Cómo revelar la inteligencia
Última modificación el Domingo, 18 julio 2010 02:25 Autor: Alejandra Domingo, 18 julio 2010 02:25
Cómo revelar la inteligencia
Para aprovechar la inteligencia hay que sacarla a la luz, revelarla. En ningún caso se puede disponer de ella instantáneamente. Preguntémonos, entonces, cómo poner de manifiesto las distintas riquezas que poseemos, cómo revelar las facetas de cada inteligencia.
Comencemos por definirla. En la práctica, la inteligencia se comprueba por la manera en que actuamos para llegar rápidamente a una solución frente a un problema complejo.
Las facultades propias de la inteligencia
Las facultades de la inteligencia las descubrimos a través de las tres sucesivas fases de resolución de un problema.
Encontrar los datos útiles para la resolución
Es la fase más importante y la que condiciona las otras dos etapas. En primer lugar, hay que prever, pensar en la meta que perseguimos: ¿qué debemos resolver?
Comparar constantemente los datos recogidos con esa meta, determinar su pertinencia para afinar mejor su búsqueda.
Encontrar los datos supone o bien unos conocimientos (información que uno posee gracias a su memoria) o bien unas puertas de acceso a esos conocimientos (informaciones externas); en este último caso interviene particularmente la observación. A mayor número de datos pertinentes, más posibilidades de resolución de los problemas.
Tratar esos datos
En esta fase son determinantes las capacidades de análisis y de síntesis, a veces incluso la utilización de rodeos, de astucias, de vías indirectas para llegar a la solución. Estamos en pleno campo del cerebro superior. Estas facultades se manifiestan a menudo en la experiencia y el aprendizaje.
Presentar una respuesta
Se trata de expresarse, ya sea por escrito, oralmente o mediante gestos, para dar a conocer o aplicar nuestra solución. A menudo es incluso necesario convencer a los demás para imponérsela.
La inteligencia es múltiple. Esta suma de facultades es difícilmente reducible a la cifra aportada por un test, tanto menos cuanto que una medida no representa más que un estado en un momento dado. La experiencia vivida hace aparecer en efecto cualidades insospechadas, la inteligencia descubre entonces su diversidad, evoluciona con el tiempo.
Cómo revelar la inteligencia
Despertar la inteligencia consiste en procurar ser cada vez más eficaz en la acción, en resolver más fácilmente problemas nuevos y variados. Para esto se han de superar cuatro fases fundamentales.
Tener la mente permanentemente abierta para buscar la información
Este espíritu de curiosidad, este interés intelectual por los demás y por el mundo, debe ser nuestra actitud inicial. Esto requiere de entrada una motivación *. No sólo hay que ser receptivos a lo que se dice, a lo que se hace o a lo que pasa, sino que, además, hay que buscar activamente la información, particularmente, a través de la lectura: así desarrollamos y aumentamos nuestra cultura. Nuestra inteligencia se revela entonces apoyándose en la de los demás.
Esto significa negarse a permanecer en nuestro condicionamiento actual, luchar contra la barrera del cerebro primitivo *. Deseamos progresar, conocer. Así es como descubrimos las cualidades propias de nuestra inteligencia: conociéndolas, podremos utilizarlas mejor.
Provocar saltos cualitativos en nuestro pensamiento
Se trata de enfrentar nuestra inteligencia a problemas nuevos, cada vez más difíciles: el colegio, los estudios, los exámenes de niveles cada vez más altos. Pero también la vida, en su diversidad, puede aportarnos cientos de ocasiones para poner a prueba nuestras cualidades de previsión, de razonamientos, de imaginación, de astucia en el sentido más amplio del término. La vida nos permite descubrir en nosotros mismos facetas que hasta entonces ignorábamos.
El pensamiento debe apropiarse regularmente de datos cada vez más complejos y aprender así nuevas formas de tratamiento de los mismos. En cada ocasión, se van revelando nuevas asociaciones, nuevas conexiones neuronales, diferentes estructuras * de funcionamiento. El córtex supera entonces un escalón en su saber hacer, pero, sobre todo, en su saber aprender: efectúa un salto. Cada salto constituye una etapa más en el desarrollo de la inteligencia.
Estabilizar, conservar estos nuevos datos: estructurar
Una vez adquirida la estructura mental, se trata de integrarla en las precedentes y conservarla. Intervienen entonces la práctica repetida, el aprendizaje por entrenamiento, por imitación, por pruebas y errores, por experiencia *; por memorización *. El momento y su duración son factores determinantes en la estabilización de las estructuras. Esta etapa, aunque ingrata, es indispensable para conservar los progresos realizados por nuestra inteligencia.
Expresarse
Se trata de no permanecer en nuestra torre de marfil intelectual. Comunicando, usted comparte su saber, pero también lo consolida mediante los complementos, correcciones o confirmaciones que le va aportando: la memoria graba esta experiencia afectiva nueva; para ella esto representa un aprendizaje suplementario, el mejor. Todos los tipos de expresión son válidos y posibles: escrita, oral, manual, gestual (el actor), vocal (el cantante), etcétera.
En un primer momento, es preciso adquirir los lenguajes apropiados. El colegio y los estudios nos forman generalmente en la expresión escrita y oral; busque, entonces, fuera de ellos otros tipos de expresión para encontrar la que más le convenga.
En una etapa posterior, aproveche, provoque incluso, todas las ocasiones para experimentar y perfeccionar estos lenguajes.
La expresión conduce al diálogo, al intercambio y, finalmente, a la apertura al mundo, umbral de una nueva etapa en el despertar de nuestra inteligencia. Observamos entonces que nuestro cerebro aprende y trabaja cada vez mejor, cada vez más rápido. Su evolución se proyecta sobre el mundo que le rodea; uno y otro progresan mutuamente de manera exponencial hacia el conocimiento.
RECUERDE:
- La inteligencia no es un elemento estático: todos poseemos instrumentos para pulirla, y el uso es el mejor de todos ellos.
EN POCAS PALABRAS….
Conocer nuestra inteligencia es saber cómo actuar para resolver un problema nuevo.
- Una resolución inteligente implica las siguientes cualidades:
- Tener presente el objetivo a alcanzar y, con arreglo a los datos existentes, encontrar los mejores medios para alcanzarlo.
- Utilizar lo mejor posible esos medios, poniendo en práctica nuestras cualidades de análisis y de síntesis.
- Presentar y defender nuestra respuesta.
- 2. Tanto si es innata como adquirida, la inteligencia debe revelarse
- Para ello hay que recorrer cuatro etapas sucesivas:
- Querer conocer: tener una mente abierta.
- Querer perfeccionarse regularmente enfrentándose con problemas nuevos: provocar saltos cualitativos en nuestro pensamiento.
- Querer consolidar esas nuevas cualidades, memorizarlas: estructurarse.
- Querer expresarse para utilizarlas.
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