Curiosidades historicas



Curiosidades historicas.

Cuando el Imperio Romano estaba en su apogeo, allá por los años 200 a 250, su extensión era aproximadamente la misma de los Estados Unidos actuales. La población pasaba de los cien millones; la ciudad de Roma tenía una población de alrededor de un millón. El Imperio estaba comunicado por 290,000 kilómetros de calzadas.

 

La impedimenta normal de marcha de los veteranos soldados romanos llamados triarii pesaba alrededor de 40 kilos. Incluía un casco y un pectotal de bronce, un grueso escudo rectangular hecho de madera forrada con cuero y con refuerzos de hierro, una larga lanza y una espada de 60 centímetros. Los triarii no tomaban parte en el primer ataque de la batalla. Se mantenían en reserva para dar el golpe decisivo.

 

Platón tuvo una oportunidad de poner en práctica su idea de un filósofo rey en el año 367 a. de C., cuando Dionisio II reinó en Siracusa. Llamado para ser consejero real, Platón intentó que Dionisio gobernara según principios constitucionales. Pero el monarca se hartó de la filosofía y de las cortapisas, y despachó al filósofo.

 

Sócrates no dejó para la posteridad ningún texto escrito. Todo lo que se sabe del filósofo de Atenas lo conocemos a través de las obras de otros, principalmente Platón.

 

Los romanos fueron unos avanzados ingenieros termodinámicos en el mundo antiguo; su sistema de calefacción era empleado en todos los sitios donde florecía su cultura. Vapores calientes que procedían de hornos eran entubados bajo el piso (elevado sobre pedestales con ese fin) y llevados a través de las paredes. La civilización moderna ha redescubierto este método.

 

Como Aristóteles rechazó la teoría de Demócrito que sostenía que toda materia estaba formada por partículas diminutas, la teoría atómica estuvo condenada durante la antigüedad y el medievo. Estas partículas se imaginaban tan pequeñas que no era concebible nada más minúsculo, de ahí que fuesen invisibles, eternas, inmutables e indestructibles.

 

Julio César, en un intento de incrementar la población de roma, concedía premios a las romanas que tenían muchos hijos. Las mujeres sin hijos tenían prohibido viajar en literas o lucir joyas.

 

Aunque tradicionalmente es considerado como el fundador de la botánica, Teofrasto, discípulo de Aristóteles, es más conocido hoy por una serie de relatos de carácter satírico que tienen la marca de universalidad, tales como el jactancioso, el adulador o el gruñón.

 

El Circo Máximo de Roma, después de que Julio César ordenara su reconstrucción, podía albergar a 150,000 personas. Fue ampliado de nuevo a principios del Imperio para admitir a 100,000 más.

 

En la segunda mitad del siglo III a. de C., el geógrafo explorador griego Piteas remontó la costa noroccidental de Europa, exploró la isla de Gran Bretaña, navegó hacia el norte hasta llegar a Thule, que era tal vez lo que hoy es Noruega, y penetró en el mar Báltico, hasta el Vístula. Sus obras son la información de primera mano más antigua que tenemos respecto a la Europa noroccidental.

 

Una ave rara era considerada como un aviso de mal agüero por los adivinos de la roma antigua. De la palabra monere (advertir), derivaron monstrum (aviso de mal agüero), de donde se deriva nuestra palabra monstruo.

 

Para poder enfrentarse rápidamente a cierto tipo de emergencias, la república romana estableció, 500 años antes de Cristo, la posibilidad de tener una especie de rey temporal. El Senado estaba capacitado para nombrar a alguien, por un período de tiempo determinado, y otorgarle el control supremo sobre Roma. Alguien cuya palabra, mientras estuviera en el cargo, era la ley. Por eso fue llamado dictador, de una palabra latina que significa “he dicho”. Generalmente desempeñaba el cargo durante seis meses. En el año 458 a. de C. (de acuerdo con la leyenda), el general romano Cincinato fue nombrado dictador para enfrentarse a la amenaza de un ejercito que avanzaba. Marchó a la guerra, derrotó al enemigo, regresó y renunció inmediatamente. En total, había sido dictador durante 16 días.

 

Julio César se vio obligado, por la congestión creciente de la circulación, a prohibir en Roma todos los vehículos con ruedas durante las horas del día.

 

Al humanista y astrónomo griego Erastótenes se le reconoce haber medido la circunferencia e inclinación de la Tierra, así como el tamaño y la distancia que la separa del Sol y la Luna. En cierta ocasión, necesitaba saber la distancia entre Alejandría y Siene; para ello, se contrataron hombres entrenados para caminar con pasos uniformes y contrarios. La distancia fue de unos 800 kilómetros.

 

Aristóteles, discípulo de Platón y uno de los filósofos más grandes de Grecia, era sobre todo un biólogo. No obstante, el aspecto biológico de su obra fue pasado en gran parte por alto, y sus sucesores fueron influidos principalmente por teorías en física y astronomía. Aristóteles fue alabado por Darwin como el manantial en el cual los biólogos modernos Linneo de Suecia y Cuvier de Francia bebieron su inspiración.

 

El primer caso de Solón como arconte o legislador, alrededor del año 600 a. de C., fue cancelar todas las deudas, prohibir el esclavizamiento de los deudores, liberar a los que habían sido esclavizados y comprar, a costa del erario público, a los vendidos fuera del territorio ateniense.

 

Hace unos 1,900 años, el naturista romano Plinio el Viejo (Cayo Plinio Segundo) podía reconocer los signos que anunciaban un terremoto, muy similares a los que vigilan los geofísicos actuales: temblor previo, agua turbia en los pozos y aves atemorizadas. A estos indicios, Plinio agregó una niebla anómala en un firmamento que normalmente debía estar claro: una idea que solamente ahora está siendo aceptada como una señal válida.

 

Heráclito fue llamado el filósofo que llora por su pesimismo. Tenía tan bajo el concepto de la inmutabilidad, incluso la de un objeto tan glorioso como el Sol, que sugirió que era un hecho nuevo cada mañana: todos los días había un Sol diferente. En contraste, Demócrito era llamado el filósofo que ríe, en parte por sus enseñanzas, pero sobre todo por su carácter jovial. Tenía motivo para estar siempre risueño: la mayoría de los filósofos eran pobres, pero Demócrito había heredado una gran fortuna.

 

Alcmeón, Demócrito e Hipócrates pensaban que el cerebro era el centro de la actividad intelectual. Sin embargo, la opinión no fue aceptada por Aristóteles y, por lo tanto, no tuvo crédito hasta tiempos modernos. Aristóteles consideraba el cerebro simplemente como un órgano de enfriamiento de la sangre.

 

En el siglo VI a. de C. se excavó en la isla de Samos, en el mar Egeo, un túnel de 800 metros bajo la supervisión del arquitecto griego Eupalino. El túnel fue iniciado por ambos extremos, y las dos mitades se unieron a sólo 60 centímetros del centro. Fue una hazaña de precisión asombrosa para aquellos tiempos.

 

Los griegos antiguos no siempre estuvieron de acuerdo respecto a la dirección en que debían ser escritas las líneas. Al principio utilizaron renglones que se leían alternativamente de derecha a izquierda, y luego de izquierda a derecha. Alrededor del año 500 a. de C. adoptaron la que se ha convertido en práctica occidental de leer y escribir de izquierda a derecha.

 









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Miércoles, 11 enero 2012