Como mejorar mi relacion de pareja

Como mejorar mi relacion de pareja

Cuando dos personas deciden empezar una relación, pasan por un periodo de enamoramiento en donde prevalecen expectativas fantásticas e idealizadas de la futura convivencia. Los enamorados viven como en burbuja de ensoñación, todo es hermoso, perfecto y maravilloso.

Una vez que pasa el tiempo y deciden iniciar una vida en común, el enamoramiento decrece y la burbuja en la cual estaban absorbidos se rompe. Desaparece la fantasía de la media naranja una vez que descubren que convivir no es tarea fácil.

Vivir bajo un mismo techo no se logra por arte de magia, ni de la noche a la mañana. La forma de ser de ambos miembros de la pareja en algunas ocasiones choca y crea cortocircuito, ya que cada uno lleva a la relación una pequeña maleta imaginaria cargada de experiencias, ideas, creencias, mitos y prejuicios acerca de lo que son las relaciones, los roles, los afectos, la comunicación, la familia, la felicidad, etc. que al ser diferentes formas de ver la vida causan discrepancias, generando pequeños o grandes conflictos que pueden durar unos días, meses, algunos años o incluso durante toda la vida.

Si están empezando a convivir reflexionen sobre la importancia de construir pilares sólidos que equilibren la relación. A continuación seis pilares fundamentales a tomar en cuenta:

Primer Pilar: motivación

Actitud positiva frente a la relación.

Segundo Pilar: afecto y sexualidad

Dar y recibir cariño. Cultivar la vida sexual

Tercer Pilar: comunicación

Diálogo constructivo y búsqueda de soluciones.

Cuarto Pilar: respeto y confianza

Cuidar los espacios y los límites de la pareja.

Quinto Pilar: flexibilidad

Ser comprensivos y ponerse en el lugar de la otra persona.

Sexto pilar: cooperación

Compartir las tareas del hogar, complicidad en los buenos y malos momentos.

2. El antes y el después

Antes de…

Los primeros indicios de futuros conflictos se dan antes de vivir juntos. Suceden durante el noviazgo, aparecen ciertas actitudes que nos preocupan en menor grado porque estamos viviendo un sueño idílico de pasión e idealización del compañero/a sentimental. Es como si lleváramos una máscara de carnaval preciosa en la cual ambos quedan deslumbrados, sin darse cuenta de la persona que va detrás de ella.

La frecuencia con que se relacionen, permitirá conocer algunas actitudes, hábitos y defectos que les hará pensar si la persona que tienen a su lado es con quien quieren compartir o no la vida. Ante este dilema existen algunos aspectos que sugiero tomen en cuenta antes de dar el paso definitivo:

- Creencias . Ser conscientes que cada uno trae una idea de la convivencia que  puede ser la misma o diferente. Valorar si las diferencias las pueden tolerar o  no.

- Individualidad. Respetar el espacio personal, la autoestima y las cualidades que  cada uno tiene como ser humano.

- Compatibilidad de caracteres . Valorar si el carácter de cada uno facilita o  dificultad la comunicación y la expresión de afectos.

- Expresión de afectos. Tomar en cuenta la reciprocidad de los afectos  positivos a través de las palabras y el lenguaje del cuerpo.

- Comunicación. Evaluar la fluidez de la comunicación, la capacidad para  escucharse mutuamente, ponerse en lugar del otro y solucionar conflictos  mediante el diálogo asertivo y no agresivo.

- Pasatiempos. Tener en cuenta la posibilidad de compartir tiempo para el ocio  con actividades en la cual ambos sientan bienestar y placer.

¿Qué pasa después?

Han decidido dar el paso y están viviendo juntos. Despiertan de un dulce sueño debido a que ese problemita que veían tan lejano y que creían iba a mejorar al estar juntos no mejora y termina convirtiéndose en un conflicto más serio. Pensar que lo vas hacer cambiar o que con el tiempo modificará sus hábitos es autoengañarnos y vivir en una fantasía que no es real. Por ejemplo: Antes de vivir juntos era celoso, pero a ti no te importaba y te decías “ya lo cambiaré”, ahora que conviven, los celos han ido creciendo, no has conseguido que cambie y te sientes fatal.

