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Inicio / Viaje a Italia: En los caminos del arteViaje a Italia: En los caminos del arte
Italia fue cuna de imperios y de movimientos artísticos y filosóficos que han transformado a lo largo de la historia el modo de vida y de pensar del resto de Europa y del mundo. El Imperio Romano sometió bajo la insignia del laurel a numerosas culturas tan importantes como la griega o la egipcia, desarrollando un estilo propio cuyas muestras se pueden ver, por ejemplo en España, Cartago o Bretaña.
Y si es posible admirar aquellas huellas en otros países, es, con mayor razón, en su territorio, dónde se encuentran con mayor profusión y en muy buen estado de conservación. La imaginación se dispara y hace falta tan sólo un mínimo esfuerzo para transportarse a otros tiempos para escuchar los gritos del público durante los combates entre gladiadores en la arena de los circos, a los cristianos orando en las catacumbas, a las sentencias pronunciadas en los debates del Senado del antiguo Imperio o bien sentir, muy de cerca, el gran bullicio en los antiguos Foros.
El Renacimiento supuso un cambio esencial en el pensamiento del hombre. De una etapa de oscurantismo, como fue la Edad Media, se pasa a una época en la que el hombre se descubre con otras proporciones y medidas y aprende a ser el propio motor de su desarrollo. Este movimiento también nace en Italia y las muestras artísticas de aquel revolucionario tiempo sobresalen, majestuosas e imponentes, tanto en las ciudades como en parajes naturales de gran belleza.
La influencia de culturas de otras regiones del mundo han dejado también su huella en el carácter de los italianos, un pueblo abierto y bien dispuesto hacia las personas llegadas de otros países. Son acogedores, hospitalarios y alegres. También se percibe un toque congénito de distinción y elegancia en sus gestos, fruto de su rico pasado histórico.
Paseando por Italia se tiene la sensación de que la máquina del tiempo se ha detenido, consiguiendo el efecto de unir el pasado y el presente con el único fin de provocar los sueños más hermosos. Deambular por ciudades que parecen rescatadas de cuentos de hadas, recorrer los románticos canales de Venecia en una góndola escuchando los sones de tristes canciones de amor, contemplar las mejores obras realizadas por Miguel Angel y Rafael, imaginar y sentir las violentas erupciones del Etna o el clamor popular que se producía con el regreso victorioso de Julio César y las impresionantes legiones romanas, todo ésto se aparece ante el viajero que visita Italia. No hay que olvidar que la península con forma de bota esconde una magnífica obra de arte en cualquier rincón, en la calle más inhóspita de una gran ciudad o en un remoto pueblo de difícil acceso. Todo ello y mucho más por lo que no es extraño que el Arte haya escogido estas tierras llenas de encanto para ofrecernos su mejor rostro. Le invitamos a que se deje cautivar por ella.
Características básicas
Superficie
301227 Km2
Habitantes
57650000
Moneda
Lira
Información útil
Aduana y documentación
Para los ciudadanos de la Unión Europea, en viaje de turismo, sólo es necesario presentar el Documento Nacional de Identidad (DNI) para entrar en Italia. Si se pretende permanecer más tiempo, es necesario solicitar un permiso especial en el Consulado de Italia de cada país. Sí se procede de otro punto del mundo se deberá tener el pasaporte en regla y alguno de ellos necesitará visado por lo que conviene informarse en los centros oficiales correspondientes. Los visitantes de la Unión Europea no tendrán problemas para importar los regalos y artículos que hayan comprado, siempre que no se pretenda comercializar con ellos. No hay límite para ningún producto a la hora de pasar por la aduana. Los no residentes de la Unión podrán pasar por la aduana 500 cigarrillos, 100 puros o 500 gr. de tabaco para pipa, un litro de bebidas alcohólicas, dos litros de vino, además de otros artículos libres de impuestos en un valor total de 650.000 liras, aproximadamente, o su equivalente en otras monedas.
Clima
Las temperaturas son muy parecidas a las de España. Cuanto más al norte más frío siendo especialmente bajas las temperaturas en los Alpes. En el sur las temperaturas son más estables debido a la proximidad del mar, mientras que en el centro del país los inviernos son suaves y los veranos mucho más cálidos con temperaturas altas. La mayoría de los europeos no tendrán problemas a la hora de adaptarse al clima italiano. Si se viaja en invierno a la zona alpina es necesario abrigarse muy bien.
