Viaje A FRANCIA: Guia del viajero a Francia
Última modificación el Lunes, 7 mayo 2007 08:38 Autor: Alejandra Lunes, 7 mayo 2007 08:38
Viaje A FRANCIA
La magia del pasado, la maravilla del futuro y la vitalidad del presente conviven ampliamente en un solo sitio: Francia. Es posible que esa armonía, que mantiene unidas a ciudades ancestrales con espacios que se mueven en el más avanzado desarrollo tecnológico, sea producto de un carácter que identifica al francés: el de aquellos que son capaces de substraerse a la realidad, sin perderla de vista; porque finalmente, lo que hace a Francia un sitio de ensueño no son sus hermosos paisajes, sus modernas ciudades o sus avances científicos, sino esa capacidad de sus habitantes para ver más allá de lo que otros miran, de sentir la vida en su espléndida ensoñación y extraviarse en los deleites que ella brinda, sin el vértigo que produce el quitar los pies de la tierra.
Para conocer Francia hay que mirar a sus hombres y mujeres como asombrosos actores en un gran escenario, llevando a cabo una plácida obra de armonía al elaborar sus vinos, sus perfumes, sus tejidos, al salir a sus calles y mezclarse con todos sin perder su individualidad, al subir sus montañas o reposar en sus playas. Es una obra que no termina, que continúa día a día y que, en el gigantesco escenario de la humanidad, ha atraído a un gran público que, hipnotizado, aplaude frenético a los franceses sin comprender que para ellos esa es la vida.
Francia es un país mimético. Para sus nativos, tanto como para sus visitantes, esta tierra es lo que se quiera ver en ella, así, libremente, sin restricciones ni espacios prohibidos. En sus recovecos es posible vivir la ilusión palaciega o la sencillez campesina. Posible es, también, vivir el sueño cosmopolita y de vanguardia o remontarse a la magia de las leyendas más remotas. Extraviarse en su interior es sencillo, delicioso y placentero, con la adicional garantía de la seguridad que brinda la relativa posibilidad de regresar rápidamente al presente, aunque no todos deciden retornar.
Un viaje por estas tierras, un roce con sus gentes y sus obras vivas es un aventurado riesgo para el viajero ya que existe la posibilidad de que al retornar, “el presente sea diferente a como sería antes de descubrir Francia”.
Características básicas
Superficie
543965 Km2
Habitantes
58616000
Moneda
Euro
Información útil
Aduana y documentación
Los ciudadanos de países miembros de la Comunidad Europea solo requieren del Documento Nacional de Identidad para transitar por territorio francés durante una estancia inferior a tres meses. Los procedentes de otros países según sea la procedencia habrán de estar en posesión de un pasaporte y de un visado emitido por el consulado francés en su país de origen.
Clima
El clima está claramente marcado por dos temporadas: invierno y verano. En el invierno las temperaturas son bajas en todas las regiones, aunque no suelen descender bajo cero, exceptuando la zona de los Alpes y los Pirineos. En el verano la temperatura alcanza los 27 grados centígrados en la mayor parte del territorio. La zona de Provenza es entre 3 y 5 grados centígrados más cálida en relación a París.
Los mejores meses para conocer Francia son junio, cuando el clima cálido empieza a invadir pero aun no es bochornoso y septiembre, que conserva el encanto del verano sin las agobiantes temperaturas. La primavera se instala en Francia en mayo, más que en abril. La temporada de esquí en los Alpes y Pirineos comienza en diciembre y finaliza en abril.
Diferencia horaria
La hora de Francia es una más con respecto al Meridiano de Greenwich. Durante el verano los relojes se adelantan una hora más.
Idiomas hablados
La lengua oficial es el francés, sin embargo, existen diferentes acentos característicos de las diversas regiones que componen Francia. Gran parte de los habitantes hablan o conocen otro idioma, aunque aprecian bastante que los turistas hagan un esfuerzo por hablar en francés. En algunas regiones la lengua local se ha mantenido con fuerza, de tal manera que ha adquirido valor oficial y se usan los dos idiomas, tal es el caso de Bretaña o del País Vasco Francés.
Electricidad
La corriente eléctrica es 220 voltios a 50 Hz. Algunos hoteles muy antiguos utilizan todavía la corriente de 110 voltios.
Moneda y cambio de divisas
El 1 de Enero del año 2002 el Euro se convierte en la moneda de curso oficial y comunitaria de doce países de Europa: España, Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal. Los billetes son iguales para los doce países y se diferencian entre sí por su color y tamaño. Existen billetes de alta denominación: de 500 euros, 200 euros, 100 euros y 50 euros. También circulan billetes de baja denominación: de 20 euros, 10 euros y 5 euros. Estos billetes llevan incorporados avanzados elementos de seguridad, los cuales permiten comprobar fácilmente su autenticidad, como una marca de agua, un holograma, un hilo de seguridad, tinta de color variable, impresión en relieve y una banda iridiscente que brilla y cambia ligeramente de color bajo una luz intensa. Así mismo, se han puesto en circulación ocho monedas que tienen una cara común y una cara nacional, diseñada por cada país. Todas las monedas se consideran válidas en los doce países de la zona del euro. Hay monedas de 2 euros, 1 euro, de 50 céntimos, 20 céntimos, 10 céntimos, 5 céntimos, 2 céntimos y 1 céntimo. Cada una de ellas con un diámetro, peso, color, composición y grosos diferente para su fácil identificación.
Religión
Francia es un país de tradición católica. Fue el primero en decretar la libertad de culto y los habitantes suelen ser muy tolerantes con las manifestaciones de otras creencias. Actualmente hay una importante minoría musulmán, judía y protestante, así como una gran cantidad de ateos. Un dato extraño y curioso es que siendo un país tan culturizado, tan científico y racional, en los últimos años haya crecido notablemente las prácticas adivinatorias.
