Jaguar, Coches e historia

Jaguar

William Lyons fundó en 1922 la Swallow Sidecar Company, más tarde transformada en SS, y después de la guerra, en Jaguar

Jaguar, Coches e historia

Jaguar, Coches e historia

En Salón de Londres de 1959 era presentada una berlina compacta, rápida y lujosa capaz de alcanzar los doscientos kilómetros por hora y de envolver a sus ocupantes en un ambiente lujoso, sin que su tamaño externo limitara en buena medida su agilidad. Estoy hablando (por supuesto) del Jaguar MK 2.
Sus líneas básicas procedían de la primera berlina Jaguar con carrocería monocasco, el Jaguar 2,4 Litre, aparecido en 1955 y comúnmente conocido como MK 1. Este primitivo 2,4 Litre se complementó en 1957 (a pesar del gran incendio que sufrió aquel año la fábrica de Coventry) con una versión que incorporaba el motor de 3,4 litros encargado de mover a los bellos coupés XK y a las elegantes berlinas Mark VIII.
La adopción del motor de 3,4 litros tuvo buena acogida, y de hecho casi el setenta por ciento de la producción de 1958 correspondería a esta versión que con sus 210 CV alcanzaba los 190 km/h. Ante tales perspectivas comerciales, no es de extrañar que los hombres de Jaguar se dedicasen a prepara una nueva gama más completa y con mayores atractivos. Dicha gama fue bautizada como MK 2.
Sin necesidad de hacer apenas modificaciones en la carrocería, el Jaguar MK 2 superaba con creces en estética a su antecesor. Para ello, los diseñadores de la marca británica aumentaron la superficie acristalado del parabrisas, las lunas laterales y el cristal posterior, al tiempo que recubrieron de latón los marcos de las puertas y el montante central. En lo alto de las aletas delanteras se colocaron las luces de posición, las luces de intermitencia delanteras pasaron a ser redondas y los grupos ópticos traseros aumentaron de tamaño. Se modificó levemente la calandra y el lugar que anteriormente ocupaban las rejillas de las bocinas albergaban ahora los faros antiniebla. Los nuevos pasos de rueda posteriores dejaban a la vista por completo los neumáticos traseros, y, como guinda, se ofrecían en opción unas espléndidas llantas de radios, que en la época se acostumbraba a acompañar con neumáticos de banda blanca.
La ocasión se aprovechó para ofrecer en el nuevo modelo un tercer motor, el seis cilindros biárbol de 3,8 litros y 220 CV que por entonces utilizaba el majestuoso Jaguar Mark IX, y que en esta carrocería más compacta y ligera expresaba mejor sus capacidades.

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