nueva York (New York Film Critics Circle) le otorgaba el premio a la mejor animación del año y dos días antes la asociación de críticos de cine de Los Angeles (Los Angeles Film Critics Association) le obsequiaba con el mismo premio.
Por otro lado, el 4 de diciembre, el consejo nacional de crítica de películas de los Estados Unidos (U.S. National Board of Review of Motion Pictures), la galardonó con el premio a la mejor película de animación del 2002. Pero el momento más dulce llegó un poco antes cuando en febrero del 2002 Miyazaki consiguió el galardón más importante de su carrera: el oso de oro a la mejor película en el festival de cine de Berlín. Este galardón es de enorme relevancia ya que no sólo ponía a Miyazaki entre los mejores directores del mundo sino que El viaje de Chihiro se convertía en la primera película animada en recibir el premio principial de uno de los tres grandes festivales europeos (Venecia, Cannes y Berlin).
Aunque para muchos críticos, dada su reticencia a visionar películas animadas, El viaje de Chihiro supuso su introducción al mundo de Miyazaki, el público español ya pudo saborear algunos ejemplos de su trabajo pre-Ghibli en la forma de Heidi, Marco o Sherlock Holmes, donde colaboró en diversas secciones en las dos primeras y dirigió la última. Hayao Miyazaki tiene previsto estrenar una nueva película para el verano del 2004. La producción comenzará el 1 de febrero del 2004. Esta nueva película, que llevará el título en japonés de Hauru no Ugoku Shiro, está basada en una novela de la escritora británica Diana Wynne Jones titulada Howl’s Moving Castle. La historia transcurre en un mundo de ciencia y brujería, describiendo el romance entre un hechicero, Howl, y una chica de 18 años, Sophie, quien ha sido transformada en una anciana de 90 años en la víspera de una guerra. Miyazaki, quien inicialmente sólo planeaba participar en el proyecto, se ha decidido a dirigirlo oficialmente.
Otro director independiente que merece un pequeño análisis es Takeshi Kitano. Takeshi fue, y hasta cierto punto todavía siendo, la personalidad más importante de la televisión japonesa de la década de los noventa apareciendo en programas de enorme popularidad como Takeshi The Genius’ Happy TV Show o Takeshi Comedy Ultra Quiz. Entre 1990 y 1995 fue elegido por Spy! Magazine como el hombre más admirado de Japón. Takeshi Kitano es todo un fenómeno. Durante una temporada aparecía hasta en 8 programas semanales. A su trabajo televisivo tenemos que añadir sus colaboraciones en columnas de periódicos y su carrera como novelista, pintor, actor, productor y director. Takeshi Kitano primero saltó a la fama por su papel del sargento Hara en Merry Christmas Mr Lawrence (Nagisa Oshima, 1983). Su carrera de realizador comenzó con Violent Cop (1989) después de que Kinji Fukasaku resignara en la dirección del proyecto. Violent Cop se convirtió en una película de culto entre ciertos sectores del público occidental y Takeshi Kitano fue promocionado como el Clint Eastwood (en su papel de Harry el sucio) del Japón. Con Boiling Point y en especial Sonatine Kitano se hizo un hueco en el circuíto de festivales de cine occidentales. Su gran momento y el comienzo del renacimiento del cine japonés llegó con el Léon de Oro que consiguió en Venecia por su Hana-bi. Con estos tres trabajos y Brother Kitano revitalizó un género que parecía haber muerto a principios de los ochenta: el yakuza-eiga.