Los conflictos pueden tener diversos grados de complejidad. Unos se pueden resolver con mayor facilidad cuando la pareja está dispuesta a solucionarlos a través de diálogo constructivo y la negociación. Otros conflictos son mucho más complejos, ya que están enraizados en el tiempo y necesitan de más atención, comprensión, de modificación de actitud de parte de ambos e incluso de ayuda psicológica.

Tres caminos

1. Seguir en más de lo mismo. Continuar con los mismos patrones relacionales que les hacen sufrir y bajar la autoestima. Algunas parejas terminan acostumbrándose a las descalificaciones, pobreza de afectos y a la lucha de poder durante toda la vida.

2. Intentar solucionar los conflictos. A través del diálogo, la reconciliación, la negociación y la cicatrización de las heridas emocionales. Los conflictos tienen solución siempre que ambos estén dispuestos a buscar salidas positivas a los problemas.

3. La separación. Ser consciente que la relación y la convivencia no pueden continuar debido a diferencias irreconciliables. En estos casos es frecuente solicitar la ayuda de un profesional especialista en psicología, terapia de pareja y un abogado.

3. Factores que facilitan los conflictos

Aunque pensemos que los conflictos nacen inesperadamente y no tienen una explicación clara, sí que existen ciertos factores personales que facilitan que surjan. Algunos de ellos son:

Mi mundo y el tuyo: Antes de ser pareja, son personas con diferentes mundos interiores, creencias, ideas, gustos, pasatiempos, experiencias y emociones. Al empezar a convivir estos dos mundos se tienen que acoplar. Si por el contrario chocan, es probable que generen pequeños conflictos. Por ejemplo: Reclamos porque uno expresa más afecto que el otro, incapacidad de tomar iniciativas, problemas en el reparto del tiempo libre, etc.

¿Dónde está el cariño?: Dar y recibir afecto es fundamental para los seres humanos desde que nacen hasta que mueren, también lo es en la relación de pareja. No expresar afectos fundamentales como: el cariño, la ternura y la calidez termina por apagar la llama que enciende la relación, si no la cuidamos se apaga. Por ejemplo: Olvidar dar y recibir abrazos, no recordar el beso de buenas noches o evitar decir palabras estimulantes y agradables.

Diálogo negativo: No somos una isla, el ser humano no puede vivir sin la comunicación. El diálogo con descalificativos, agresividad, ironía y ofensa en la pareja fomentan los conflictos y baja la autoestima. No saber escuchar, hablar demasiado o no ponerse en el lugar del otro también son detonantes de tensión en la pareja. Por ejemplo: Llegar a casa y pedir a gritos que se ponga la cena o decirle constantemente a la pareja que no sirve para nada.

Rigidez: El ser humano por naturaleza es flexible y se adapta a los cambios. La pareja también necesita ser flexible en la convivencia y en los cambios que den con el tiempo. Si la pareja tiende a la rigidez e inflexibilidad de ideas y hábitos puede llegar a asfixiarse, porque cae en la monotonía, el aburrimiento, la rutina hasta llegar al hastío.

Exceso de control: El respeto entre los miembros de la pareja es fundamental. Estar constantemente manipulando y usurpando el espacio personal del compañero o compañera sentimental desencadena conflictos serios, ya que la pareja puede sentirse coaccionada y controlada dentro de su espacio vital. Por ejemplo: apropiarse del móvil del compañero o llamarle cada dos minutos, revisarle la agenda, controlarle las salidas, prohibirle que salga con las amistades, etc.