Horario comercial
Los grandes almacenes de las ciudades abren de las 9 ó 9. 30 h. hasta las 18 ó 19.00 h. Los establecimientos pequeños acostumbran abrir más temprano, a las 8.00 h. y cerrar hasta las 20.00 h. sin embargo hacen una pausa para comer entre las 13 y 16.00 h. Algunos comercios de inmigrantes abren hasta las 22.00 h. Durante el verano, algunos sitios cierran por las tardes.
Correos y teléfonos
El servicio postal francés es rápido, eficiente y seguro. En sus oficinas, que abren de 8 a 19 horas de lunes a viernes y media jornada los sábados, podrá conseguir sellos, enviar paquetes, comprar tarjetas telefónicas, consultar los directorios y enviar o recibir giros postales. La oficina central de París abre las 24 horas del día para teléfonos y telégrafos.
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Deportes y Actividades en Francia
PESCA EN LAGOS
Las cadenas montañosas cuentan con lagos que se convierten en el recipiente ideal de la primavera cuando ocurre el deshielo de las altas montañas. Es entonces un momento y un sitio ideal para la relajación por medio de la pesca encontrando salmón, trucha y carpa entre otras especies. Languedoc-Roussillon combina con armonía la pesca y la montaña. Si lo que interesa es encontrarse con el mítico salmón, los Pirineos Atlánticos son el sitio ideal. Si por otra parte, se desean grandes especies como marlines, tiburones y wahoos, la isla Reunión (en el Indico) es el lugar ideal.
TURISMO DE MONTAñA
El país cuenta con varias cadenas montañosas de niveles medios y con los Alpes y los Pirineos para las grandes altitudes. Su ascensión, tanto en verano como en invierno, es una emoción inolvidable. En cualquier caso es conveniente prever las diversas situaciones climáticas y de salud y no ponerse metas imposibles. A pesar de que las zonas están altamente protegidas y ofrecen estaciones adecuadas para pasar la noche o descansar, es mejor no arriesgarse demasiado.
VIAJES EN CABALLO
Este noble medio de transporte es muy atractivo para dar un paseo corto o de mediana duración sobre las zonas verdes de Francia. Sus paisajes adquieren una imagen mucho más histórica si se recorren en un medio de locomoción tan natural como el caballo. Puede alquilarse con o sin guía en las ciudades cercanas a los sitios más adecuados para su uso, como son las playas y pueblos enclavados en los hermosos valles.
ESPELEOLOGíA
Más de 10.000 grutas y cavernas esperan para los curiosos que desean descubrir las profundidades de la tierra. Las más atractivas son las de Pierre San Martín en los Pirineos, Vercors, Ardeche y las Gargantas del Verdon. Si no se desea ir tan lejos, en las afueras de París las grutas cercanas a Fontainebleau pueden ser una magnífica opción.
VIAJES EN BICICLETA
Francia tiene una gran tradición ciclista. Prácticamente se puede cruzar todo el territorio en este medio de transporte, aunque desde luego con varias escalas. Hay más de 28.000 senderos correctamente señalizados para los amantes de la bicicleta. La ruta que se elija puede ir perfectamente en función de lo que se quiera ver y descubrir:: el vino, las costas, los castillos medievales, etc.
Fiestas, tradiciones y acontecimientos
Uno de los mayores atractivos de Francia son sus fiestas y festivales. Anualmente se celebran más de 500 acontecimientos relacionados con el cine, el arte, la religión, el deporte y la gastronomía, entre otros, que no sólo resultan conocidos en todo el mundo, sino que representan la elite de diversos sectores. Por otro lado, cada región tiene a la par que su vino, su cocina y su queso, sus festividades propias. No hay que olvidar que Francia es una nación en donde convergen grandes culturas de antaño y contemporáneas, por lo que sus festivales están abiertos al mundo.
Enero
A principios de enero tiene lugar el Festival Internacional del Circo en Mónaco donde los mejores payasos, trapecistas, magos y domadores del mundo se dan cita para reivindicar su profesión. A mediados del mismo mes tiene lugar el Rally de Montecarlo, de gran tradición en el mundo del automovilismo.
Febrero
En febrero los Carnavales se viven, como en otros países de Europa, siendo el más importante el de Niza, donde la cultura mediterránea impone sus disfraces, sus fantasías y su algarabía.
Marzo
Entre los meses de marzo y abril se realiza el Prix du Président de la République en el hipódromo de Auteuil, en París. También en abril se dan cita las mejores raquetas del mundo en el Campeonato Abierto de Tenis de Montecarlo.
En el Valle del Loira, desde abril hasta septiembre, se realizan en numerosos castillos Espectáculos de Luz y Sonido.
La época de Semana Santa, que siempre se celebra en alguno de estos meses, es temporada para disfrutar, en cada región, las distintas y particulares visiones del cristianismo. Las festividades del norte, antigua zona celta, se caracterizan por el colorido de sus trajes y su música.
Mayo
Mayo es un mes muy activo. Destaca el Festival de Cine de Cannes que durante dos semanas reúne a las estrellas más famosas del mundo cinematográfico y que cuenta con un gran prestigio dentro del cine cultural y de vanguardia. Prácticamente al mismo tiempo tiene lugar el Maratón Internacional de París en el corazón de esta histórica ciudad. Hacia finales de este mes inicia el Festival Internacional de Lyon y el Campeonato Abierto de Tenis de Francia, que se celebra en el estadio Roland Garros de París.