Diferencia horaria
Una hora más con respecto al Meridiano de Greenwich.
Idiomas hablados
El idioma oficial es el italiano aunque en determinadas zonas se hablan dialectos como el piamontés, veneciano, lombardo, toscano, siciliano o el sardo, más complicado y propio de Cerdeña.
Electricidad
La corriente eléctrica es de 220 voltios a 60 Mhz. Enchufe tipo Europa continental.
Moneda y cambio de divisas
La moneda oficial del país es el euro.
Religión
El país que acoge el Estado Pontificio no podía dejar de ser católico y lo es en un porcentaje tan alto como de un 99,5 %, es decir, sólo medio italiano de cada cien, no profesa esta religión.
Horario comercial
Aunque varían ligeramente, dependiendo de la zona en que se encuentre, las tiendas suelen abrir de 8:30 a 12:30 h. y de 15:30 ó 16:00 h. a 19:00 ó 19:30 h. de lunes a sábados. Es necesario recordar que la mayoría de establecimientos comerciales cierran los lunes por la mañana, en los meses de invierno. Los grandes almacenes y los centros comerciales no suelen cerrar a mediodía.
Correos y teléfonos
Las oficinas de Correos y Telégrafos italianos funcionan bastante bien. Suelen permanecer abiertas todos los días, excepto domingos, de 8:30 a 14:00 horas. En las principales ciudades es posible que abran por las tardes, los sábados acortan el horario de 8:00 a 11:45 h. Se puede enviar un telegrama por teléfono marcando el 186. Los sellos también se pueden adquirir en los estancos de tabaco cuyo cartel figura “Tabaccaio”, que se identifican con un una letra “T” de color blanco en fondo negro.
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Escrito por Tania Última actualización de " Viaje a Italia: En los caminos del arte : "Domingo, 13 mayo 2007 06:18

Historia de Italia
Aunque la Historia de Italia se identifica en sus inicios con la del Imperio Romano y parece que no existiera nada antes, lo cierto es que los griegos y los etruscos en el siglo VIII a.C. y los galos en el siglo V ya habían formado colonias en las costas de la península y de sus islas. Previamente a ellos, los terramanara al norte y los vilavonia en el centro ya habían habitado el suelo italiano durante la prehistoria. Si bien es cierto que hasta la unificación del territorio por los romanos en el siglo III a.C. Italia no consigue entrar en la Historia con peso específico.
El Imperio Romano
La ciudad fundada por los gemelos que fueron amamantados por una loba, Rómulo y Remo fue extendiendo su territorio a base de guerras cruentas contra los invasores y también entre los miembros de su población. A finales del siglo III a.C. controlaban toda la península incluyendo Sicilia. Desde allí comenzó la invasión de los países vecinos cayendo Macedonia, Grecia, la Galia, Cisalpina, Istria, Dalmacia, Cerdeña-Córcega, Hispania Citerior y Ulterior, Africa y Asia.
Una vez acabada la expansión, aunque las guerras se sucederían durante todo el Imperio Romano, el dominio de lo militar empezó a verse mermado por la lucha por conseguir derechos civiles y una economía más estable a través de una reforma agraria que acabaría con los grandes latifundios. La plebe y los caballeros, que procedían de familias de mercaderes y arrendadores, se unían para hacer frente a la aristocracia. Así, en el año 104 a.C. se conseguía una reforma del ejército en la que los milicianos civiles también podían acceder a una parte de los botines de guerra, aumentando así el poder de las clases más bajas. Posteriormente todos los habitantes de la península fueron considerados ciudadanos romanos y, más tarde, los moradores de la mayoría de los territorios anexionados al Imperio serían, también, considerados ciudadanos romanos, de hecho,varios emperadores procedieron de las colonias como es el caso del ibero Trajano.
Los años siguientes son una secuencia de luchas entre aristócratas y plebeyos por mantener el poder hasta el 59 a.C., año en el que emerge definitivamente una nueva figura que controlaría la política romana de manera indiscutible, César. Tras el asesinato de éste por Bruto, en el 44 a.C. un nuevo período de incertidumbre vuelve a abrirse con las luchas entre los partidarios de la república y los del imperio, triunfando finalmente, el imperio bajo las órdenes de Octavio, conocido como Augusto y famoso también por haber acabado con Cleopatra y Marco Antonio. Augusto dio prioridad al senado frente a otras magistraturas a la vez que potenciaba las características latinas-romanas.
