Libros y Gutenberg
Última modificación el Miércoles, 3 diciembre 2008 09:01 Autor: Astrologia y Horoscopos Viernes, 3 octubre 2008 08:58
Mucho antes de que los europeos inventaran los tipos móviles de metal para imprenta, los tibetanos, chinos y coreanos, en el siglo XV, usaban otros tipos móviles de diferente clase. El motivo principal de los chinos era hacer que los textos de Confucio fuesen más asequibles. Más tarde, entre 1403 y 1484, la corte coreana emprendió ocho grandes proyectos de impresión con tipos movibles.
Colón llevaba en su primer viaje al Nuevo Mundo una copia del libro de Marco Polo, en el que éste narraba su odisea de veintidós años de viajes a China, en el siglo XIII.
Un factor para conservar el persa como lenguaje del Irán moderno (y evitar su sustitución por el árabe) fue que el poeta del siglo XI, Firdausi, escribiera en persa el Libro de los Reyes, un poema de 60,000 versos (siete veces la extensión de la Ilíada de Homero) en el que se narra la historia de los reyes de Persia, desde sus principios legendarios hasta Khosru II en el siglo séptimo. El libro se ha conservado como poema nacional.
En ciertas lenguas, las traducciones de la Biblia son las principales obras, y a veces las únicas, de su literatura. La única obra notable en gótico es la traducción de la Biblia por Ulfilas, quien se convirtió al cristianismo en Constantinopla, siendo después consagrado obispo en el año 341. Inclusive se dice que Ulfilas tuvo que inventar el alfabeto que empleó para editarla.
Hubo un tiempo –en el siglo XII- en que el trabajo científico más importante era traducir. Los libros de los eruditos árabes, quienes durante siglos habían conservado las obras de los filósofos griegos por medio de traducciones y comentarios, empezaron a ser vertidos al latín.
El primer libro para niños publicado en Estados Unidos se editó en Cambridge, Massachusetts, en 1646. Su título era Leche Espiritual para las Criaturas Bostonianas de Ambas Inglaterras. Sacada de los Pechos de Ambos Testamentos para la Nutrición de sus Almas.
La primera enciclopedia que hubo en el mundo, y la más completa, tenía tres volúmenes. Era la Crónica de Nuremberg, publicada en 1493. Su único autor era Hartman Schedel, un médico de Nuremberg que tenía pasión por coleccionar libros y copiar manuscritos. Su biblioteca personal fue su principal fuente de referencias al compilar la Crónica. Aunque fue publicada a finales de 1493, no contenía la más importante noticia del año precedente: el histórico viaje de Colón.
Plinio el Viejo (23-79) era un hombre muy activo. Escribió no sólo una historia general de Roma en 31 volúmenes, sino también una enciclopedia de la naturaleza en 37 volúmenes, una gramática latina en ocho tomos y un manual de oratoria en seis. Además, fue, en diversas épocas de su vida, general y almirante, y también gobernador de las provincias romanas en África, España, Germania y Galia.
Alrededor de cincuenta volúmenes de las obras de Aristóteles se han conservado hasta la fecha, muchos de ellos debido a una afortunada casualidad. Cerca del año 80 a. de C., los hombres de una legión romana que invadía el Asia Menor encontraron unos manuscritos de Aristóteles en un pozo y los llevaron a su general, Sulla. Sucedió que no existían copias de muchos de ellos, y Sulla hizo que fueran llevados a Roma y se volvieran a copiar.
El arte de imprimir a partir de bloques de madera con los caracteres al revés se inició en un monasterio budista de China. El más antiguo libro impreso que ha llegado hasta nosotros y al que se le puede dar una fecha digna de confianza es un texto budista, el Diamante Sutra, impreso en China en el 868.
Ya para el siglo XV, los copistas de manuscritos habían establecido talleres de producción masiva capaces de producir apreciables cantidades de libros. En un pedido hecho en el año 1437 (encontrado recientemente en Leyde, Holanda) se solicitaban 200 copias de los Salmos Penitenciales, 200 Dísticos de Catón en flamenco y 400 de un pequeño libro de oraciones.
Sólo existen cuarenta y ocho Biblias de Gutenberg. Esta cifra incluye dos que se encontraban en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial; se han extraviado, pero los bibliófilos presumen que están a salvo.
La idea de un libro en blanco no es nueva. Cuando Hermann Boerhaave, médico y químico holandés, conocido por sus Elementa Chemiae, murió en 1738, dejó un libro sellado, con el título Los Secretos más Exclusivos y Más Profundos del Arte Médico. El libro, aún sellado, fue vendido en una subasta por 20,000 dólares en oro. Cuando el nuevo poseedor rompió el sello, encontró que el 99 por ciento de las páginas estaba en blanco. Sólo la página del título llevaba esta nota escrita a mano por el autor: “conserve la cabeza fresca, los pies calientes y hará empobrecer al mejor doctor del mundo.”
Charles Darwin creía que la primera edición de su libro El Origen de las Especies iba a resultar demasiado extensa: 1,250 ejemplares. Pero se agotó en el primer día de su publicación.
Quizá el dramaturgo más prolífico del mundo haya sido Lope de Vega (1562-1635). Escribió unas 2,200 piezas de teatro, de las cuales se conservan sólo unas 500.
En una anotación hecha en su diario el 2 de agosto de 1882, Lewis Carroll (autor y editor) calculaba que aun cuando lograra vender todos los ejemplares de su primera impresión de Alicia en el País de las Maravillas, que era de 2,000 ejemplares, perdería de todos modos 200 libras. Vendiendo otros 2,000 ejemplares, obtendría 200 libras. Si pudiera vender otros ejemplares, además de los dichos, entonces lograría una mayor ganancia, pero “eso difícilmente lo puedo esperar”. Antes de su muerte, en 1898, había vendido cerca de 180,000 ejemplares.
Johann Gutenberg creó el primer libro impreso, la Biblia de Gutenberg, pero no llegó a publicarlo. Había contraído deudas con objeto de poder producir la Biblia y fue demandado por la suma que debía. Perdió la demanda, y fue obligado a entregar sus instrumentos y prensas, más la distinción de ser el editor del que es considerado el libro más hermoso del mundo.
Los libros con canciones religiosas comenzaron a aparecer allá por 1476, pero en esos tiempos cada publicación tenía que pasar tres veces por las prensas: una para el pentagrama, otra para los trazos verticales y las cabezas de las notas y una más para imprimir las palabras. No fue sino hasta 1525, cuando se encontró el modo de imprimir todo al mismo tiempo.
Examinando 200 cuentos de los hermanos Grimm, un recuento sumario de los tipos masculinos y femeninos que en ellos aparecen revela una fuerte dicotomía. Hay 16 madres o madrastras malvadas y sólo tres padres o padrastros malvados. Hay 23 brujas malas y sólo dos brujos malos. Existen 3 mujeres que ponen en peligro a los hombres que las aman, pero un solo hombre que perjudica a su novia.
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