No hay cooperación: Repartir tareas, ayudar, colaborar, ser solidarios uno con el otro es uno de los pilares de la convivencia. Cuando en la relación no hay cooperación por parte de uno o ambos miembros de la pareja la convivencia se convierte en un campo de batalla de reproches, insultos y frustración causados en muchas ocasiones por las convicciones tradicionales a las que están acostumbrados. Por ejemplo: No contribuir en las tareas del hogar, pasar de hacer la compra, olvidar con frecuencia preparar la cena , etc.

Lucha de poder y la envidia: La pareja no debe hacer de la relación una lucha de poder y control. Las guerras internas en cuanto a la economía, el hogar o las relaciones sociales provocan una espiral de rivalidad que termina por acabar con la convivencia. Las consecuencias son: el rencor, la envidia, la frustración, y la búsqueda de la derrota de su propio compañero sentimental.

Los celos: La confianza al igual que el afecto es uno de los principales pilares de la pareja. Un error grave que comenten las parejas es permitir que los celos invadan la relación. La inseguridad, el miedo o la angustia ante lo que puede estar haciendo o pensando la pareja ocasiona ansiedad, depresión, persecuciones, que convierten la relación en un sin vivir y es causante de conflictos serios.

4. Consecuencias personales y relacionales

Los conflictos traen consigo consecuencias que afectan tanto el espacio personal, como el espacio relacional. Conozcamos cómo nos puede afectar:

Espacio personal

1. Baja autoestima.

2. Inseguridad en uno mismo.

3. Infravaloración personal, social y profesional.

4. Falta de motivación.

5. Pensamientos negativos.

6. Frustración personal.

7. Sentimientos de culpa.

8. Insatisfacción ante la vida.

9. Dificultad para sentir placer.

10. Elevados nivel de ansiedad y estrés.

11. Enfermedades físicas: problemas cardíacos, diabetes, cáncer, etc.

12. Depresión.

Espacio relacional

1. Baja autoestima en ambos miembros de la pareja.

2. El ambiente relacional se vuelve insoportable.

3. Suben los niveles de estrés.

4. Se evitan mutuamente. Pasan más tiempo fuera de casa.

5. Buscan aliados para continuar con la guerra: hijos, familiares y amigos.

6. Dificultades sexuales: Falta de deseo, dificultad en la erección, anorgasmia o vaginismo.

7. Desmotivación e insatisfacción personal.

8. Aparición de problemas físicos y emocionales.

9. Posible aparición de relaciones extramaritales.

10. Separación física del compañero sentimental.

11. Ruptura definitiva.

5. Los cambios personales

Gran parte de los conflictos de pareja surgen porque nosotros como personas individuales tenemos situaciones inconclusas que resolver surgidas durante nuestro caminar por la vida, por ejemplo: pobreza de afectos, una educación rígida, situaciones traumáticas, rupturas, pérdidas de seres queridos, etc. las cuales afectan a la autoestima, la auto confianza, las emociones, el estilo de pensamientos y de relación que establecemos con los demás. Estas situaciones no resueltas las llevamos con nosotros a la convivencia, proyectándola en la relación y en el compañero sentimental. Por consiguiente depende de ti no tener miedo a los cambios y solucionar aquello que te afecta tanto a ti como a las relaciones que estableces con los demás.

Algunas sugerencias para el cambio:

- Valorar qué pasa dentro de ti: Sabes que algo dentro de ti no está funcionando bien, analiza que está ocurriendo, qué te preocupa, qué te causa angustia y qué aspectos de tu comportamiento causan conflictos. Mira dentro de ti, reconoce equivocaciones y modifica aquellas actitudes que te hacen daño e impiden descubrir el amor, el placer y la paz interior.

- Resolver lo inconcluso:Aquellas situaciones no resueltas que llevas contigo desde hace mucho tiempo, es necesario que las superes, por ejemplo: el dolor emocional que no has podido superar a causa de la ruptura de una relación. La superación depende de ti, es intentar dar vuelta a la página paso a paso hasta cambiar la narrativa de tu historia personal. Es empezar a vivir en el aquí y ahora, con emociones positivas y sin temor al pasado o al futuro.