El Fin del Imperio Romano
Al morir Augusto los grandes tiranos de Roma hacen su aparición como Tiberio, el perverso Calígula, el tartamudo Claudio o el loco Nerón y con ellos y sus descendientes, comienza la degeneración del Imperio y se prepara su caída. Poco a poco el cristianismo va afianzándose, sobre todo en el siglo III, cuando empieza a ser tenido en cuenta. Es el momento de las grandes persecuciones. La situación política va de mal en peor, las invasiones de los bárbaros obligan a dividir el imperio nombrándose dos emperadores, uno para controlar la zona occidental y otro la oriental, a su vez, se nombran dos ayudantes de los emperadores con dignidad de césares. La situación era caótica. Fue Constantino quien conseguiría reunificar de nuevo el Imperio, gracias en buena parte, a su decisión de legalizar el cristianismo en el 313 d.C. a través del célebre “Edicto de Milán”. Con la muerte de este emperador la situación tanto exterior como interior, ya muy deterioradas, se producen nuevas divisiones de poder y, las invasiones extranjeras que consiguen llegar al centro de Roma, acaban definitivamente con el Imperio Romano en el 476 d.C.
La caída del Imperio no supone la finalización de las guerras. Aunque con el Sacro Imperio Romano formado por Carlomagno en 1174 se consigue una cierta estabilidad en la que la Iglesia, ya como estado, y el poder político conviven sin grandes diferencias, a la muerte del emperador todo se rompe y las luchas entre iglesia y estado no finalizan hasta 1122 con el Concordato de Worms.
El Renacimiento
Con la caída del feudalismo se crean las comunas italianas que suponen una profunda reestructuración de la economía, dando lugar a la aparición de una nueva clase social: la burguesía. Estos dos componentes consiguen que una nueva estructura económica y social se afiance en el norte del país, mientras que el sur permanece fiel a las antiguas estructuras. En 1454 con el Renacimiento y gracias a su filosofía se consigue un período de estabilidad al firmarse un pacto de no agresión entre los más grandes, Venecia, Florencia, los Estados Pontificios y Nápoles. Finalizado este período en el que las artes, las letras y las ciencias tuvieron un gran desarrollo, las guerras de nuevo acosan el territorio. Dominio de españoles primero y austriacos después, consiguen que se produzca un gran retroceso en todos los campos aunque durante el siglo XVIII se consigue vencer en zonas muy concretas como Nápoles y Milán.
El Risorgimiento
El período napoleónico permite la creación de nuevas repúblicas y la desaparición de otras como Venecia, así como los Estados Pontificios. El resurgimiento de las monarquías absolutas, durante el Antiguo Régimen, consigue que aparezcan los primeros movimientos independentistas que actuaban en secreto. El Risorgimiento, con una sólida base intelectual y buenos estrategas como Garibaldi y Víctor Manuel, dieron como fruto las revoluciones nacionalistas de 1848 que aunque no consiguieron su objetivo, la independencia,sentaron las bases y consiguieron los apoyos internacionales necesarios para que a partir de 1859, durante la Segunda Guerra de Independencia, se liberarán Sicilia, Nápoles y algunas regiones aledañas al Piamonte, que a través de un plebiscito decidieron unirse creando el Nuevo Reino de Italia, completado con la anexión de Roma en 1870.
Después de la II Guerra Mundial
Con el gobierno de Giolitti comienza el despegue del país ya que este liberal progresista potenció enormemente la agricultura, la industria, además de aprobar la Ley de Sufragio Universal. Con su unión a la Triple Entente en 1915 y la derrota de los austriacos, consigue recuperar el Trentino, el Alto Adigio, Trieste, Istria y Zara.
La dictadura de Mussolini, 1922-1945, a parte de mejorar las obras públicas del país, no sirvió nada más que para que Italia entrara en la Segunda Guerra Mundial del lado perdedor. No hay que olvidar la destacada labor realizada por los partisanos que estaban en contra del fascismo y quienes consiguieron que naciera la República Italiana, bajo el gobierno de Gasperi.
