Coches Lagonda

Última modificación el Jueves, 2 julio 2009 09:18 Autor: mAKIna Sábado, 2 mayo 2009 09:16

Coches Lagonda
Nacido en 1859, Wilbur Adams era el segundo hijo del reverendo John W. Jun, que ejercía su ministerio en el pueblecito de Lagonda, cerca de Buck Creek, Springfield, Ohio.
Llegado a su juventud, a Wilbur le costo algún tiempo encauzar su vida, ya que ni le gustó mucho ser esquilador en la empresa familiar, ni tampoco pareció entusiasmarle demasiado trabajar en la Singer Sewing Machine Co., donde llegó a ser inspector.
En realidad, lo que atraía a W.A. Jun era emitir trinos con su garganta al ritmo de las partituras de Mozart o Rossini. Tanto es así, que llegó a cantar en la Opera House de Springfield, y convencido de que en la vieja Europa podría progresar en su empeño, saltó el charco y hay indicios de que una vez en Inglaterra llegó a debutar en el Lyric Theatre.
Sin embargo, sus facultades como cantante lírico no impresionaron y fueron sus conocimientos mecánicos los que le permitieron prosperar, primero como ingeniero consultor, y desde 1890, tras comprar una casona en Staines, como constructor, actividad en la que debutó haciendo un barco de vapor al que llamo Giralda, que fue embarcación arbitral en varias regatas Oxford-Cambridge y cuyas prestaciones le valieron la reputación de ser el más veloz de cuantos navegaban por el Támesis.
Poco después se le unió el ingeniero Alfred H. Cranmer, quien estuvo con él treinta años como director técnico de la empresa que Wilbur fundó en 1899, y que por nostalgia de su lugar de nacimiento bautizó Lagonda Motor Co. Ltd., nombre sonoro y evocador que se originó a partir de Ough Ohonda, que es como los indios Shawnee denominaban a Buck Creek, y que con el tiempo se convirtió en La Ohonda y finalmente en Lagonda.
En 1900, dicha compañía se introdujo en el mundo de la automoción sobre ruedas con una motocicleta de motor propio y chasis suministrado por la firma Knights, de Staines, y a partir de 1903 ya produjo motos completas para las que ofrecía dos motores monocilíndricos con válvulas de admisión automática y cilindradas de 392 cc ó 558 cc. Al año siguiente, siguiendo su escalada, llegó un triciclo triplaza en línea (el conductor iba entre el pasajero delantero y el trasero) con dos ruedas delante y una detrás, animado por un bicilíndrico en V de 1.220 cc, que si el piloto se atrevía, era capaz de impulsarlo a 45 mph (72 Km/h).
Por fin, en 1907 inició la fabricación de unos coches de factura tan excelente que donde lograron una mayor y más rápida penetración fue en el entonces selectísimo y exigente mercado ruso, dándose la paradoja de que algunos modelos se conocieron en Inglaterra después de haberse vendido ya bastantes unidades en la tierra de los zares, lo que reportó a la marca un gran prestigio que completó participando asiduamente en competiciones.
En 11920, al morir Wilbur A. Jun, se revisaron los planteamientos y objetivos de Lagonda, y como Morris era casi intocable en el campo de los vehículos populares, se optó por intensificar la producción de modelos deportivos. El primer fruto de esa decisión fue un dos litros diseñado por Arthur Davidson, y tras sucesivos crecimientos, en 1933 los Lagonda ya alcanzaron la que llegó a ser su cilindrada más emblemática: 4,5 litros.
Este hito se produjo cuando el entonces director, el general de brigada Metcalfe, accedió a la petición de un grupo de pilotos amateurs para que montasen un motor de dicho cubicaje en el excelente chasis del modelo 3 litros, y aprovechando que invicta acababa de hundirse, no hubo mucha dificultad en hacerse con su motor Meadows de seis cilindros. Así nació el Lagonda M45, capaz de rozar la mítica barrera de las 100 mph en una época en que sólo Rolls-Royce y Daimler ofrecían motorizaciones superiores, pero en chasis de estabilidad y frenada muy inferiores a los eficaces y deportivos Lagonda.
Sin embargo, las finanzas de la firma no iban demasiado bien, ya que sus precios no cubrían los costes reales, lo que provocó la quiebra en 1935, precisamente el año en que logró uno de sus más resonantes éxitos deportivos: Convencidos de sus posibilidades en las 24 Horas de Le Mans, Arthur Fox y el doctor J.D. Benjafield (uno de los otrora famosos Bentley Boys) compraron los dos Lagonda que disputaron el Tourist Trophy de 1934, y tras modificarlos y prepararlos adecuadamente en Fox and Nocholl, los inscribieron en la prueba gala pilotados pos el piloto español (de origen) Luis Fontes Y john Nindmarsh, y por el propio Benjafield y sir Ronald Gunter. En aquella edición, que batió el record de participación con 58 coches en la línea de salida y se disputó bajo una lluvia incesante, eran favoritos los Alfa Romeo y Bugatti, pero enzarzados en un frenético duelo, al final se vieron superados por la regular y segura marcha del Lagonda de Fontes y Nindmarsh, que cruzaron la meta con 8,5 Km de ventaja sobre el Alfa Romeo de Neld Y Stuffel. Además, el éxito de la industria británica fue avasallador: de los 28 coches que acabaron, 22 eran ingleses.
Pero aquella victoria le sirvió de poco a Lagonda, que falta de dinero para explotar comercialmente un éxito tan sonado, se declaraba en bancarrota al día siguiente.
Puesta en liquidación, la marca fue adquirida por Alan P. Good, cuya oferta de 67.000 libras, más otras 4.000 por el stock, superó a otros tres oferentes entre los que estaba Rolls-Royce, y él si pudo y supo aprovechar la hazaña de Le Mans para conseguir dinero y algo tan importante como privar a Rolls del legendario W.O. Bentley, que prefirió abandonar la marca que canibalizó la suya, para ir a trabajar en la que acababa de obtener un triunfo que él ya había saboreado antes.
Así, un consorcio formado por Good como presidente, Bentley como responsable técnico y R.G. Watney (procedente de Rootes) como director, daban vida a una nueva empresa: L.G. Motors, que según su publicidad, “nacía con el objetivo de seguir construyendo los automóviles Lagonda, tras haber ampliado y reorganizado sus instalaciones industriales”.
Y en efecto, haciendo bueno ese slogan, el primer modelo que salió tras dicha reorganización fue el M 45 A, que realmente era el último Lagonda de antes de la quiebra, cuyo lanzamiento estaba previsto para 1936.
Mientras, el nuevo equipo trabajaba intensamente en su sucesor, el LG 45, cuyas siglas hacen referencia a la nueva empresa y a su cilindrada. En particular, Bentley centró su atención en hacer más suave y elástico el motor Meadows variando su diagrama de distribución y diseñando una nueva culata menos comprimida y con dos bujías por cilindro, para ponerle doble encendido mediante dos magnetos independientes que se conectan alternativa o simultáneamente con un conmutador situado en el salpicadero.
Con ello, el LG 45 nació como un M 45 A más refinado, silencioso y confortable. Fue el primer Lagonda con parachoques delantero y se ofrecía en chasis desnudo o con tres carrocerías, todas de cuatro plazas: una cerrada, denominada saloon, y dos abiertas, la drophead coupe y la tourer.




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