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Inicio / El fin de MeneameHoy, Menéame, la popular web basada en el envío de noticias por parte de los usuarios vive un levantamiento masivo debido a la libre ejecución de normas por parte de los moderadores. Van mas de 100 baneos masivos y la cosa no para.

El fin de Meneame
14 hojas de gente quejándose, a riesgo de baneo, es que algo funciona muy, muy mal.
Menéame ha tenido buena salud hasta el día de hoy.
De todos era sabido que, la capacidad por parte de los usuarios de votar a noticias y otros usuarios iba a dar algún día un problema. Y es que se lleva observando desde hace tiempo, que las noticias controvertidas reflejan, en los votos, la posición de los usuarios, no la calidad informativa, como debiera de ser, y mucho menos, una puntuación por tu “forma de pensar”.
El problema es que a más votos negativos, para quién no lo sepa, mas disminuye la “puntuación” (Karma) de quienes la envían o la votan positivamente (En el caso de que sean los votantes negativos minoría, disminuye su karma, y viceversa) y cuando llega a X límite, la noticia es descartada.
El problema viene en que esas listas son públicas. Puedes ver en cualquier momento a qué y quién está votando.
Hoy, han baneado a uno de los usuarios bandera Me_meneo_pensando_en_ti, por hacer un post quejándose de esto, de la poca capacidad de Menéame para rectificar y asumir errores. Y detrás de el, ha ido NOFXDIAZ por publicar la lista PÚBLICA de la gente que votó negativamente dicha noticia.
¿Es ético banear por dar datos de dominio público?
Pues el administrador ha decidido quitar el mismo la noticia de portada. Poco ha importado que los usuarios hayan votado pro-noticia, o que fuésemos mayoría, o que la web (CON ánimo de lucro) la mantuviésemos viva los users. Se ha perdido la parcialidad.
Y todos los usuarios han pasado a copiar la lista de dichos votantes en contra, y todo aquel que lo hace, es baneado. En las normas no se especifica, en ningún momento, que esto esté mal, o prohibido. ¿Están los mods haciendo lo que quieren? A mis ojos, sí.
El problema, en las casi 4 horas de posteo contínuo que llevan, es que se ha dejado de banear a gente que aún escribe copia dicha lista, y esto lleva a otra duda: ¿Qué pasa ahora con los baneados? ¿Unos sí y otros no? ¿Es lícito banear por una opinión?
Ahora, los usuarios de Menéame se van a otras webs del mismo tipo, con lo cual, dicha página puede quedar muerta indefinidamente. Si encima de que la web tenía ánimo de lucro, que funciona gracias a los users, se censura y se manipula la información… Realmente no sirve para nada.
La famosa lista de la disputa:
Hass
Cebolleta
Carme
Parrús
Radurdin
Pelila
Tanatos
picha
Merinet
dominga
ZimSul
Chona
Siberiano
Chuminet
Elwing
Mondongo
Babyosezno
Bostezo
AngelitoMagno
Ojals
Habladorcito
Orto
Perl
Ano
Orochimaru-sama
Ojete
Basiliopuzoduran
Badajo
Cafeo
Pendulo
Nirupo
Conillet
Fredy
Picha
Juan
Pollon
Tollendo
Berzas
Meneanta
Mamellamen
Padre
Cagarro
Cruppo
Anou
Quemandoacromo
No
Alecto
Karpista
Xiana
Sino
Miguelitor
Karpiano
Cnmpw
Con
Detectivelibrero
Los
Gandia
Cinco
Jjm
Dedos
Carlos.cc
Metidos
Giles
En
Elultimomono
El
Rabano
Anou
Haschi
Con todo esto, se ha generado el “ban day” (Día del Ban) y que probablemente pueda ser la tumba de dicha web.
En estos momentos, los usuarios están mandando noticias tontas en masa, además de dicha lista, como queja masiva.
¿Merece la pena seguir una web con la información manipulada, y que además, no acepta críticas?
Y es que todas las webs, son sus usuarios.