Junio
A mediados de junio inicia el Festival du Marais, dedicado durante un mes a los espectáculos de música, danza y teatro y realizado en las iglesias y mansiones históricas de Marais, en París. También en este mes se celebra el Festival Internacional de Música de Estrasburgo así como la Gran Carrera de Obstáculos de París que se realiza en el hipódromo parisino de Auteuil. El 21 de junio en toda Francia es la Fiesta de la Música, con la que se conmemora el inicio del verano. Para los que gustan de la velocidad, la ciudad de Le Mans Loira Atlántico organiza la prestigiosa carrera de las 24 horas, cuando recibe a los mejores pilotos y vehículos del mundo, así como a más de 400.000 visitantes. El Gran Premio de París cierra el mes de junio con la emoción de la competencia hípica en caballos de tres años en el hipódromo de Longchamp.
Julio
Julio es el mes de Francia por excelencia. El día 14 se conmemora el Día de la Bastilla, símbolo de la Revolución Francesa de 1789. La calidez del verano francés es el marco de numerosos acontecimientos de todo tipo, especialmente en el mes de julio. Del 13 al 17 de julio del año 2000, la población de Brest Bretaña junto a otros numerosos puertos organiza el evento “Brest 2000″, un importante encuentro de veleros de todo el mundo. El Festival de Aviñón destina su espacio al teatro europeo de vanguardia presentando espectáculos por toda la zona. El Gran Festival de Jazz, en Niza, ofrece los mejores grupos de este género, mientras que el Festival de Música y Arte Lírico, en Aix-en-Provence, deleita durante casi tres semanas a los amantes de los espectáculos musicales.
Agosto
El Festival de Verano de París, que inicia a mediados de julio y se prolonga hasta finales de septiembre, dedica su espacio a la música clásica ejecutada en iglesias, museos y salas de toda la ciudad. Entre julio y agosto, el Festival Internacional de Fuegos Artificiales se convierte en una deslumbrante exhibición pirotécnica en Mónaco. El mes de julio termina con la carrera ciclista más famosa del mundo: el Tour de Francia, a cuya meta en los Campos Elíseos acuden gran cantidad de aficionados para aclamar a los corredores.
Durante agosto continúan algunos de los festivales musicales y artísticos iniciados en julio. En Bretaña tiene lugar el Festival Intercéltico de Lorient que rememora las danzas, cantos y leyendas heredadas de los celtas.
Septiembre
En septiembre, cuando el clima es aún cálido pero lejos de los bochornos veranos, comienza el Festival de Música de Bensancon y Franche Comté dedicado a la música de cámara. En este mismo mes inicia el Festival de Otoño de París, dedicado a las artes y que se prolonga hasta finales de diciembre.
Entre septiembre y octubre se celebran las Fiestas del Vino cuyo motivo es la celebración de la vendimia en las regiones vinícolas de Francia como Champagne – Ardenne, Alsacia y Borgoña. También en esas fechas tiene lugar la Bienal de Danza de Lyon que representa un escenario importantísimo para la danza contemporánea y moderna.
Octubre
En los primeros días de octubre tiene lugar el Prix de l”Arc de Triomphe, carrera anual de caballos que se lleva a cabo en el hipódromo de Longchamp en París.
Noviembre
En la región de Borgoña, a finales del mes de noviembre se realiza el festival de vino de esta denominación que incluye la subasta más importante de todo el año: Les Trois Glorieses. Esta festividad cuenta con una gran tradición, momento en que las familias desfilan por los viñedos y hacen del campo su trozo de edén disfrutando de una deliciosa y tradicional merienda.
Diciembre
Diciembre, mes de las Navidades en un país de tradición cristiana, trae el día 24 el Festival del Pastor, una celebración navideña que incluye una tradicional misa de gallo y un atractivo nacimiento de figuras vivas en Les Baux, Provenza. La Navidad francesa está llena del colorido característico de esta época del año que ofrece variados espectáculos organizados principalmente para los niños por los sectores comerciales de la nación.
A la par que todo esto, París ofrece a lo largo del año las celebraciones, no históricas ni tradicionales, pero si muy esperadas de su moda en el vestir, el calzado, los accesorios y objetos de adorno. Hay también innumerables eventos musicales, de danza, de teatro o deportivos que se proyectan en diferentes épocas del año y que pueden ser el punto principal de una visita a esta maravillosa tierra.
Emergencias, salud y policía
Antes de salir de España solicite en su Centro de Seguridad Social el formulario de enlace E-111 que le será útil en caso de emergencia para recibir en Francia las mismas atenciones médicas que en su país y la devolución de los gastos que ellas le causaran. Sin embargo, es muy recomendable viajar provisto con un seguro de viajes. Si requiere de algún medicamento, la receta de España le puede servir en Francia.
Las grandes ciudades de Francia no están exentas de los asaltos y crímenes comunes de todo el mundo. La vigilancia policiaca es buena y constante. Hay tres clases de policías uniformadas a las que podrá ver circulando por la ciudad: la municipal, que se encarga del tráfico, la atención a turistas y los delitos menores y detenciones; la del Ministerio del Interior que se hace cargo de vigilar las aglomeraciones, eventos masivos y políticos; y la Guardia Republicana, que aparece en las ceremonias y desfiles, muchas veces montada a caballo. Desde cualquier sitio de Francia se puede llamar a la policía a través del número 17 y a los bomberos por el 18, éstos se encargan también de casos de intoxicaciones y asfixia.
Estilo de vida
Francia es un país con una grandeza histórica y cultural mucho más amplia que su territorio de apenas medio millón de kilómetros cuadrados. Tiene una población de aproximadamente 58 millones, mayormente adultos y de la tercera edad. Como muchos países europeos, sufre el problema del desempleo, lo cual ha hecho de los últimos años una época difícil de asumir, variando el carácter de los franceses hacia sentidos menos participativos en la vida social, como era su costumbre.
