MG automoviles

Última modificación el Sábado, 8 mayo 2010 10:23 Autor: mAKIna Lunes, 15 febrero 2010 10:22

MG automoviles
En la british Motor Company, en los primeros meses del año 1961, andaban los de marketing dándole vueltas al porqué de la caída de ventas del Austin Healey Sprite, aquel carismático y entrañable “Frog-eye” (ojos de rana). Concienzudos ellos, llegaron a la conclusión de que el aspecto del coche había quedado obsoleto y que estaba dejando de gustar: además, le achacaban algunos defectos menores, como por ejemplo lo incómodo que era (y es) acceder a él.
Sí era cierto que esa redondeadísima carrocería, rematada con dos prominentes faros, despertó tanto entusiasmo entre sus seguidores como críticas entre sus detractores. Pero, claro, el diseño del Frog-eye no venía si no de la propia BMC, y más en concreto, marcado por la influencia de los redondones Morris Minor y Austin A35.
El caso es que en muy pocos meses la nueva apuesta ya estaba sobre el tapete, y por partida doble: nacieron el Austin-Healey Sprite Mk II y el MG Midget, dos pequeños deportivos casi idénticos. Sus tripas no se diferenciaban absolutamente en nada, y eran en un 95% las del Ojos de rana. Y sus carrocerías sólo se distinguían la una de la otra en la calandra (de cuadradillo en el Austin-Healey y de lamas verticales en el MG), en los embellecedores que recorrían la cintura y el centro del capó del MG, y obviamente en los anagramas. El resultado, Impecable.
Sin embargo, y pese al doble acierto estético, los de marketing habían errado en sus conclusiones, ya que las ventas del primer Sprite en 1959 (21.566 unidades) sólo llegaron a ser superadas por la suma de sus dos sucesores en 1964 (22.607 coches). ¿Y por qué habían errado? No podemos pensar que no fueran conscientes de que la producción de automóviles en el mercado británico de aquel 1961 hubiera bajado un 30% con respecto al año anterior, pero sí suscitó cierta polémica la decisión dentro y fuera de la compañía.
Pero como el tiempo da y quita la razón, aquí esta la consecuencia de aquella decisión: el Austin-Healey Sprite se mantuvo en producción hasta 1971 y el MG Midget hasta 1979, lo que ya de por sí es un éxito, y que sumado al número de unidades construidas en todo ese tiempo (355.888) hace que nos encontremos ante un gran éxito del grupo inglés.
Los Spridgets, como cariñosamente se les conocía llevaran un anagrama u otro, fueron evolucionando con el paso de los años, pues por acertado que fuera el diseño, por conseguida que estuviera la mecánica, la fórmula debía de ir variando para que a lo largo de casi veinte años de existencia siguiera cosechando éxitos en el mercado europeo y, por supuesto en el norteamericano, donde siempre fueron muy bien recibidos los clásicos deportivos de procedencia británica.




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