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“Dura lex, sed lex”: Menéame.net y el límite a la libertad de expresión por internet
Dura lex sed lex”, o “la ley es dura, pero es la ley”. Con este viejo aforismo latino el administrador de Menéame viene a resumir su visión sobre las normas que deben regir el agregador social más importante de España, menéame.net
Este principio, utilizado como argumento durante los absolutismos, se refiere a todo sistema legal diseñado para respetar las reglas establecidas de manera válida, so pena de dejar de existir como ciudadano por su inobservancia en razón de elementos subjetivos (como usuario en nuestro caso). La razón de este comentario viene a resumir las diferencias de criterio entre los usuarios del agregador social en castellano, menéame.net, y las reglas establecidas por los administradores de la misma.
Menéame es un sitio web donde los usuarios enlazan noticias, y ellos mismos son los que las votan, las comentan, votan los comentarios del resto, avisan de fallos, de abusos… digamos que Menéame esta hecho y rehecho por y para los propios usuarios.
Este agregador se articula en una especie de democracia y meritocracia unidas basadas en el concepto de Karma, que hace que no todos los usuarios cuenten lo mismo a la hora de opinar o enviar una noticia.
Los administradores y programadores que son la base estructural de Menéame, y al igual que ocurre con cualquier otra página, crearon una serie de normas que están publicadas en las condiciones legales del sitio, que además el usuario debe aceptar cuando se registra, participa o colabora en el mismo.
Esta es la norma polémica, extraída de aquí:
1-. El título, entradilla, geolocalización y etiquetas de los envíos, como así también la categoría en el que se inserta, debe reflejar y no distorsionar el contenido del enlace. Menéame no es un sitio de microblogging, o para generar noticias u opinión en el espacio reservado para la descripción del envío.
Analizadas el resto de las normas, a grosso modo parecen del todo lógicas, y tienden a regular una convivencia pacífica en cualquier comunidad de usuarios. No son nada complicadas de entender, y tienen su sentido general para evitar problemas legales a los administradores por la publicación de enlaces o comentarios que se presuman como ilícitos. Cualquier persona consideraría conveniente en su propia página evitar que los usuarios insultaren a otros o bien que lanzaran “hate speech” contra una determinada comunidad.
La cuestión reside en la norma 1-. Una interpretación demasiado extensiva de esta norma de funcionamiento interna está provocando que los administradores alegen cualquier supuesta vulneración de la misma para evitar opinar sobre un determinado tema. Incluso, amparándose en esta norma, coartan al usuario baneandole. No obstante, se permite opinar sobre una noticia aun siendo descartada por violar las reglas de uso, en una especie de intento de justificar la eliminación de un envío, aunque los tiempos para enviar un comentario se acortan muchísimo, no superando las 6 horas.
Esta aparente arbitrariedad a la hora de ejecutar la norma 1- por parte de los administradores, hace que muchos usuarios nos planteemos la conveniencia de discutir su encaje en la página. No parece lógico controlar con esta norma el contenido que los propios usuarios envían. Preguntado al respecto en el chat que el mismo sitio ofrece (nótame, aunque se limita a 300 carácteres la opinión), el desarrollador del software libre Ricardo Gallí sentencia su opinión sobre una posible modificación de las normas, recogida también en http://pastebin.com/f55afcf82. De momento, según él, no hay lugar para ello.
Esta norma, que se aplica como una especie de ley incuestionable, ha llevado a descartar “por violación de las normas de uso” y llevar al olvido a páginas y blogs que, aun emitiendo una opinión perfectamente válida y legítima, son opiniones que “molestan” a una mayoría ideológica más o menos numerosa de usuarios. Descartando la noticia se evita que éste llegue a portada, y con ello dar a conocer temas controvertidos al resto de usuarios y visitantes de la página.
Ésta norma también es la que se emplea para descartar una simple fotografía; sobre todo si el usuario explica a continuación en la entradilla su parecer o valoración sobre la imagen. La noticia se descarta por hacer una opinión sobre un tema en Menéame sin haberlo hecho en la página que se envía. Es algo rematadamente absurdo obligar al usuario a colgar la foto en un blog —por poner un ejemplo—, poner su opinión en éste y seguidamente enviar la noticia al agregador Menéame. Precisamente porque muchos usuarios no tienen blog propio utilizan Menéame como un espacio de opinión como si fuera el propio blog.
Seguidamente Gallí da su parecer sobre que deben hacer los usuarios que discrepan de las normas: «lo lógico es que participen en [otros] sitios», refiriéndose a los sitios —también llamados clones— que utilizan el código liberado y desarrollado por él y que es accesible en la propia página; «no que nos exijan cambiar las normas», continúa.