Italia pasó a ser europea de pleno derecho con su entrada en la CEE y la Alianza Atlántica. Los distintos gobiernos que ha tenido hasta ahora han pasado por momentos peores, como por ejemplo durante el secuestro de Aldo Moro en 1978, o mejores, como durante el gobierno de Sandro Pertini. Escándalos, relaciones de los gobernantes con los dirigentes de la mafia, jueces asesinados, etc., contribuyen a la inestabilidad política actual de Italia. Sin embargo, el sentido democrático firmemente asentado en este pueblo, va encontrando salidas a todos los problemas consiguiendo que continúe con paso firme en su camino hacía la convergencia europea.
Geografía Italiana
Italia es una península cuyo territorio tiene una curiosa forma lo que hace que sea conocida en el mundo entero por su forma de bota. Se extiende a lo largo de 301.277 kilómetros cuadrados y tiene fronteras al oeste con Francia, al norte con Suiza y Austria y al este con Eslovenia. Las costas italianas son bañadas, al oeste por los Mares de Liguria, Cerdeña y Tirreno, al sur por el Jónico y por el Adriático al este.
El clima, en su mayor parte es mediterráneo, sin embargo, presenta grandes contrastes de unas zonas a otras. En la región alpina a medida que se va subiendo en altura se va descendiendo en temperatura. La región padua-véneta tiene principalmente un clima suave pero seco, en la apenínica un clima suave pero con abundantes lluvias, la zona sur cuenta con temperaturas estables casi todo el año debido a la influencia del mar, mientras que en la zona adriática los inviernos son suaves y los veranos tórridos con temperaturas muy altas.
Montañas, Llanuras y Lagos
En Italia se encuentran dos cadenas montañosas de importancia: Los Alpes con alturas que se mantienen perpetuamente nevadas como el bello Mont Blanc de 4.810 metros, el Monte Rosa de 4.634 metros o el Monte Cervino con 4.478 metros. Los Alpes pueden dividirse en tres secciones: la parte occidental con los Marítimos, Cottios y Graios; la parte central con los Peninos, Lepontinos y Réticos y la parte oriental con los Dolomíticos, Cárnicos y Julianos.
Los Apeninos son la otra gran cadena montañosa, que aunque no tienen picos de gran altura, se caracterizan por recorrer toda la Península a lo largo de 1.190 kilómetros, como si de una espina dorsal se tratara. Tiene como sistemas aledaños el Preapenino Tirreno y el Preapenino Adriático.
A los pies de los Alpes se encuentra la Llanura Piamontesa y los Grandes Lagos de origen glacial. El Lago Mayor de 212 kilómetros de diámetro es el más profundo, el de Como de 146 kilómetros y el de Garda, el mayor,con 370 kilómetros. La llanura más extensa es la Paduano-Véneta con 4.600 kilómetros cuadrados que se encuentra entre las dos grandes cadenas montañosas.
Costas y Ríos
La península con tanto terreno bañado por el mar tiene costas para todos los gustos. Playas de arenas finas y aguas transparentes en la zona del Adriático y acantilados rocosos o muy altos y escarpados en los golfos de Nápoles, Génova, Venecia o Salermo, entre otras.
Los ríos italianos no tienen una gran extensión y su caudal varía dependiendo de la estación del año y de la zona en que se encuentren. Los de la zona septentrional tienen abundante caudal en las estaciones de verano y otoño. Los ríos peninsulares son torrenciales y están llenos en invierno y primavera. Los más importantes desaguan en el Mar Adriático, como es el caso de los ríos Po y el Adigio, siendo también los únicos navegables. El Arno y el Tiber acaban en el Mar Tirreno, mientras que el Mar Jónico sólo recibe torrentes y cursos cortos procedentes de la Basilicata y Calabria.
Islas
Las islas italianas presentan interesantes sistemas montañosos. Sicilia contiene, en realidad, una prolongación de los Apeninos, además de poseer el único volcán en activo de Europa, el Etna con 3.323 metros. Las erupciones más violentas y con funestas consecuencias para la población se produjeron en el año de 1669, destruyendo parte de Catania, y en 1928. Cerdeña no cuenta con ningún volcán, sin embargo tiene como característica el hecho de que sus elevaciones proceden de un antiguo macizo, el Tirrénido, que en su mayor parte se encuentra hundido. Los ríos de las islas son de carácter torrencial y sufren graves crecidas en invierno, mientras que en verano aparecen totalmente secos.