Una característica de sus pobladores es la apertura cultural hacia otros habitantes del planeta dentro y fuera de su territorio, sin perder su individualidad o afectar su nacionalismo.
Tradicionalmente Francia ha sido uno de los impulsores de la tolerancia racial y cultural, eje de muchas asociaciones internacionales en favor de los derechos humanos. Este aprecio a la diversidad se refleja en su territorio. En él conviven, en buena medida, minorías africanas, asiáticas, judías o de Europa del Este que conforman una población de casi 5 millones. Todo ello produce un espectacular mosaico de colores, ideas y razas.
Durante la época de su esplendor imperial y su dominio bélico de los siglos XIX y XX, el nivel de vida francés fue de los más altos del mundo; sus modas sociales, educativas, científicas e incluso de vestido, eran imitadas en todos los rincones. Ser francés, por nacimiento, era una especie de don divino incomparable. Esto causó una especie de sobrevaloración de su cultura que hizo presa a algunos de sus habitantes y de esta forma, se ganaron una fama de individualistas que rechazaban a los demás países y que miraban por encima. Actualmente ese sentimiento ha quedado atrás al verse enfrentado a la realidad de finales del siglo XX. Hoy en día, Francia ve en los países europeos, aliados a los que se les debe tratar con hospitalidad y respeto.
La vida familiar sigue siendo un núcleo social importante, aunque cada vez existen más familias sin hijos. El nivel de vida permite que el bienestar reine en la mayoría de los hogares. Existe la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del acelerado ritmo de sus ciudades. Otra costumbre francesa es no comer entre comidas ni beber aperitivos que estropeen el gusto por los alimentos. Si una familia le invitase a comer, la puntualidad es básica y es recomendable que el arreglo personal sea formal. En el hogar, es costumbre repetir varias veces el plato que más agrada, sin que por ello se descuide a los otros platillos del día.
A los franceses les agrada que los visitantes hagan esfuerzos por hablar en su lengua, aunque sea con un pésimo acento. Son mucho más cordiales cuando perciben el interés del visitante que cuando le miran indeciso e incapaz de arriesgarse. Rara vez responden en otro idioma aunque lo conozcan muy bien.
Las mujeres francesas, especialmente las parisinas, visten con una elegancia que no tiene que ver con sus ropas o adornos, sino más que nada con la gracia que imprimen a sus movimientos, andares y gestos. Esa misma gracia que cautiva y hace mirar los sitios históricos de esta cultura con ansiosos ojos. Los jóvenes tienen acceso, en general, a la educación universitaria por lo que su preparación es alta. Los centros educativos cuentan con gran tradición en cuanto a su calidad, motivo que trae anualmente a miles de estudiantes de los sitios más recónditos del planeta. Este hecho contribuye a que el caleidoscopio de las imágenes urbanas se complique y se vuelva más atractivo.
Entre las costumbres más importantes de los habitantes del país está la asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cinematográficos. Siendo Francia la cuna del cine, sus pobladores devoran con asiduidad lo que la industria produce, especialmente la cinematografía nacional, porque, un rasgo muy propio de los galos es el amor a las producciones de su patria.
La gente en Francia tiene una sola costumbre común, la de sorprender por su seguridad, por su variedad y por su facilidad para mezclarse con lo nuevo sin perder lo que han conservado por años. Por la misma razón, para conocer a los franceses hay que trasladarse a las regiones más alejadas de las grandes ciudades. En ellas se conservan costumbres más antiguas, más sencillas, especialmente en cuanto a la alimentación y la diversión, lo que produce un agradable contraste con la vida urbana. La vida religiosa es más activa en estas áreas, en donde se celebran incontables festividades de carácter religioso cada año.
A pesar de todo, el principal rasgo del galo moderno es su apego a la libertad individual, apego que se fortaleció con el gobierno socialista y que les hace afortunados aunque solitarios. Posiblemente por esa soledad y el agobio económico que viven, actualmente estén buscando con ansiedad las atenciones de adivinos y curanderos, poniendo de manifiesto que no han perdido su carácter mágico, de herencia celta.
Arte y cultura
El arte y Francia siempre se han identificado como una dualidad indisoluble. Esta afirmación tiene bases evidentes y amplias: muchos de los artistas más reconocidos del mundo y de la historia han desarrollado parte de su obra en Francia o bien, han sido inspirados en alguna moda, acontecimiento o recurso francés.
De raíces celtas y grecolatinas, el espíritu francés actual guarda una equilibrada relación entre la magia, la permisividad y la leyenda de los primeros pueblos del norte, y la disciplina, la estética y racionalidad de los hijos de Zeus. Esta es la causa de que el francés reciba con gusto las tendencias más variadas, los excesos y la austeridad, lo místico y lo mundano.
El arte en la nación francesa es un producto cotidiano, enriquecido, altamente conservado y apetecible a toda hora y para todo público. Más que algo exterior, coleccionado en los museos o centros destinados a su creación, es un espíritu que se lleva por dentro, que se encuentra reflejado en las calles, en los paisajes, en el ambiente que vibra constantemente y que cubre de sensibilidad y magia la visión real de este país lleno de expresiones estéticas.
Primeras Manifestaciones Artísticas
Entre las primeras manifestaciones artísticas que se pueden encontrar en Francia están las Grutas de Lascaux, en el Valle del Dordoña, donde los hombres primitivos del neolítico expresaron sus experiencias y temores respecto de la cacería así como de las creencias en torno a la fertilidad humana. La formación en Carnac, en la costa bretona, realizada con más de cinco mil piedras y cuyo significado y procedencia continúa ignorándose, revela la existencia de un temprano espíritu estético que ha prevalecido a través del tiempo.