Menéame es el primer agregador social de España. Comparte su número de visitantes con uno de los principales medios de información independientes españoles por internet, soitu.es; supera en visitas —por mucho— a nuestro decano del periodismo por internet estrelladigital; y está inmediatamente por debajo de un medio de información conservador influyente como es libertaddigital situándose en la línea de la que tienen los diarios económicos expansión o eleconomista.es; por citar a algunos medios de comunicación españoles con similares estadísticas ―excluyendo a otros sitios con otra filosofía diferente, como 20minutos.es o elpais.com.
Merece hacerse también una mención a sus principales competidores: fresqui.com y bitacoras.com. Pues bien, Menéame supera por mucho a las estadísticas de estos últimos. También reluce el altísimo nivel de participación de la página del entrañable “elefante naranja”. Los más de 100.000 usuarios están muchos más activos en el agregador de Gallí, participando mucho más que en cualquiera de sus “clones”, como jonéame.net y chuenga.net
La razón de tanta estadística es ejemplificar la gran influencia que tiene meneáme.net en la comunidad de internautas de nuestro país. En cierta manera, obligar a “exiliarse” a cualquiera de estos competidores en el momento en que haya algún halo de disidencia sobre las normas, es poco menos que una falta de respeto.
Los usuarios colaboran en Menéame y lo hacen desinteresadamente, buscando únicamente la relevancia pública de su propia opinión; o sondeando el parecer de la comunidad de internet sobre algún tema en particular. Remitir la solución del problema a que se exprese su opinión “en otros sitios ajenos a éste” es el ejercicio del poder más absoluto: relegar la opinión libre a espacios sin visibilidad pública.
Una persona es libre de montar un blog y publicar su opinión sobre cualquier tema, nadie discute ésto. Pero sin duda, sin la relevancia adecuada; en definitiva, si nadie lo lee, es poco más que predicar en el desierto: Nadie va a ver la opinión no ya si no es compartida por los demás, si no cuando se evita su conocimiento por parte del resto. Es el principio de la ineficacia de la opinión: El olvido. Los agregadores luchan precisamente contra esto: evitar el arrinconamiento de una opinión a un sitio sin visitas y es, por lo tanto, lo que impulsa a muchos usuarios probar suerte y enviar contenidos interesantes de su blog a éstas páginas.
Por otra parte el administrador de la página reconoce que las normas dan la «filosofía original y que no nos pueden obligar ―ni legal ni éticamente― a que mantengamos un sitio que no nos guste». Nadie discute lo contrario. La situación surge por abusos en la interpretación de una norma creada por ellos. Muchos usuarios que colaboran activamente en la página consideran que la imposición de esta norma a los contenidos generados por ellos debería limitarse o bien directamente eliminarla.
En esta suerte de “tábula rasa” se mueven los usuarios. Entraríamos en un bucle infinito si hiciéramos caso al literal de la norma, “opinión en el espacio reservado para la descripción del envío”. Aplicada o interpretada de otra manera supondría que tampoco se podrían enviar artículos de opinión, editoriales ni cartas del director ni ninguna opinión subjetiva puesto que son opinión en sí mismas. No quiero decir que no se haga, está absolutamente permitido el envío de una columna o una carta. Si bien, hay numerosos casos de páginas descartadas porque no cumplen los parámetros del “buen gusto”.
¿Y por qué? ¿Por qué se tiene que limitar al usuario que envíe todas las cosas que quiera, aunque estén hechas por él mismo? Se acusa de “spam” al que envía repetidamente una opinión hecha en su propio blog aunque se permite la autoreferencia, siempre que ésta no sea abusiva. Siempre que no sea spam comercial flagrante, yo considero digno que el tiempo elaborado en un blog se vea, en cierta manera, recompensado permitiendo el acceso libre a las visitas al mismo, estableciéndose un doble espacio de opinión: la propia del blog y la de Menéame.