De compras
En Italia se puede comprar cualquier artículo con el que se haya soñado, pero sea cual sea el producto lo que se va a adquirir mantiene una excelente calidad. Los precios no suelen ser precisamente económicos pero, a cambió se tiene la seguridad de que si se adquiere un producto italiano no se sentirá, jamás, descontento.
Todas las grandes ciudades tienen centros comerciales o cuentan con calles llenas de tiendas como la Vía Montenapoleone en Milán, la zona del Ponte Vechio en Florencia, la Vía del Corso en Roma o la Vía Toledo en Nápoles. De todos modos, no se puede dejar de callejear ya que siempre se pueden encontrar cosas interesantes en pequeñas tiendas o en rastrillos al aire libre, no en vano los tesoros en Italia pueden estar en cualquier rincón.
No hay ningún tipo de problema en ningún lugar del país para conseguir artículos de cuero como bolsos, zapatos, cinturones, carteras, maletas, maletines, etc., todos ellos con atractivos diseños y excelente calidad.
En las principales ciudades las boutiques de las grandes firmas de la moda con modelos exclusivos de los prestigiosos diseñadores italianos como por ejemplo Valentino, las Hermanas Fendi o Laura Biagiotti harán las delicias de sus visitantes. Eso sí, hay que ir provisto de un buen bolsillo porque la exclusividad se paga y muy cara. Si la economía no alcanza para ropa de lujo, siempre se pueden encontrar diseños elegantes o divertidos o ambas cosas, en la moda “pret a porter”, no tan elitista pero bastante más accesible. También resultan muy originales los productos como paraguas, guantes, pañuelos, pitilleras o bisutería, a precios bastantes atractivos. Si sólo se pretende comprar una camiseta se puede encontrar un magnífico surtido con cualquier estampado, desde el David de Miguel Angel pasando por la imagen del Santo Padre hasta una con los Carnavales de Venecia como fondo, todas ellas muy bien trabajadas.
Si lo que se busca son objetos religiosos en Roma se pueden encontrar gran variedad de éstos, cualquier estampa, figura o rosario tienen aquí un lugar (no en vano es la ciudad en la que reside el Santo Padre). Existen, también, tiendas de velas de todos los colores, tamaños, formas y olores. Como curiosidad se pueden visitar las tiendas de ropa interior para religiosos, así como el mercado de pulgas que cada domingo se instala en Porta Portesse. No tiene nada que ver con los temas religiosos pero resulta francamente curioso.
En Italia han nacido muchas de las fragancias que perfuman a hombres y mujeres de todo el mundo. Las perfumerías abundan, así que si se quiere experimentar en ellas, nada mejor que visitar las variadas tiendas especializadas y dejarse envolver por olores de toda índole, cuyas bases pueden ser desde el cotizado y poderoso almizcle hasta las frescas esencias de flores y plantas silvestres. Si se puede, lo mejor es dar un paseo por la tienda de Giovanni Daga, un perfumero que crea aromas personalizados para sus clientes según sus preferencias o bien, por la imagen olfativa que quieran dar a los demás. Eso sí, hay que pensárselo bien antes de decidirse por el propio, ya que su precio es bastante elevado, sí éste resulta excesivo siempre se puede uno decidir por un aroma más universal y más económico. A fin de cuentas, todos los perfumes varían de aroma en contacto con la piel del que lo utiliza, convirtiéndolos en algo único…
Los instrumentos musicales tienen en Italia un buen productor. Son conocidos, sobre todo, los acordeones de Castelfidardo, Stradella y Vercelli y los magníficos violines de Cremona, cuya calidad les ha otorgado merecida fama en el resto del mundo.
Para adquirir tejidos y alfombras las islas son ideales. En Sicilia, Cerdeña y las Abruzzi, se encuentra todo aquello que se busque con preciosos diseños, además de resultar bastante económicos. Si se busca un trabajo más delicado lo mejor es adquirir los bordados y encajes en Burano y en las dos islas de Venecia, algo más caros pero que se compensan por su alta calidad.