Testimonios Romanos
La influencia romana dejó variadas obras, principalmente arquitectónicas, especialmente en la zona Provenzal, que el tiempo ha deteriorado dejando sólo algunos restos. No obstante, la majestuosidad de las construcciones romanas prevalece y es posible observarla en sitios como los anfiteatros de Nimes y Arles, el Teatro de Orange y el Acueducto Pont du Gard en el sur de Francia. Algunas ciudades como Autum, Saintes y Reims, conservan acueductos heredados por los romanos, en tanto que Lyon y París sólo pueden ofrecer al visitante algunos restos del paso romano por sus tierras.
Etapa Merovingia y Carolingia
La Etapa Merovingia, con la conversión de Francia al cristianismo, supuso una modificación en las tendencias artísticas de la época. Se construyeron grandes monasterios, en general de carácter austero aunque imponente, como los de Tours, Limoges y Chartres, que se convirtieron en centros culturales de la zona, donde los monjes de diversas órdenes desarrollaron parte de la ciencia y la filosofía. La capilla merovingia que más destaca es la de Pépiole, cerca de Toulon.
La etapa Carolingia, en el siglo VIII, supuso un renacimiento de la cultura y el arte a niveles extraordinarios, orientados generalmente a fines de tipo religioso o nacionalista. Las gestas épicas de carácter poético se desarrollan notablemente, aunque no aparecen escritas hasta siglos después. Muestras arquitectónicas de la época son la Abadía octagonal de Ottmar Sheim en Alsacia.
El Románico
El estilo románico, desarrollado fundamentalmente durante la monarquía de los Capetos, produce obras de gran tamaño y amplitud, basadas en el arco de medio punto, el uso de la piedra tallada en la decoración, sustituyendo la madera y los mosaicos pintados. Aparecen también grandes ventanales en la parte superior de las columnas, que las vuelven menos sombrías e invitan a un mayor despliegue de color. Borgoña, Alsacia y Auverge conservan obras del periodo románico, sin embargo, la ciudad más representativa de este estilo es Poitiers, en el oeste del país, con una abundante arquitectura románica que se corona con la iglesia de Notre Dame la Grande.
Hacia el año 1100 las primeras universidades comienzan a aparecer en Europa. En París, habitual centro cultural por ser también el centro político, se dan los primeros intentos de consolidar una Universidad. En estas reuniones científico-literarias, surge la métrica de la canción popular que se venía desarrollando oralmente desde tiempos remotos: la Chanson de Roland.
El Gótico
El soberbio estilo gótico asalta Francia hacia el año 1140. En contraste con el románico, es una arquitectura más fina, con columnas más delgadas que aprovechan el arco apuntalado para reducir la tensión física y el espacio. La coronación con tallados en piedra en sus altas columnas y el uso de ojivas en los ventanales, haciéndolos más amplios, es lo que le da a este carácter esa apariencia de una altitud interminable. El gótico es un estilo que tuvo gran acogida en Francia y multitud de obras en diversas ciudades dan muestra de ello. Siempre orientado a la construcción de obras religiosas, inmensas catedrales, iglesias, conventos y monasterios, los franceses de entonces vieron en la arquitectura gótica una forma que guarda el equilibrio entre la sencillez que impone la religión y la fantasía que ofrece la construcción. Sin lugar a dudas, la imagen de la Francia gótica que más se conoce en el mundo es la de la Catedral de Notre Dame en París.
El Renacimiento
El Renacimiento también dejó su huella en la cultura y el arte francés. La corte de Felipe I reunió a algunos de los más aventajados renacentistas italianos al ofrecerles refugio en Francia. Entre éstos, los más destacados fueron Rosso, Primaticcio y Leonardo Da Vinci que heredó a París La Gioconda. Los cambios introducidos por los renacentistas, orientados a recuperar la belleza y los cánones de la antigüedad grecolatina con una visión más prolongada a las necesidades y placeres individuales, significaron una vuelta a la sencillez, al realismo en todas las artes. Un cambio relevante de esta etapa es la orientación, por primera vez, de la estética del arte hacia la vida secular; esto se revela en los cuadros que representan escenas campestres, urbanas y palaciegas, así como en el florecimiento de castillos, palacios y plazas que nada tienen que ver con la cultura religiosa. En contraste, la literatura épica, gestora de glorias nacionalistas y batallas en pro de la religiosidad, se orienta al teatro y las comedias, a los mensajes didácticos – moralistas.
El Barroco
El barroco llega para elevar la atmósfera estética hacia un sentido más artificial, recargado, suntuoso, para distinguir amplia y notablemente la vida de la masa popular de la aristocrática vida de la nobleza. En ella, la construcción de grandes castillos o Chateuax, principalmente en el Valle del Loira, son una especie de rebelión discreta contra la dominación religiosa y la invasión de la vida popular en el arte que las etapas anteriores habían logrado. Fontainebleau y Versalles son hermosas muestras arquitectónicas del recargado y evidentemente aristocrático estilo barroco.
Entretanto, Descartes desarrolla el Método Científico y Moliére, Racine y Corneille elaboran piezas teatrales que se han convertido en verdaderos clásicos. La pintura también abunda tanto como la música; es época de grandes mecenazgos, de las piezas dedicadas a las más insólitas obras reales y nobiliarias.
Estilo Rococó
Ese espíritu de ir siempre en busca de lo más inimaginable, de tener ese encuentro entre lo mágico y lo racional, se corona con las extravagancias del estilo rococó, que reúne dentro de un cuerpo establecido, una pieza musical, una obra arquitectónica o hasta un sencillo mueble, una serie excesiva de detalles que lo realcen. La decoración interior de los Palacios Reales y los Castillos habitados por la nobleza constituyen la muestra más clara de este estilo. Entre los pintores de la época, Antoine Wateau, Francois Boucher y Jean Honoré Fragonard son los más representativos.