- Subir la autoestima: Cuando hay problemas personales y de pareja la autoestima sufre bajones. Por lo tanto es necesario ponerse manos a la obra para fortalecerla y elevarla. Es fundamental: cambiar el concepto que tienes de ti, valorarte, recuperar la confianza, reconocer tus cualidades y analizar los errores que has cometido y aprender de ellos para no repetirlos.

- Sanar las heridas emocionales: Saca el dolor de tu vida, empieza por incrementar el animo y reencontrarte con las emociones positivas, por ejemplo: date permiso para sentir: alegría, paz, placer y satisfacción personal. Sanar una dolencia emocional requiere ir paso a paso, tiempo y trabajo personal.

- Estilo de pensamientos: Modifica tu estilo de pensamiento en cuanto a ti mismo y cuanto a las relaciones. Es fundamental empezar a cultivar la motivación, las ideas positivas y el optimismo a través de los pensamientos. Los pensamientos negativos son basura que contaminan nuestro mundo interior. Empieza el día diciéndote a ti mismo palabras estimulantes y agradables.

- Estilo nuevos: Es necesariocambiar el estilo de relación que establecemos con la pareja, la familia y las amistades. También es fundamental volver a recuperar la confianza perdida en las personas. Es fundamental adquirir nuevas estrategias para comunicarnos, mejorar la capacidad para dar y recibir afectos, empezar a cuidar nuestro espacio personal y hacer valer nuestro derecho como seres humanos.

6. Los cambios en la relación:

Es el momento de buscar soluciones constructivas que ayuden mejorar la relación. La motivación que tenga la pareja es fundamental para resolver los problemas. Querer es poder, por consiguiente si ambos están dispuestos a cambiar es probable que la convivencia salga adelante. Pero si hay desacuerdos, desmotivación y no hay una intencionalidad clara para resolver la crisis, es probable que la relación se deteriore progresivamente.

A continuación alguna sugerencias para el cambio:

- Estilo de comunicación. La forma como dialogamos determina el avance del conflicto o la resolución del mismo. Existen contaminantes que afectan gravemente la comunicación. Son basurillas que hay que eliminar mediante el saneamiento de las habilidades para dialogar. Por ejemplo: Evitar los gritos, llegar a acuerdos, aprender que algunas veces que ceder, disminuir el orgullo, relajarnos con la respiración, aprender a escuchar y ponerse en el lugar de la otra persona.

- Expresión de afecto. La relación se nutre del afecto. Por consiguiente no lo podemos descuidar de ninguna manera. Es como buscar un tesoro perdido bajo una capa de indiferencia, olvido y represión que hay que desenterrar y recuperar con la ayuda de ambos. Por ejemplo: Dar y recibir abrazos, no olvidarnos de los besos diarios, expresar palabras cariñosas, mejorar el estado de ánimo, cultivar la autoestima y más formas de expresión de afecto.

- Vida sexual. La sexualidad es otro pilar de la pareja. El deterioro de la relación también afecta la vida sexual. Es conveniente resolver los conflictos de pareja para tener una actividad sexual saludable. Debemos evitar llevar las discusiones al terreno de la intimidad sexual, ya que la perjudica. Por ejemplo: Recuperar la chispa sexual, enriquecer la comunicación íntima a través del lenguaje corporal, los cinco sentidos y las palabras.

- Repartición de tareas. La relación de pareja es como una cooperativa, la cual necesita de la participación, el compartir y la solidaridad de ambos. Por ejemplo: Cooperar en las funciones del hogar, planificar la economía y tomar decisiones juntas.

- Motivación. Si no hay motivación suficiente la pareja cae en la rutina y la desesperanza. Es recomendable desempolvar las ilusiones, el deseo y la complicidad. Por ejemplo: Preparar actividades divertidas que sorprendan a la pareja y revivir los buenos momentos que han pasado juntos.