En Venecia, más concretamente en Murano, se puede adquirir excelente vidrio en cualquier forma que se desee, desde lámparas hasta copas, pasando por cualquier objeto de extraño y maravilloso diseño con el que sorprender a un buen amigo. Y en esta ciudad no se pueden dejar de comprar alguna de las máscaras que tan famosas han hecho a su Carnaval, las hay de todos los precios, formas, colores y materiales con diseños muy originales, algunas con adornos de oro y piedras preciosas.
Si se prefiere cerámica, lo más adecuado es ir a Asís, Vietri, Calabria o Sicilia, donde se ofrecen preciocidades con un acabado perfecto y unos precios no excesivamente caros. El bronce y la porcelana tienen su mejor mercado en Nápoles y si lo que agrada es el mimbre y la rafia se pueden adquirir buenos artículos en Florencia y Cerdeña. Las mejores tallas en madera se encuentran en el Alto Adigio, Trento y Aosta. Las cajas de madera talladas de Cerdeña tienen mucha fama y si fama tienen las cajas, los conocidos artículos de mármol de Carrara no se quedan atrás.
La orfebrería tiene su punto central en Toscana y los trabajos en plata en el Veneto. Si se prefieren los corsés nada mejor que ir de visita a Gressoney, donde también se encuentran bellos gorros. En Liguria se pueden adquirir los típicos “mezzoni”, chales con los que se cubrían antiguamente las mujeres la cabeza. Y si lo que se busca son los aperos de labranza se debe acudir a la Romagna, donde se pueden comprar desde carros, antiguamente tirados por bueyes, hasta simples arados, hoces, trillos, guadañas, etc.
En Italia se localiza uno de los mayores surtidos del mundo, en cuanto a antigüedades se refiere. Se pueden buscar piezas únicas en elegantes tiendas de anticuarios de renombrada fama que extienden certificados de autenticidad, hasta sumergirse en mercadillos en los que se puede encontrar de todo y a precios muy variados aunque no se asegura que las piezas sean lo que parecen ser. Estos mercados suelen instalarse en las principales ciudades un fin de semana al mes. Si se precisa más información lo mejor es consultar en las oficinas de turismo de la ciudad que se esté visitando para saber en qué fecha exacta se celebran.
Para terminar, y como no podía ser de otra forma, en Italia se pueden adquirir además de todos los artículos ya mencionados los no menos deliciosos productos alimenticios, maravillosa pasta de diversas clases con la que se tendrá que tener en cuenta la fecha de caducidad, deliciosos chocolates, fiambres únicos por su sabor, especias típicas mediterráneas, vino de gran calidad, aceite puro de oliva y helados de increíbles sabores, toda una delicia. Eso sí, estos últimos se tendrán que disfrutar en el momento ya que no soportarían un viaje de regreso.
Arte y cultura
De la Prehistoria al Renacimiento
Desde los tiempos más remotos, la historia de Italia ha estado ligada al arte en alguna de sus manifestaciones. Pinturas prehistóricas como las encontradas en las Cuevas de Balzi Rossi o Romanelli, utensilios de piedra y bronce, cerámica y los estupendos Nuraghi de Cerdeña (viviendas construidas con enormes bloques de piedra de forma cónica, verdaderas fortalezas), son los principales restos de la Prehistoria que, en su mayor parte, han llegado a nuestros días en muy buen estado.
Los etruscos y los griegos también dejaron su huella en este país. Las necrópolis de Taquina y Cervéteri constituyen un excelente testimonio para conocer al pueblo etrusco, cuyo reflejo se puede percibir también a través de las puertas de arco en las murallas de Perusa. Como muestras de arte griego, que tanto influiría después en el romano, se pueden contemplar magníficos ejemplos arquitectónicos en Paestum, Poseidonia y Elea, así como en el Teatro y Museo de Siracusa, el Templo dórico de Gela y el Templo de la Caracella en Taormina.
El arte romano tiene sus mejores obras en la arquitectura. Maestros de esta disciplina consiguieron, a través de la combinación de elementos como el arco de medio punto, la bóveda, y sobre todo, el mortero de hormigón, obras de gran envergadura que se conservan muy bien aún hoy en día a lo largo de todo el territorio italiano. Ejemplo de ello son las Termas de Caracola, el Coliseo, el Foro o los Arcos de Tito y Constantino, que resultan impresionantes.
