LA AFLUENCIA DE DINERO
Última modificación el Sábado, 28 mayo 2011 12:36 Autor: Jordi Jueves, 28 abril 2011 12:35
LA AFLUENCIA DE DINERO
TRES HOMBRES CIEGOS ESTABAN PERDIDOS en el desierto. Habían estado vagando durante días con la esperanza de encontrar el camino de vuelta a la civilización. Las perspectivas parecías lúgubres.
Finalmente, encontraron un camello. El animal permaneció inmóvil mientras los tres hombres iban llegando y tocándolo.
El primero tocó una pata del camello. “Un arbolito,” dijo. Según él, habían encontrado un árbol en pleno desierto.
El segundo tocó la cola del camello. Se echó atrás horrorizado. “¡Una serpiente!” exclamó. Éste les avisó a los otros que tuvieran cuidado con una gran serpiente cuya cabeza estaba suspendida en el aire, dispuesta a atacar.
El tercero alzó su mano y tocó la joroba del animal. “Es un montón de basura,” comentó. Les aseguró a los demás que no había nada que temer por encontrar una montaña de arena en el desierto.
Los tres se retiraron del camello y se pusieron a discutir. “Te digo que es una serpiente. Pude sentir su cuerpo delgado.”
“Estás equivocado. Es demasiado grueso y firme para ser una serpiente. Es un árbol.”
“Ambos estáis errados. ¿Cómo podéis equivocaros de tal forma? Es un montón de basura.”
Después de algunos minutos de acalorada discusión uno de los hombres gritó, “Esto es ridículo. ¿Cómo podemos tener opiniones tan distintas? No hay manera de ponernos de acuerdo.”
Los tres reflexionaron sobre esta intervención durante un momento. Al momento, uno de ellos habló. “¿Sabéis una cosa? Esto no es cierto,” dijo. “Hay algo en que los tres estamos de acuerdo.”
“¿En qué?” preguntó el primero.
“Todos estamos de acuerdo en que hemos encontrado algo. Puede que no nos pongamos de acuerdo en qué es, pero por lo menos coincidimos en que es algo, ¿no?”
De pronto, los tres hombres se dieron cuenta de lo absurdo de su riña. Se dieron unos abrazos y se dijeron algunos palabras agradables. Luego, decididos a acabar con la disputa, se acercaron al misterioso objeto nuevamente. Esta vez, los tres examinaron al camello desde la cabeza hasta la cola. Llegaron a la conclusión de que habían encontrado un camello. Así, se subieron a él y salieron sanos y salvos del desierto y llegaron a la civilización.
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