Por otro lado parece que Kitano se encuentra una vez más tratando de dar otro cambio de imagen en su carrera cinematográfica. De esta manera sus últimos trabajos se inspiran en el cine y arte japoneses más clásicos. No obstante, incluso en las películas ya mencionadas Kitano nos presenta con un estilo que recuerda un poco al cine de Ozu, a quien admira enormemente. Este estilo se caracteriza por el peculiar tempo que Kitano le imprime a escenas de violencia donde inserta unas pausas inesperadas entre tiroteos o apuñalamientos. Estas pausas se podrían comparar a las realizadas por Ozu, denominadas “ma”, durante el diálogo de sus personajes. Este interés por el pasado cultural japonés se hace más evidente en Dolls en donde mezcla pintura y teatro de marionetas (bunraku), inspirada en una obra para bunraku del Shakespeare japonés, Chikamatsu Monzaemon, y donde ilustra, entre otras temas, el paso de las estaciones, un motivo muy recurrente en poesía y pintura. Sus referencias al cine japonés del pasado se han renforzado con su último trabajo y primer jidai-geki, Zatoichi, adaptación de las series de televisión del mismo título (26 entregas entre 1962 y 1989), protagonizadas por Shintaro Katsu. Zatoichi recibió el Léon de plata al mejor director del festival de Venecia de este año.
Shochiku produjo sus primeras películas pero después de una pelea con Kazuyoshi Okuyama, productor de Sonatine, tras haber visto un avance de la misma, Takeshi Kitano decidió montar su propia compañía productora/distribuidora a la que llamó Office Kitano. Ésta también produce trabajos de otros directores que habían colaborado en algunas películas de Kitano. También es verdad que estas producciones sirvieron para promocionar aun más la figura de Kitano. Algunos nombres son Tenma Toshihiro (Kyoso tanjo, 1994), basada en un novela del propio Kitano, Shimizu Hiroshi (Ikinai [1999] y Chicken Heart [2002]) o Makoto Shinozaki (Jam Session – Kikujiro no natsu koshiki kaizokuban [2000], documental sobre el rodaje de Kikujiru, y Asakusa Kid [2002], basada en la autobiografía de Kitano).
Takeshi Kitano como es conocido en occidente (en Japón se le conoce como Beat Takeshi o Take-chan y hasta hace poco el público japonés lo asociaba más con su faceta de comediante) ha sido uno de los mayores logros del cine japonés de los últimos años en cuanto a nivel artístico. Tras el éxito de Hana-bi la audiencia española quedó asombrada al descubrir que este mismo director había sido el presentador del programa Humor Amarillo transmitido por TeleCinco a mediados de los noventa. Su siguiente proyecto, Brother, no tuvo el mismo éxito de crítica y público. Dolls fue recibido de forma mixta en occidente mientras que en Japón se ha convertido en su película más taquillera a la espera de lo que haga Zatoichi, la cual entró con mucha fuerza en los primeros puestos de la taquilla local. A Kitano le ha costado enormemente convencer al público japonés de su carrera como director, todos sus trabajos hasta Brother pasaron casi desparcibidos por los cines locales pero a partir de Dolls, película en la que curiosamente no aparece, la audiencia local está comenzando a descubrir una nueva faceta del mago de la televisión moderna japonesa.
Tercero y último de los directores independientes aquí analizados es Shinya Tsukamoto. Las películas de Tsukamoto no han conseguido el éxito financiero de Miyazaki o el prestigio internacional de Kitano. Sin embargo, y desde su primer trabajo Tetsuo: The Iron Man, Tsukamoto se ha convertido en un director de culto en Japón y en el extranjero y se ha hecho con un fiel grupo de seguidores en ambos hemisferios. Como ya hemos comentado con anterioridad los trabajos de muchos directores independientes, a pesar de sus logros en competiciones internacionales y su seguimiento por parte de una audiencia occidental aficionada a películas de arte y ensayo, son generalmente ignorados por el público japonés o, mejor dicho, no encuentran el apoyo necesario por parte de las distribuidoras. Si bien muchos japoneses serian incapaces de identificar el nombre del director, sus Tetsuo I y II son de sobra conocido por un amplio número de jóvenes.