El Neoclásico y el Romanticismo
Un nuevo retorno a la sencillez es marcado por la aparición de la tendencia neoclásica. La literatura se vuelve menos fantasiosa, más real y viva, capaz de retratar los sentimientos humanos con claridad y simplicidad, aunque a nivel interno las obras se encuentren reguladas por múltiples parámetros. La filosofía deriva hacia las visiones más humanistas y naturalistas del hombre como las expone Rousseau, hacia el nacimiento del estado moderno con las bases aportadas por la Ilustración, desarrolladas por Voltaire y Diderot. Aparece el ensayo político con Montaigne, como una trompeta que señala lo que se avecina: la Revolución Francesa, el fin del absolutismo, el sueño de justicia e igualdad para los hombres.
Posterior a la afamada Revolución de 1789, el romanticismo se instala en el mundo cultural y artístico. Stendhal, Chateubriand, Balzac, Baudelaire y desde luego, Víctor Hugo, deleitan con sus obras melancólicas, amorosas e idealistas que ponen énfasis en el paisaje regional, en tanto que Delacroix, en la pintura hace lo suyo.
El Realismo y Naturalismo
Quizás sean tantas invasiones, tantas guerras internas o tantos intentos por retornar al carácter imperial lo que orilla a los artistas franceses a asentarse en un estilo más real, más cercano a la vida de la gente, más igualitario a través del realismo. En este viaje a la realidad, se llega a la introducción de transportes más accesibles y a la reconstrucción de ciudades como París, cuidando de conservar la muestra artística que la historia les había dejado encargada.
El naturalismo es una muestra más de la tendencia a ver el lado oscuro de las cosas. Ahora ya no basta con retratar los paisajes cotidianos o narrar historias cercanas a la vida de cualquiera; es necesario expresar los aspectos más sórdidos y crudos de la vida en las ciudades. Emile Zolá es quien mejor expresa la vida popular y descarnada del París de aquella época que iniciaba su verdadero ascenso hacia la democracia.
El Impresionismo
Una serie de pintores pone en marcha, a mediados del siglo XIX, una nueva visión estética: el impresionismo, al cual se le considera como el nacimiento de la pintura moderna, donde la realidad exterior, tanto como la subjetiva, se plasma filtrada por los ojos del artista. Eduard Manet, Claude Monet y Paul Cézanne son los primeros artistas del pincel que se expresaron de esta manera; posteriormente Degas y Renoir se unirán. Más que en otras épocas y quizá favorecidos por la creciente ampliación de los transportes y las comunicaciones, estas novedades francesas en el mundo del arte, atraen a creadores de todo el orbe, fundamentalmente europeos, que fijan en su mente la idea de llegar a Francia a aprender, a expresar sus ideas, a ser comprendidos, porque el carácter francés, tan permisivo, tan abierto a lo nuevo, no se espanta e incluso aprecia el arte moderno.
La música también cambia sus cánones en el siglo XIX. Maurice Ravel y Claude Debussy son los músicos más representativos de esta etapa modernista. Rodin, crea obras cargadas de filosofía y erotismo, juega con el nuevo espíritu individualista francés, con una mirada profunda a los sentimientos propios del hombre.
Surrealismo y Cubismo
La zona sur de Francia alberga a los precursores de los movimientos surrealistas y cubistas. Por ahí se establecieron Van Gogh, Picasso y Dalí, al menos durante un periodo de su vida. Lo que buscaban era un espacio tranquilo y estimulante a la vez para sus particulares visiones de la realidad. Y si Francia les dio el espacio que buscaban, ellos le han dado al mundo una visión intensa de lo que es el país galo a través de sus obras.
Literatura
En la literatura, durante los siglos XIX y XX, Francia es tan acogedora como con los pintores y recibe a numerosos escritores que desarrollan sus mejores obras al amparo de la vida en París, Lyon, Niza o Marsella. La inestabilidad política, producto del fin del Imperio, así como las Guerras Mundiales que castigaron duramente al pueblo francés, son periodos alternos a aquellos en que la ciencia, la cultura y el arte florecen en esta nación. Movimientos como el surrealismo, el dadaísmo y el existencialismo expresados en las obras de Camús, Sartre y Simone de Beauvoir, surgieron entre las ruinas que la acción bélica dejó, creciendo para seguir a la vanguardia de la expresión mundial del pensamiento libre. De ahí que la mayor parte de los escritores, músicos, bailarines y pintores de la época contemporánea hayan residido en algún lugar de Francia, en algún momento de su vida. Viajar a Francia era una invitación al desarrollo profesional.
Cine
El séptimo arte, el cine, tuvo su origen precisamente en este país cuando los hermanos Lumiére presentaron su aparato mágico a una serie de audaces espectadores. La tradición por el cine permanece y se vuelve mayor cada día. El Festival de Cannes, además del lujo que representa, cuenta con el prestigio de valorar el cine de calidad, es decir, el cine arte.
LA RUTA DE LOS VINOS
Cada región tiene sus viñedos propios y fascinantes, acompañados de sus vinaterías y bodegas. Hacer un recorrido por ellas es una excelente forma de comprender el aprecio por esta bebida. Se puede elegir entre la ruta de Alsacia, la del exquisito y afamado Borgoña, que entre octubre y noviembre se convierte en una ruta inolvidable, la del Burdeos, el Loira, Provenza y, por supuesto, la ruta del Champagne. Hacer un itinerario del vino es en cierta forma ver su origen, su gestación y su destino. En el camino, que puede ser en autobús o incluso en bicicleta, se pueden ir descubriendo historias fabulosas que adornan al fruto de la vid y que le han vuelto el producto más típico de Francia.