El miedo ―traducido en un descenso de visitas― de los usuarios a enviar contenidos inapropiados o a que estén sujetos a límites es precisamente lo que intenta evitar Youtube, la tercera página más visitada del mundo, según el ranking elaborado por Alexa. Sus contenidos únicamente se controlan indirectamente por los administradores. La sobredimensión de este sitio ha provocado que los administradores de la página deleguen en cierta manera el control de los contenidos inapropiados o presumiblemente ilícitos a los propios usuarios. Así, el equipo de administradores únicamente recibe la comunicación y son los que usuarios denuncian el contenido por inapropiado, pero éste siempre es accesible confirmando la edad. Básicamente un vídeo es visible siempre que no se envíen vídeos ilícitos. YouTube tiene muchos vídeos que no han sido realizados por los propios usuarios, sino que aun habiéndose producido en origen por un tercero se encuentran en la página un lugar para publicitarlos, por lo que la sugerencia bien podría aplicarse a Menéame.
En definitiva, ¿qué se busca con una opinión sobre cualquier tema hecho por internet? Ejercer la libertad de expresión con la mejor injerecia posible.
La libertad de expresión no es un fin en sí mismo. Sirve para garantizar los intereses de la persona y sobre todo para la elección meditada y razonada de cualquier opción ideológica. Menéame es un sitio donde constantemente vemos hilos que debaten la religión, actos políticos, situaciones injustas de la ciudadanía, nombramientos y sustitución de ministros, formaciones de gobierno, la situación de crisis actual y noticias deportivas por igual. La libertad de expresión tiene, por tanto, en menéame su fundamento primario que es garantizar un debate público desinhibido, vigoroso y completamente abierto.
Ahora bien, ninguna libertad es absoluta. Como sabemos la conquista de la libertad de expresión ha dejado en el camino a los “mártires de la libertad”, aquellos que han luchado por no poner límites a la misma. Llámesele Estado, llámesele Gobierno o llámesele administrador de una página, a todos ellos les ha molestado la idea de que las personas se manifiesten en contra de lo establecido en el propio sistema que han creado ellos. A nadie, a ninguna sociedad democrática se le ha regalado la libertad de escribir, de difundir las ideas, de denunciar privilegios. Internet ha abierto posibilidades infinitas en este sentido. Se ha convertido en pan de cada día no ya explorar, sino borrar los límites de la libertad de expresión, injuriando y calumniando a quien se ponga por delante en miles de blogs donde cada cual puede dar rienda suelta a sus rencores o frustraciones.
Es el caso de un usuario que por realizar reiteradamente, y supuestamente, envíos de este tipo se le ha baneado. No cabe imaginar un peor sistema de opinión por internet en el que, aun habiendo un usuario que colabora desinteresada y activamente con la página, se le prohíba y coarte la posibilidad de expresarse en ella.
Menéame tiene un contenido enteramente producido por los propios usuarios, a pesar de que se envían páginas hechas por terceras personas. Éstas páginas no dan su consentimiento a que se publique una determinada información en el agregador o extraigan su contenido en la entradilla, conocido como copy &paste. Ello no obsta para que cualquier noticia pueda ser sometida a debate dentro de la propia página. Incluso una no-noticia puede ser convertida a noticia en Menéame, las posibilidades de la página son infinitas. Delegar una facultad sancionadora a los administradores, facultad que limita la libertad de expresión de los usuarios de la página es, sin lugar a dudas, insostenible.
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Menéame es un proyecto apasionante, y afirmo tal cosa, partiendo de que considero que el éxito avala siempre al que lo tiene, como autor de algo que ha tenido éxito -perogrullada muy significativa-, aunque es evidente que hay otros muchos más valores que el éxito en sí, aislado de otras consideraciones, pues en el mismo sentido, pero por pasiva, también el fracaso es un hecho relevante, que no deja de ser un valor en determinadas circunstancias que no son del caso. La cuestión es, en definitiva, el por qué del éxito del Menéame, más allá de sus incuestionables cifras, pues con un invento mecánico de la máxima simplicidad, sus administadores han situado esta máquina de crear adeptos a ella enganchados, entre los grandes medios digitales en lengua española. Y eso, amigas y amigos, es algo muy notable, pues controlar la opinión ajena es el gran reto de la Sociedad de la Información, ante la inevitable catástrofe y consiguiente destrucción de los medios tradicionales. Controlar sitios estratégicos como el Menéame es ya de una importancia capital, pues en su evolución ulterior, puede llegar a ser el sitio Web más influyente de la juventud española -obviamente la más “frikie”-, si no lo es ya.