Se podría decir que uno de los motivos del origen del culto en Japón de Tesuo y Tetsuo II sea por que éstas se inspiran enormemente en el manga. Las obsesiones de Tsukamoto con las mutaciones del cuerpo humano y la fusión entre máquina y hombre son temas muy predominantes en mangas del llamado género cyberpunk. El mismo Tsukamoto ha reconocido la enorme influencia del clásico anime cyberpunk Akira (la publición del cómic empezó en 1982 y la película animada fue estrenada en 1988) de Katsuhiro Otomo. A Tsukamoto se le podría describir como el más independiente de todos los directores independientes discutidos en este artículo. Con la excepción de Hiruko – Yokai Hantaa (Hiruko the Goblin, 1991, producida por Shochiku) y Soseiji (Gemini, 1999, producida por Sedic International), Tsukamoto ha producido todas sus películas a través de su propia compañía Kaiju Theater. No sólo eso, Tsukamoto dirige, protagoniza, ilumina y monta todas sus películas. Como en su último trabajo, Snake of June, Tsukamoto toma control completo de su material.
Como hemos señalado, el público japonés apenas presta atención al trabajo de directores independientes. Aunque sea casi imposible adivinar si una película se convertirá en un éxito de taquilla o no todavía se pueden distinguir varios factores que ayudarían a éstas a alcanzar los objetivos deseados por los productores. El factor común de muchas de las películas más taquilleras de los últimos años es que sus historias raramente se basan en un guión original. Los anime o películas animadas tienden a ser las películas japonesas de más éxito en la taquilla local. El ejemplo más obvio es el de Hayao Miyazaki, quien normalmente escribe sus propios guiones, pero generalmente se tratan de largometrajes inspirados en mangas o series de televisión como Doraemon, Pokemon, Detective Conan o Crayon Shinchan entre otras muchas. Otra buena receta para recaudar un buen dineral en la taquilla es producir películas basadas en series de televisión populares como el caso de Bayside Shakedown de Katsuyuki Motohiro cuya segunda parte se ha convertido en la sexta película más taquillera del cine japonés, Sky High de Ryuhei Kitamura, Leave It to the Nurses de Kazuyuki Morosawa o Trick de Yukihiko Tsutsumi. Por supuesto películas no-anime basadas en mangas también ofrecen una garantía de éxito, como ha sido el caso de Satorare de Katsuyuki Motohiro (manga de Makoto Sato), Dragon Head de Joji Iida, director de Rasen (manga de Minetaro Mochizuki), Azumi de Ryuhei Kitamura(manga de Yu Koyama), Ping Pong de Sori Fumihiko (de un manga de Taiyo Matsumoto) o las series de Tsuri-baka Nisshi del manga de Juzo Yamasaki y Kenichi Kitami.
Así como películas basadas en betsellers tales Battle Royale de Kinji Fukasaku (basada en un betseller de Koushun Takami), Whiteout de Setsuro Wakamatsu (novela de Shimpo Yuichi), Onmyoji de Yojiro Takita (novela de Baku Yumemakura y cuya secuela ya se ha estrenado en Japón colocándose en el primer puesto de la taquilla), Go de Isao Yukisada (novela de Kaneshiro Kazuki) y por supuesto Ring de Hideo Nakata basada en una novela de Koji Suzuki.
Sin embargo, en los últimos años tres películas japonesas han creado una especie de boom en occidente de cine popular japonés. Por supuesto, el cine independiente japonés sigue siendo el preferido para su distribución y exhibición en salas de cine occidentales pero poco a poco se ha ido intensificando el número de películas de temática más popular o de género en estas mismas salas e incluso han hecho su aparición en el circuito internacional de festivales de cine (un ejemplo reciente ha sido Gozu de Miike Takashi presentada en el festival de Cannes de este año). Igualmente, es difícil no encontrar alguna película japonesa o asiática en recientes festivales de cine fantástico o de terror. En definitiva, las tres películas de las que hablaba y que han provocado este interés por el cine japonés menos intelectual han sido Ring, Battle Royale y Audition. Las dos primeras habían conseguido un éxito enorme de taquilla en Japón. Curiosamente Ring se convirtió en la película más taquillera del ICA de Londres, un cine más asociado con exhibiciones de arte contemporáneo y proyecciones de películas de arte y ensayo o experimentales. Además, estas tres películas han sido estrenadas en video y dvd en casi todos los países de la europa occidental.
