Peugeot: Coches, modelos e Historia
Última modificación el Jueves, 24 enero 2008 08:30 Autor: mAKIna Jueves, 3 enero 2008 08:23
Peugeot: Coches, modelos e Historia
Son los años cincuenta y Europa renace de nuevo, superada ya la dura posguerra, gracias a la tenacidad de sus habitantes y por qué no decirlo, también al salvador Plan Marshall.
Por aquellos años la influencia que ejercían los Estados Unidos era muy grande en la vieja Europa. El cine procedente de Holliwood proyectaba una nación donde cualquier familia media tenía un coche (un haiga a la vista de la mayoría). La mayoría de la población vivía en chalet y hacía la compra en hipermercados, donde llenaban el carrito con bolsas marrones de papel; la american way of life iba echando raíces en la sombría Europa.
Por supuesto, esa influencia caló en los ingenieros y diseñadores de las más diversas marcas continentales. Así, aparecieron un puñado de turismos de estilo parecido, pero más pequeños de tamaño y sobre todo de motor.
En el Salón de Paris de 1955 se presento oficialmente el Peugeot 403. Si bien era un modelo esperado, tanto por la prensa como por el público (en aquellos momentos la fábrica de Sochaux sólo fabricaba el 203), se quedó algo ensombrecido por el lanzamiento, a bombo y platillo, del innovador y aerodinámico Citroën DS. La verdad es que la irrupción del Tiburón casi eclipso el resto de novedades del mercado francés de ese año: Citroën 2 CV AZ, Panhard Dyna Z, Renault Dauphine, Aronde 1300 Elyseé, Ford Vedette Marly, Facel Vega FV2, etc.
El 403 era un coqueto tres volúmenes, amplio (casi 4,5 metros de largo), con carrocería monocasco y diseñado nada menos que por Pininfarina, cuya línea se asemejaba a los grandes sedanes americanos del momento, pero lógicamente a escala reducida. Se encontraba en el segmento medio-alto del mercado francés, cotizaba por ocho caballos fiscales y era el típico coche de padre de familia bien, profesional liberal o funcionario en ejercicio. Su precio inicial se encontraba a medio camino entre un Renault Dauphine y un Renault Fregate, más próximo al SIMCA 9 Aronde. Ni que decir tiene que a finales de los cincuenta poseer un 403 en España representaba un auténtico lijo. No sólo había que pagar el equivalente en pesetas, sino además, unos elevados aranceles, a los que había que añadir un cierto grado de suerte (o enchufe) para conseguir la licencia de importación pertinente. Pero aún con ésta en nuestro poder, tampoco tendríamos la certeza de que nos otorgaran el ansiado Peugeot, pues podría agotarse el cupo de 403 y adjudicarnos otro similar, como un Ford Taunus 15 M, un Opel Olympia Rekord, un Austin A-55 Cambridge, etc. Todo ello pudiendo adquirir un flamante Seat 1400 B nacional (después de una buena dosis de paciencia en la lista de espera) por sólo 140.000 pesetas, es decir, el sueldo de unos cuantos años de trabajo de un asalariado medio del país.
En cambio en el país vecino las ventas del 403 iban viento en popa, y enseguida la oferta de versiones comenzó a diversificarse
Desde el primitivo 403 de 1955, aún provisto de intermitentes de brazo y sin luces de posición, hasta el último 403 Diesel de 1966, pasaron 11 años en los que la marca del león se afianzó como la tercera marca automovilística gala.
La aprobación de un nuevo reglamento de seguridad vial en 1956 obligó a los técnicos de Sochaux a improvisar los dos pares de pilotos de posición y eliminar las arcaicas flechitas laterales. Además, se le doto de llantas con tapacubos más grandes y se mejoró el escalonamiento de la caja de cambios.
En el Salón de Paris de 1956 se presenta el Cabriolet, al módico precio de 1.250.000 francos; también lo hacen las versiones familiar y comercial (403 U 5).
Otra vez como consecuencia de una ley de seguridad más restrictiva, en toda Francia se suprimen las mascotas de los capós delanteros, con lo que Peugeot perdió su león cromado. En la primavera de 1958, se ofrecía como opción el embrague semiautomático Jaeger, no obstante, en 1961 este equipamiento desapareció.
A finales de 1959, se mejora la suspensión, con la instalación de amortiguadores telescópicos en el eje trasero; y también se modifican los topes del parachoques. En 1960, con la aparición del 403 Sept y del 403 Diesel, se amplia la oferta con dos mecánicas más a elegir. La del 403 Sept era todo menos nueva, pues equipaba la del extinto 203; mientras que la del 403 Diesel era la primera de gasoil que se montaba en una berlina de serie en el mercado francés.
Ambas versiones compartían los parachoques sin topes y un mismo tipo de calandra, mucho más austera que el 403/8, consistente en una simple rejilla con el escudo del león en el centro.
Con el lanzamiento del nuevo 404, en mayo de 1960, Peugeot relega el 403 a un segundo plano.
En 1963, se vuelven a producir cambios en la serie 403; al modelo inicial se le dota de un frontal nuevo (con dos lamas horizontales y el escudo del león entre ambas), y aparece el 403 Sept Confort, provisto de techo practicable y asientos separados. Finalmente, a principio de 1966 cesa la construcción del 403/8 y en noviembre de 1966 desaparecen las dos berlinas supervivientes (403 D y 403 Sept). Con esto, tan solo quedaba la versión camioneta, que moriría unos meses después, ya en 1967.
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Exelente nota , felicitaciones al escritor.
EL 403 y fue el primer auto que tubo mi padre y con el que aprendi a manejar por tanto le tengo un gran carino.
Compre uno y lo estoy restaurando y juntando toda la informacion he historia que puedo, este articulo fue uno de los que mas me gusto.
De nuevo felicitaciones.
Carlos