RUTAS RELIGIOSAS
Si elige viajar a las más renombradas zonas religiosas de Francia puede hacerlo ampliamente. Cada pequeño poblado y cada grande ciudad guardan una magnífica relación histórica con la iglesia. Hay agencias que organizan tours exclusivamente para visitar los monumentos, edificios y todo lo relacionado con la historia religiosa.
CEMENTERIOS
Aunque pueda parecer extraño, uno de los mejores sitios para conocer más a fondo el país son sus cementerios. Con una gran reverencia por la muerte, los franceses se han distinguido por la belleza con que construyen y conservan las últimas moradas de sus hombres y mujeres ilustres.
TURISMO MUSICAL
Esta es una clase de tour organizado para llegar a diversos sitios que tienen relación directa con la música, especialmente durante la temporada de conciertos o los programas de Opera de París. El plan incluye traslados, entradas a los conciertos y hotel con o sin alimentos.
CURSOS
La mayoría de los cursos que se ofrecen son para aprender el idioma francés, en especial en París y se ofertan durante el verano o las vacaciones escolares. Están organizados para toda clase de personas, aunque predominan los destinados a estudiantes. Se dividen en principiantes, intermedios y avanzados. Existen también cursos de gastronomía, hotelería, etiqueta y artes que se promueven durante todo el año. En la zona de Provenza, región que ha recogido gran parte de la tradición francesa del arte popular, se imparten cursos breves de alfarería, grabado en madera, vidrio, mosaico o cobre, marquetería, pintura, fotografía, escultura, tejido y cerámica.
De compras
En general Francia es un país donde se puede adquirir de todo. Siempre ha sido zona de tránsito para muchos productos, especialmente para aquellos que tengan que ver con la belleza, la decoración, la moda, la cultura y los placeres del paladar.
En general, los establecimientos comerciales incluyen en sus precios el IVA, conocido en Francia como VAT. Los precios en las tiendas son definitivos y no se regatean, pero en los mercados se puede poner a prueba las habilidades de todo buen comprador.
Compras en París
Si ir de compras es un placer para usted, en este país podrá hacerlo con gran deleite. En París encontrará una enorme cantidad de tiendas con diversos productos, desde los más sencillos y ordinarios, hasta los más especializados y extravagantes. Antes de iniciar las compras es necesario decir que en la esfera parisina la Orilla Derecha suele contener las casas más exclusivas y tradicionales de alta costura, galerías de arte y antigüedades, grandes almacenes y tiendas de lujo. La Orilla Izquierda, en cambio, guarda celosamente sus grandes librerías, pequeñas tiendas artesanales y galerías vanguardistas. Sin embargo, en ambos lados hay tiendas exclusivas y de altos precios conviviendo en armonía con las tiendas más accesibles y modestas.
En general, la actitud de los vendedores solo es amable cuando el cliente no anda a tientas y sabe lo que quiere; además, siempre es mejor atendido quien tiene la delicadeza de saludar primero. En los grandes almacenes existen empleados instruidos especialmente para atender a los clientes extranjeros. Galerías Lafayette y Le Printemps son dos de las mejores tiendas de ropa, porcelanas, equipaje y perfumería. Les Printemps, cuenta además, con un magnífico departamento de juguetería y lencería.
Samaritane, en las cercanías del Pont Neuf, sobre el Sena, es una peculiar tienda que ofrece decenas de uniformes de trabajo.Si lo que desea es encontrar buenos libros y buena música, los almacenes fnac, de estilo moderno, se los ofrecen con gran calidad.
La moda nació en París y a pesar de que se ha trasladado a Tokio y Nueva York, París sigue siendo el centro artístico de la moda. En cada estación del año se realizan majestuosos desfiles con las top model del momento y París se convierte en un escenario constante de actividad con visitas de personajes del mundo social y económico. En París están presentes las más prestigiosas firmas de moda como Dior, Givenchy, Saint Laurent, o Channel. Comprar en una tienda de alta costura o “pret a portér” es privilegio de unos cuantos, pero asomarse a sus escaparates es una posibilidad más democrática.
La Orilla izquierda tiene por tradición, en Saint Germaine des Prés, grandes y pequeñas librerías, tiendas de ropa especializadas y el escaparate de la moda “chic” con las boutiques de Sonia Rykiel y Charles Jourdan. La Rue de Saints Péres está cubierta por zapaterías y establecimientos de telas y en los alrededores de la Rue de Rennes se pueden encontrar tiendas de varios artículos de moda a precios muy accesibles. Subiendo hacia Montparnasse, se pueden encontrar grandes almacenes que ofrecen buenos productos a precios adecuados.
El Forum des Halles, antiguo mercado popular al este del Palais-Royal, fue convertido en un moderno centro comercial que alberga múltiples tiendas de ropa, zapatos y souvenirs entre otras cosas. En sus alrededores, cerca del Palacio de la Opera, la Rue Faubourg Saint Honoré alberga las tiendas más caras y exclusivas de joyas, pieles y alta costura.
Francia es un sitio inmejorable para la búsqueda de antigüedades. Hay tiendas muy prestigiosas en la Orilla Izquierda, así como mercados populares en las afueras de la ciudad, especialmente los sábados, donde se pueden encontrar los clásicos soldaditos napoleónicos de plomo, muñecas e instrumentos musicales. El Mercado de Biron es especialista en antigüedades de muebles y arte, sus precios son muy inferiores a los de las grandes galerías en tanto que su calidad es buena. Malik es el mercado que ofrece más diversión ya que su especialidad son los vestidos, joyas, trajes, uniformes, recuerdos de la Belle Epoque y la Primera Guerra Mundial. En cambio, si lo que busca es Art Nouveau, Jules Vallés es el mercado ideal. Si lo que quiere es llevarse a casa una obra de arte, pruebe a mirar y comprar en Montmartre con los pintores que se instalan en las aceras, aunque hágalo con firmeza y cautela ya que es una zona de mucho tránsito.
