Automoviles La Salle
Última modificación el Sábado, 8 mayo 2010 10:09 Autor: mAKIna Sábado, 24 abril 2010 10:07
Automoviles La Salle
Con el final de la Gran Guerra, el mundo inició un periodo de signos muy prósperos. La reconstrucción de la sufrida Europa generó un rápido crecimiento industrial, disparando el consumismo de la nueva sociedad, ávida de olvidar los horrores de la terrible contienda. Así llegaron los felices veinte.
Pero también la guerra había aportado un espectacular desarrollo tecnológico, muy notable, como no, en el campo del automovilismo. Los nuevos coches eran mucho más potentes y lujosos. El ejemplo más destacado fue el H6 de la Hispano-Suiza aparecido en 1919, y que desde su presentación en el Salón de París causó el asombro y la admiración general. La fama de los Hispano-Suiza se extendió por todo el orbe con tal prestigio que llegaron a ser, sin ninguna exageración, el símbolo del poder y el lujo sobre ruedas de aquella feliz década y los favoritos de la aristocracia y la élite social en todos los continentes.
La moda Hispano tuvo, como es lógico, numerosos imitadores, tanto de su sofisticada mecánica como de su austera estética, y la influencia se llegó a notar incluso en marcas tan prestigiosas como la británica Bentley, la alemana Horch o la norteamericana General Motors con los modelos de La Salle, diseñados por Harley Earl.
Los automóviles La Salle surgieron como una nueva familia de modelos creada por la General Motors con la intención de cubrir el hueco existente entre los Buick y los Cadillac y captar otro sector de potenciales compradores. Así sus precios se fijaron alrededor de los 2.500 dólares, entre los 3.000 que costaba un Cadillac y los 2.000 de la gama Buick. La denominación para estos autos se originó con el mismo criterio aristocrático que años atrás lo hicieran para sus hermanos Cadillac, adoptando el título en homenaje al noble René Robert Cavalieur, Sieur de la Salle, explorador francés que protagonizó una azarosa expedición por la región del Mississippi en 1682.
Lawrence Fisher desarrolló el motor de válvulas laterales, ocho cilindros en V (79,3×125 mm de diámetro y carrera) y cigüeñal sobre tres apoyos, muy similar al del Cadillac, del que sin embargo se diferenciaba por el diámetro más pequeño que bajaba la cilindrada a 4.966 cc.
Su aparición causó un gran impacto comercial, hasta el punto de que las ventas en este primer año de 1927 superaron las más optimistas previsiones, alcanzando la cifra de 27.000 unidades. Este éxito inicial afianzó en sus ideas al estilista Earl, que remodelo también los Cadillac (marca estrella del grupo) hacia la misma línea. Efectivamente los modelos de los años 28, 29, 30 y 31 exhibieron una clarísima influencia del sobrio estilo Hispano, apreciable sobre todo en su frontal, dominado por una coraza réplica casi exacta de la de los H6.
Los La Salle se vendieron muy bien, tanto que continuaron sin cambios significativos durante seis largos años. El 34 se introdujo una remodelación a fondo que afectaba a su estética y a su mecánica. El motor fue sustituido por un ocho cilindros en línea proveniente de la Oldsmobile (fábrica ya integrada en la General Motors), con válvula laterales y 90 HP de potencia. Su nueva imagen, también a cargo de Harley Earl, se adaptaba a las novedosas tendencias aerodinámicas, sobre las que cabía destacar una coraza muy estrecha que caracterizó el último periodo de los coches de esa marca. Las ventas se revitalizaron gracias a una oportuna reducción de precios, que llegó hasta los 1.225 dólares en el año 35.
En 1937 recuperaron los motores Cadillac, acogiendo otra vez un V8, válvulas laterales, con 322 pulgadas cúbicas y 125 HP. La progresiva semejanza a los Cadillac, con los que llegarían a entrar en competencia, provocó la decisión de cesar su fabricación, y así, en 1940 desaparecieron del mercado, culminando un periodo de doce años en los que el nombre de La Salle hizo su pequeña historia, brillando con luz propia.
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