El Menéame nació como réplica del Digg, exitoso modelo Web americano, un mecanismo para promocionar noticias, información y opiniones, que a su vez sirve como lugar de participación, al permitir abrir un debate, a modo de foro, sobre la noticia “meneada”. Según sus propios responsables, la principal diferencia del Menéame con el Digg, es que el primero se hace sobre un programa liberado que permite crear clones, de los que hay ya bastantes funcionando, pero según mi opinión, el principal valor de este sitio de Internet, es haber sido el primero que copió el modelo americano -una verdad incuestionable-, y por lo tanto, y porque técnicamente funciona bien, es el triunfador, al trasladar al ámbito hispanoparlante algo que ya tuvo un gran éxito mundial en la lengua de la Gran Bretaña, puesto que el Digg es una de las Web más visitadas del mundo.
Menéame no va a la zaga del Digg, y aunque tiene muchísimas menos visitas que su modelo, no lo hace mal, y como decimos, se encuentra situado entre los grandes medios de comunicación en español, siendo un ejemplo más del enorme retraso que se manifiesta en la red cuando hablamos de la lengua española, si comparamos su desarrollo con el que alcanzan los proyectos en inglés, pues no en vano, el inglés es ya la lengua franca -lo que fue el latín para la Europa de la baja romanidad y el primer medievo- de la modernidad, gracias a su importancia en el mundo de la informática y la programación, tecnologías, habilidades y conocimientos, que en su propia estructura funcionan en inglés.
El Menéame produjo una gran oleada de optimismo, y concitó la atención de los estudiosos de Internet y de los analistas de estados de opinión e “ingenieros sociológicos” en general, pues al alcanzar un nivel de visitas que le equiparaba prácticamente al muy visitado sitio de Federico Jiménez Losantos, LibertadDigital, o al de Jesús Cacho, ElConfidencial, sin duda, hoy por hoy, los medios digitales puros más visitados de España. No podemos comparar sitios Web puros como estos, con los sitios de El País o El Mundo, que por su enorme dimensión en papel, aunque su volcado a la red produzca una desmesurada cantidad de visitantes, su futuro está totalmente hipotecado por la imposibilidad económica de dar sostenibilidad a los grandes portaaviones mediáticos sobre los que trabajan actualmente en el papel impreso. Cada cosa en su sitio.
En Menéame, el usuario no sólo propone al resto de los lectores enlaces con información de periódicos, blogs o sitios Web actualizables en general, sino que además participa en un proceso general de “valoración” de lo que los demás han colgado, mediante votaciones. La fidelidad y el éxito en la participación, cualifican al “meneador” otorgándole “karma”; a más “karma”, mayor peso tiene la participación del que és rico en este valor añadido. Con este montaje, un tal Ricardo Galli, el exitoso promotor del invento, tiene enganchados a un buen montón de “frikies”, que se han convertido en los celadores, cancerberos y curadores, de este centro de formación de la opinión blogosférica.
El reparto de “karma” no es aséptico. Unos cancerberos tienen éxito y otros no, y la clave del éxito, la conditio sine qua non para conseguir “karma”, no es otra que la coincidencia global con las opiniones del administrador y del resto de los dispensadores de “karma” por éste bendecidos, pues el rechazo del resto de la comunidad quita “karma”, lo que hace que esta especie de agrupación informativa, libre y abierta en sus formas, pero herméticamente cerrada en sus “consensos” ideológicos, llegue a parecer una secta, dada la sorprendente uniformidad de sus opiniones, sazonada con un montón de retórica “librepensadora”, que poco o nada tiene que ver con la realidad.
Les invito a que hagan algunas pruebas, y envíen algún producto que los guardianes de las esencias meneadoras cargados de “karma” puedan considerar “conservador”, políticamente incorrecto o crítico con el “universo progresista” socialdemócrata, pues las opciones situadas “más a la izquierda”, tampoco pitan. Si no les gusta, es “microblogging” o lo que es peor, “spam”, la peor acusación de un meneador contra un meneable. En menéame es “spam” todo lo que no les gusta. El resultado es maravilloso. Ustedes cuelgan allí el enlace, y en menos de diez minutos, su propuesta alcanzó tal cúmulo de votos negativos que el artículo se ve relegado al pelotón de los torpes que nunca alcanzarán la condición de noticia destacada en la portada del medio, lugar de privilegio, al que ascienden las informaciones y opiniones que gozan de las simpatías del superadministrador y sus monaguillos. Una opinión un poco más radical que una simple noticia “conservadora”, es cosida a puñaladas en segundos.