7. Ideas para encontrar soluciones

A continuación encontrarás algunas expresiones que contaminan nuestro espacio relacional y algunas ideas para desprendernos de ellas.

Expresión: 1. ¡Siempre estamos hablando a gritos!

Ideas

Si ves que llega el momento de la discusión, intenta buscar un sitio de la casa para respirar profundamente y contar hasta diez. Una vez que estés preparada/o intenta hablar pausadamente, evita descalificaciones ofensivas, ya que empeoran la situación. Es básico que ambos hagan propósitos para mejorar la calidad de tiempo, espacio y contenido de la comunicación para lograr centrarse en la solución del conflicto. Los gritos no conducen a nada positivo, sólo a la violencia.

Expresión: 2. ¡Ya ni me abraza y menos decirme palabras cariñosas!

Ideas

Ha pasado el tiempo, llevan algunos años de convivencia y se dan cuenta que escasean los abrazos mañaneros, los besos nocturnos y las palabras que les hacían felices. Intenten recuperar aquellas expresiones de cariño y amor que tanto gustan. Un abrazo diario da calorcito, un beso hace sentir bien y una palabra afectuosa alegra el día. Es importante dar y recibir, pero también aprender a pedir.

Expresión: 3. ¡Siempre tiene dolor de cabeza! o ¡Se ha quedado dormido!

Ideas

Expresiones como estas son típicas en la pareja. Ante esta situación es necesario buscar espacios de descanso antes de la relación sexual. Evitar poner de excusa el dolor de cabeza y los síntomas de cansancio cuando no son verdaderos. Las claves es dialogar sobre el sexo, sincerarse, darse cuenta de lo que está causando la falta de deseo sexual. Es conveniente hacer cambios para intensificar el deseo sexual a través de los juegos sexuales, cambiar de horarios y lugar de las prácticas sexuales, pasar más tiempos juntos en la intimidad, utilizar más intensamente las caricias corporales y palabras eróticas.

Expresión: 4. ¡No me valoro para nada!

Ideas

Con frecuencia nos olvidamos de nosotros mismos, ya que estamos más preocupados por nuestra pareja. ¿Y que pasa contigo, te valoras tu?. Tienes que empezar a cuidar tu espacio personal reconociendo tu valía, cualidades y capacidades. Es un error sobrevalorar al compañero sentimental y no valorarte tu. Dentro de la convivencia hay un espacio compartido con la pareja pero también hay un espacio tuyo que debes amar, valorar, cuidar y respetar.

8. ¿Hay salida?

Hay salida, siempre que ambos deseen salir del laberinto de conflictos que empaña la relación. En primera instancia, tengan calma, ya que cuando estamos alterados agrandamos el conflicto y lo vemos como imposible se solucionar. Una vez relajados, hagan un análisis de la situación tomando en cuenta la posibilidad de resolver el problema, a través del diálogo. Es necesario intentar conversar en un espacio de sosiego, y tranquilidad donde se exponga concretamente lo que les preocupa o incómoda hasta llegar acuerdos de solución. Para llegar acuerdos es necesario que ambos estén motivados, sean sinceros y pongan los dos de su parte.

¿Cuándo buscar ayuda?

Si después de muchas horas, días y meses de intentos de solución no llegan a ningún acuerdo o se incumplen. La pareja puede sentirse frustrada, impotente o herida. Ante está situación deben plantearse la posibilidad de ir a terapia.

La terapia. Es un espacio terapéutico de comunicación donde tienen la oportunidad de expresar sentimientos y pensamientos acerca de los problemas personales y relacionales. El terapeuta es un orientador, asesor y guía que ofrece un abanico de recursos psicológicos para ayudar a retomar el camino de la reconciliación con uno mismo, el reencuentro con la pareja y el entorno social. La terapia también sirve de apoyo para aquellas parejas que solicitan ayuda para una separación física y emocional menos traumática.

¿Cuándo ir a terapia individual?