En su país de origen, Ring ha provocado una auténtica renovación del cine de terror que incluso ha afectado a sus países vecinos como Corea del Sur o Hong-Kong. El impacto que Ring ha tenido en el cine japonés contemporáneo has sido impresionante. Ring, que comenzó como una serie de televisión (Ring: Kanzeban, 1995), hasta el momento ha inspirado a cuatro películas (Ring [1998], Rasen [1998], Ring 2 [1999] y Ring 0 [2000]) más una versión surcoreana (Ring Virus, 1999) y americana (The Ring, 2002) así como más series de televisión (Ring: Saishuu-shou [1999] o Rasen: The Series [1999]).
Otro pequeño ejemplo es Tomie (1999). Tomie, de un manga de Junji Ito (otros dos de sus mangas, Uzumaki y Kakashi, también ha sido llevados a la pantalla grande) ya tiene cuatro secuelas Tomie: Another Face (1999), Tomie: Replay (2000), Tomie: Rebirth (2001), y Tomie: Forbidden Fruit (2002). Lo dejamos aquí ya que la avalancha de filmes de terror ha sido enorme. Si el tiempo lo permite en el futuro le dedicaré un artículo sobre este tema. Este boom de cine de terror japonés también se ha dejado notar en occidente, a la versión americana de Ring le podemos añadir su secuela, que ya se encuentra en producción, así como el remake de Ju-on y Dark Water cuyas producciones darán comienzo muy pronto.
Incluso festivales tales como el de Londres en los últimos años han ofrecido películas como Ichi the Killer o la trilogía Dead or Alive y este año ofrecerá Battle Royale II, Zatoichi y The Cat Returns, una película animada del estudio Ghibli dirigida por Hiroyuki Morita, una especie de secuela de Whispers of the Heart. El festival Raindance (24/10-11/11) de Londres de este año ofrece nueve películas japonesas en su programa así como una retrospectiva de Koji Yamamura, ganador del oscar al mejor corto animado por su Mt. Head. Y no nos olvidemos del festival de Sitges, el cual ya ha confirmado la presencia de Miike Takashi como invitado de honor, organizará una retrospectiva de cine japonés contemporáneo y contará con filmes como Gozu, Zatoichi o Aragami de Ryuhei Kitamura. Mientras que el Zatoichi de Takeshi se une a otros ejemplos del género jidai-geki (drama histórico) como When the Last Sword is Drawn (Mibugishiden, 2003) de Yojiro Takita, Samurai Twilight (Tasogare Seibei, 2002) de Yoji Yamada, Vengeance for Sale o Vengeance Is Such a Great Business (Sukedachiya Sukeroku, 2001) de Kihachi Okamoto, Dora Heita (2000) de Kon Ichikawa y Owl’s Castle (Fukuro no shiro, 1999) de Masahiro Shinoda; Ryuhei Kitamura, junto con Hiroyuki Nakano (Samurai Fiction [1998] y Red Shadow [2001]) y Shinsuke Sato (Princess Blade [Shurayuki-Hime, 2001, que no es otra que una adaptación de la clásica serie del mismo título, conocida en occidente como Lady Snowblood [1973] protagonizada por Meiko Kaji, en la que se basa el personaje de Lucy Liu en Kill Bill, y escrita por Kazuo Koike [Crying Freeman y Lone Wolf and his Cub]) han revitalizado de alguna manera el subgénero chambara con una estética de video-clip. Los films americanos The Last Samurai y Kill Bill no han hecho mas que confirmar este renovado interés por el cine de samurais. Quizás, después de todo, el cine japonés esté experimentando un renacimiento.
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Una informacion super completa
muchas gracias
Me esta sirviendo para un trabajo de historia del cine.
gracias
Muy bueno