Así pues, no todo iba a ser felicidad. Menéame, que surgió como un lugar l”ibre y participativo”, una suerte de democracia pura en la creación de los estados de opinión, no tardó en caer en una burocracia censora, formada por los favoritos de los administradores, que veían retribuída su vanidad al recibir mucho “karma”, pero como dicen ahora los numerosos críticos que le están empezando a salir al proyecto, no sólo de “karma” vive el hombre, y al generar ya saneados beneficios, los “frikies” que hacen el trabajo de administración de la página, dando sus votos positivos o negativos, repartiendo su “karma”, se están rebelando porque también quieren una participación en la riqueza dineraria que surge de tanto meneo, de la que los administradores no quieren ni oir hablar.
Véase lo que dice al efecto “Hacha” en burbuja.info:
…muchos se han dejado ahí demasiadas horas para que luego sean otros los que se hayan estado ganando los cuartos. Da que pensar.
Quizás sea mucho más elocuente este otro comentario, a un artículo de un usuario cabreado, que realiza un interesante análisis sobre las razones por las que en Menéame se abre tan singular crisis -pues este debate, rabiosamente actual, se vive ahora mismo en Menéame-, pues aquí, a diferencia de lo habitual, hay mucho más oro del que reluce:
¿…que hace que Meneame sea un exito? Su nucleo de usuarios mas “enganchados”. Son los que hacen que en Meneame las noticias lleguen antes que a ningún otro lado… y que se vea que la “discusión” está viva. Eso es lo que atrae a las masas. Los “enganchados” (o llámalos como quieras) son los que hacen todo el trabajo… ¿pero quien se lleva el dinero? Ricardo… y el resto, a cambio, el “Karma”… un placebo, para que se sientan “poderosos” y “recompensados” dentro de la comunidad… para que “compitan”… Pero, como todo placebo, no es mas que una sensación ficticia temporal. Los admin, cuando ellos lo vean oportuno, -por ejemplo si ven que influyes demasiado y no vas por el camino que ellos marcan-, te cortarán las alas. Precisamente, y entre otras cosas, para evitar lo siguiente: una asociación de los usuarios mas poderosos… que vean que lo mejor es que ellos se creen su propio meneame… y asi, además de seguir haciendo lo que les gusta y hacerlo mejor -con mas libertad y democracia-, que encima haya un reparto justo del gran beneficio económico.
Se trata de un debate realmente interesante, pues surge en un momento de crisis total de los medios, cuando no somos ya pocos los que apostamos por la creación de entidades sin ánimo de lucro que gestionen la comunicación, para evitar esta perversión inevitable de los negocios lucrativos, pues al final no es de extrañar que el responsable de Menéame mantenga un feroz control de su máquina, en la que todas las noticias y opiniones de éxito tienen un sospechoso sesgo “progresista”, de tendencia única, de pensamiento único, que no hace reflexionar a sus usuarios sobre las razones por las que su máquina no les deja participar en beneficios, lo que sin duda cuestionaría el control de la línea editorial creada sobre un espejismo de democracia pura.
Es la esencia de la manipulación socialdemócrata de la realidad: Se crea el sueño “utópico” de la democracia participativa, todo “guay”, “genial”, “majo”, “chupi”, contra los “malos”, los “trolls”, los “fachas” -que son todos los que no se dejan llevar por el pensamiento inerte y tontorrón que domina estos negocios- y sobre el espejismo se monta un gran negocio, cuyas terminales pueden terminar en ciertas covachuelas en las que reina la opacidad más absoluta, porque al final, ¿qué legitimidad tiene cualquier medio de comunicación, cuya titularidad no sea colectiva, para pretender defender los intereses colectivos? Y por colectivo, me refiero, sin más, a lo que se pueda demostrar que no tiene ánimo de lucro, ¡qué conste!
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Etiquetas: Actualidad, internet, meneame

Escrito por Tania Última actualización de " El fin de Meneame : "Jueves, 30 abril 2009 11:21