Es recomendable cuando por diversas circunstancias de la vida, uno de los miembros de la pareja siente que tiene que superar situaciones personales que están causando dificultades en su relación. A través de la terapia individual nos damos cuenta del dolor emocional que hay dentro que necesitamos liberar para vivir con mayor tranquilidad y bienestar.

9. Reflexiones finales

A lo largo de los 9 capítulos del curso he querido llevarles por un recorrido general sobre alguno de los problemas con los cuales se suelen encontrar las parejas que inician una vida en común o llevan un tiempo conviviendo. A la vez hemos visto cómo los conflictos nos afectan, la importancia de los cambios personales y relacionales, así como algunas ideas para encontrar salida ha problemas cotidianos de comunicación, afecto, sexualidad y autoestima.

Vivir en pareja no es una tarea fácil pero tampoco imposible. La relación es de dos y se construye poco a poco con esfuerzo y dedicación. Cómo todo en la vida habrá momentos buenos y malos, pero si sus pilares son fuertes encontrarán el equilibrio, la ilusión y la armonía necesarios para seguir juntos.

¿Cómo podemos prevenir los conflictos?

Cómo dice el refrán, más vale prevenir que lamentar. No esperemos a que aparezcan los problemas, actuemos antes. Fortalecer psicológicamente tu interior y el de tu pareja es enriquecedor para que el camino por la vida sea más esperanzador y placentero. Es momento de actuar consecuentemente y empezar a cambiar por dentro y por fuera.

En la actualidad son cada vez más los profesionales que se suman a realizar cursos y talleres de crecimiento personal para personas que deseen conocerse interiormente, sentir paz emocional, ampliar habilidades y recursos psicológicos.

¿Qué es un taller?

Es un espacio de comunicación, motivación y apoyo donde un grupo reducido de personas (entre 10 ó 15) tienen la oportunidad de explorar diferentes áreas de su vida y darse cuenta de las posibilidades que tienen para crecer interiormente y superar situaciones que causan malestar. El profesional que lleve el taller debe ser un especialista en el tema. También servirá de guía y orientador durante todo el desarrollo del taller. Los temas suelen trabajarse desde una perspectiva teórico-práctica y experiencial donde juegan un papel importante las dinámicas y los trabajos grupales. Además los participantes si lo desean pueden resolver inquietudes, expresar sentimientos, formular preguntas o comentar experiencias relacionadas con el taller.

¿En qué me benefician los talleres?

- Favorece la autoestima, la valía personal y la confianza en uno mismo.

- Reconocemos habilidades para comunicamos con la pareja, los amigos y las  personas de nuestro alrededor.

- Expresar sentimientos de forma asertiva y positiva.

- Encontramos estrategias para superar los complejos, el estrés y la ansiedad.

- Cerramos heridas emocionales causadas en la infancia, adolescencia y adultez.

- Conocemos habilidades y cualidades para hacer amigos, tener pareja y  relacionarnos mejor.

- Aprendemos a exteriorizar con mayor frecuencia el buen humor.

- Conocer recursos para mejorar la vida sexual.

Actualmente son cada vez más las personas que creen en la posibilidad de enriquecer su vida apuntándose a cursos y talleres relacionados con:

- Autoestima.

- Habilidades de comunicación.

- Afectividad.

- Relajación.

- Superación personal.

- Motivación.

- Psicosexualidad.

En los talleres encuentras guías de ayuda y apoyo. Aportan y refuerzan ideas que teníamos pero que tenemos en desuso. Además nos impulsan a seguir para adelante, cambiamos el chip mental frente a pensamientos y emociones negativos que nos hacen daño, a la vez nos “damos cuenta” que no estamos solos, ya que más personas pasan por situaciones parecidas y luchan por salir adelante a través del conocimiento interior y el conocimiento de nuevos estilo de relación con la pareja, la familia, las amistades, los compañeros de trabajo, etc.

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2 comentarios
  1. Muchas gracias, me sirvio de mucho

  2. Esta genial…. Gracias por la ayuda

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