Los amantes de la lectura también tienen un paraíso en París. A lo largo del Sena se colocan libreros de segunda mano que en la actualidad ofrecen más bien periódicos y revistas de época. En cuanto a libros, Reiffel es el sitio adecuado para buscar curiosidades y antigüedades.
Los perfumes son un exquisito regalo de París al mundo. Hay varias tiendas especializadas en ambos lados de la ciudad, pero no se ilusione demasiado con los precios, ya que son muy similares a los precios del resto de Europa en algunos casos más caros.
Los quesos, embutidos y vinos son extraordinarios recuerdos que llevar de Francia. Le aconsejamos que busque empaques que, además de belleza sean seguros en cuanto al transporte y conservación de los alimentos.
Mercados en París
Los mercados son un espectáculo que no es aconsejable perderse, aún si no tiene intención de comprar. Coloridos, bulliciosos y con el aroma de París, hay cuatro mercados en donde podrá deleitarse con las escenas de vida que allí se representan día a día: el de la Rue Mouffetard, que abre martes, jueves y sábados; el de Rue de Bucci,que está abierto todos los días,excepto los lunes;el de la Rue Daguerre y el de Lepic, abren a diario y descansan los lunes.En Ile de la Cité se coloca un mercado especializado en flores y plantas, un verdadero despliegue de colores, aromas y rumores que el viento dispersa por todo París. Este mismo mercado floral sorprende los domingos al convertirse en un mercado de pájaros.
Compras en otras Regiones de Francia
En cuanto a otras zonas, la emoción de las compras se mantiene y quizás se intensifique, ya que las diferentes regiones francesas guardan preciados tesoros, en forma de artesanías, alimentos, dulces, vinos y un largo etcétera.
En el Valle del Loira es conveniente buscar sus dulces de mazapán, de ciruela, de azúcar de cebada y chocolate. Por otro lado, su carácter palaciego ha discurrido en variadas tiendas de antigüedades a precios más accesibles que en París. La loza, la cerámica y los artículos de mimbre son característicos de esta hermosa zona.
En Bretaña impresionan sus trajes típicos, de origen celta, sus telas de lana, loza pintada a mano, encajes, telas bordadas, marionetas, muñecas y joyería típica. El chocolate es una buena opción, especialmente las uvas en coñac cubiertas de chocolate. La artesanía, que se puede adquirir en los mercados populares y en tiendas especializadas se caracteriza por la madera tallada, joyas, artículos de piel, cristal y seda pintada.
En Normandía destacan los bordados a mano, que suelen ser caros y difíciles de encontrar, pero que compensan por su increíble belleza y tradición. En junio en Caen y en agosto en Cabourg, se montan mercados de antigüedades en donde se pueden encontrar objetos y piezas muy interesantes.
Champagne y el norte son zonas tradicionalmente famosas por sus encajes, sedas pintadas y artículos de mimbre. En Amiens se pueden adquirir graciosas marionetas de manufactura tradicional en tanto que en St-Omer la loza esmaltada es lo más atractivo. Pero sin duda, lo que no debe olvidar comprar en esta zona es el producto de oro de Francia: el champagne. Pruebe a hacerlo con los productores regionales que se establecen a lo largo de los pueblos.
En la zona de Alsacia y Lorena, al este, los manteles y servilletas tejidos a mano son una buena compra. La loza esmaltada de brillantes colores es preciosa. En Lorena la cristalería es el punto de éxtasis: Baccarat tiene su origen aquí. Bensancon es la tierra de los relojes y las Ardenas ofrecen trabajos en madera tallada en tanto que Langers es famosa por su cuchillería.
En Borgoña, Troyes es el sitio ideal para adquirir ropa a precios generalmente inferiores, hasta en un 50 más bajo que en el resto de Francia. El vino de la región, escaso y caro pero exquisito, es otra buena adquisición.
Lyon es la segunda ciudad en importancia del país. Es un mercado significativo de ropa elegante y seda. Sus grabados también son llamativos así como sus marionetas. En cuanto a comida, el chocolate, algunos pasteles y patés son dignos de intentar llevarlos a casa. Hay asociaciones de artesanos que tienen sus propios mercados y ofrecen objetos hechos a mano a precios muy ventajosos.
La zona provenzal es famosa por sus figuras de arcilla que representan a los participantes del nacimiento de Cristo, hechas a mano y pintadas en colores llamativos; se les conoce como “santons”. En Aix-en-Provence, los jabones de hierbas y flores son una buena compra; ahí mismo, los mazapanes de almendras y huevo se convierten en atractivas figurillas. Provenza es zona de hermosas y delicadas telas con finos estampados, que se pueden adquirir por metros o bien, convertidos en vestidos, chales y manteles. Los mercados provenzales son muy llamativos, aunque la mayor parte de los productos que ofrecen no sean objetos que se puedan llevar a casa.
La Riviera, la zona más exclusiva del sur, le ofrece ropa y accesorios elegantes, generalmente de prestigiosas y reconocidas marcas. Los chocolates y frutas escarchadas son otra alternativa. El aceite de oliva, muy bien envasado atrae mucho a los visitantes.
La zona de Toulouse y los Pirineos le obsequia el sabor de su famoso foie-gras y pato en conserva en latas que garantizan su duración. Sant Vincens en Perpiñán le deleitará con un mercado de artesanías. La ropa, libros, discos, joyas y perfumes son accesibles y variados en esta parte de Francia.
Córcega es tierra de bosques y maderas. Su artesanía echa mano de este recurso y se pueden adquirir objetos tallados en este noble elemento. Una buena pipa de Córcega es un regalo excelente. La cerámica también es atractiva, además de los tejidos y acuarelas.