Avanti. Coches Avanti

Avanti
En 1963 Studebaker se hundió en una fuerte crisis y declaró suspensión de pagos. Nate Altman, el más antiguo representante de la marca, se enteró de que el proyecto Avanti (un precioso deportivo diseñado por Raymond Loewy del que se fabricaron 4.643 unidades) estaba a punto de desaparecer y, como ningún constructor estaba dispuesto a comprar el modelo para mantener su producción, él mismo compró todas las piezas del modelo, el diseño, la marca registrada y dos naves industriales más una línea de producción. Y presentó en 1965 el nuevo Avanti II, sin ningún retoque exterior. El motor procedía ahora del Chevrolet Corvette, una oferta atractiva pero conflictiva, ya que el modelo pretendía ser el rival del Corvette. Este motor entregaba 300 CV y ponía al Avanti a 100 Km/h en tan sólo 7,5 segundos.
Pronto este motor fue estrangulado hasta alcanzar sólo 170 CV. Combinado con un interior muy cuidado, una calidad elevada mantenida con constancia y un alto precio, el Avanti entró en la categoría de los automóviles norteamericanos de lujo.
Su producción empezó con 45 unidades en 1965, en 1966 alcanzó 59 y un año más tarde, 66. En 1968 salieron ya 100 Avanti II, en 1969, 92, 117 en 1970, 107 en 1971 y en 1972 se alcanzaba la cifra de 127 unidades. En 1973 se produjo el primer cambio: nuevos paragolpes según las recientes normas americanas y una caja de cambios automática procedente de General Motors.
La empresa iba viento en popa y casi el setenta por cien de los clientes repetían modelo. La calidad era tan alta que los Avanti de más de 100.000 kilómetros se cotizaban muy bien el mercado de ocasión. La producción aumentó hasta las 156 unidades en 1976.
Inesperadamente, Nate Altman falleció. Tomaron el relevo catorce personas, entre ellos su hermano Arnold, pero parece que el nuevo equipo no trabajaba con la misma afición y cariño.
La empresa fue vendida a Steven Blake, que trajo un soplo de aire fresco. Vigilaba todos los departamentos, animaba a los trabajadores a dar lo mejor de sí mismos y les subía el sueldo. No hizo cambios significativos, pero suprimió el añadido II en la denominación, pintó los paragolpes en el mismo tono de la carrocería, rediseñó el interior y cambió la instrumentación del salpicadero.
Blake consiguió lo inesperado. La empresa revivía y alcanzaba cifras respetables: 195 unidades en 1981, 188 un año después, 276 unidades en 1983. En 1984 compró el motor de ocho cilindros del Chevrolet Camaro, que aumentaba la potencia a 190 CV, con lo que el Avanti podía rozar nuevamente los 200 Km/h.
El año 1985 comenzó con optimismo. Blake preparó un nuevo bastidor con frenos de disco a las cuatro ruedas e introdujo por primera vez un segundo modelo, el descapotable. Era tal el entusiasmo que tenía previsto alcanzar las mil unidades al año.
Los precios subieron a 30.000 dólares en el cupé y 40.000 dólares en el descapotable. A cambio de tanto dinero el cliente recibía un diseño algo exótico, los mejores asientos Recaro, radiocasete Blaupunkt, un volante de cuatro radios envuelto en cuero, una caja de cambios automática y un eficaz aire acondicionado. Muchos accesorios ofertados podían elevar el precio hasta cifras disparatadas, pero cada cliente podía elegir a su gusto el color y el interior del Avanti.
Pero Steven Blake tuvo que bajar de las nubes. Las fuertes inversiones realizadas para lanzar el nuevo modelo hicieron peligrar el equilibrio financiero y la pequeña empresa tuvo problemas de liquidez. Aún así, no había llegado el final de la empresa artesana. Michael Kelly, natural de South Bend, población de donde salían los Studebaker años atrás, acudió como salvador. Creó la New Avanti Motor Corporation, resolvió los problemas de la marca y siguió adelante. Y de nuevo se habló del gran futuro de un automóvil que no envejecía. Poco después, José Cafaro, procedente de Ohio, aportó también su respaldo económico.
Este nuevo capital permitió aumentar la producción. Avanti anunció la salida de un tercer modelo, esta vez una berlina de cuatro puertas sobre un chasis algo alargado. Se contaba con poder vender estos nuevos modelos también en Europa y Japón. Pero nuevamente la realidad era otra. Desde 1991 la Avanti Automotive Corporation, una empresa más del imperio Cafaro, está en venta.

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