Los cristianos desarrollaron primero su arte en las catacumbas, con pinturas y sarcófagos trabajados en relieve. Después del Edicto de Milán, continuaron con la construcción de impresionantes basílicas como Santa María la Mayor o San Pedro Extramuros, así como en Mausoleos como el de Gala Placidia en Rávena, de gran belleza.
En la Edad Media el románico dio excelentes muestras en Italia.Pisa es un buen ejemplo con la Catedral, el Baptisterio y la famosísima Torre inclinada que es, en realidad, el Campanario del conjunto arquitectónico. También lo son los claustros de San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán. El románico se transformó en el estilo lombardo en el Valle del Po con características muy particulares que se pueden apreciar en la milanesa San Ambrosio, las catedrales de Parma, Módena y en San Zenón de Verona.
La pintura italiana empieza a desarrollarse en este período acabando con el hieratismo del arte bizantino, buenas muestras son el crucifijo de Cimabue y la Virgen del Trono de Duccio de Buoninsegna.
El gótico, sin embargo, no influyó de manera determinante en la arquitectura, aunque se adoptaron algunos de sus elementos. El Duomo consagrado a San Francisco de Asís o la Catedral de Siena y Santa María de la Flor, en Florencia, son buenas muestras de esta adaptación. En cambio, la pintura, sí encontró desarrollo dentro de este estilo con la figura humana y los paisajes como nuevos motivos. Giotto, Simone Martini o Lorenzetti son sus principales representantes.
Del Renacimiento hasta El Arte Moderno
La verdadera explosión artística italiana se produjo durante el Renacimiento. De hecho este movimiento nace en Florencia a principios del siglo XV gracias a los príncipes de los estados italianos que no dudaron en ser los mecenas de artistas que, sin este apoyo, quizá no hubieran conseguido ni siquiera sobrevivir. Todas las manifestaciones artísticas fueron potenciadas en este período. En arquitectura un soberbio Brunelleschi llenó Florencia de muestras de su incomparable estilo: el Hospital de los Inocentes, la Iglesia del Espíritu Santo, la Abadía Fiesolana o el Palacio Pitti. Pero no sólo este maravilloso arquitecto demostraba su arte, también lo hacían otros con no menos ingenio como León Battista Alberti, Bramante, Vignola y, como no,Miguel Angel con la cúpula de San Pedro y la Plaza del Capitolio. Todos ellos son geniales representantes de la arquitectura renacentista.
La escultura renacentista pretende reflejar los valores espirituales del hombre, Donatello lo consigue plenamente en su San Jorge, el Amorrino Delfino de Andrea del Verrochio es también una buena muestra. Sin embargo, el único, el genio en estado puro, fue Miguel Angel. Su Piedad, el Moisés o el David son tan perfectos, que dan la sensación de que van a cobrar vida de un momento a otro.
En pintura también hay excelentes maestros. Junto a Masaccio, el primero que dio el salto del gótico a la pintura renacentista, destacan Piero della Francesca por el cuidado de la luz en sus cuadros y Mategna, quien abrió nuevos cauces en relación con la perspectiva. Sin embargo, los pintores que destacaron dentro de este período son los de la llamada Escuela Florentina y no son otros que el inigualable Leonardo da Vinci, con un estilo inconfundible que combina perfectamente el conocimiento del cuerpo humano y la técnica con saber crear el ambiente perfecto, Miguel ángel con la fuerza como máxima cualidad, figuras de gran expresividad como todas las de la Bóveda de la Capilla Sixtina y Rafael, que supo combinar los conocimientos de Leonardo con la fuerza de Miguel ángel y cuyo resultado son obras tan magníficas como las conocidas como “Estancias” del Vaticano.
El Manerismo sigue las técnicas renacentistas pero con un mayor número de ornamentaciones. Pintores de la talla de Tintoretto, Corregio, Veronés, Tiziano y Caravaggio, escultores como Cellini y arquitectos como Palladio y Sansovino son sólo algunos de sus mejores representantes. Un paso más en la ornamentación nos lleva al Barroco, estilo recargado que tiene en Bernini, el creador de la Columnata de la Plaza de San Pedro, la Plaza Navona y del proyecto de la Fontana de Trevi uno de sus máximos creadores. Tiépolo, los Carracci,o Albani destacan también en pintura barroca.
Una saturación por el recargamiento del Barroco conduce a una época más austera basada en los cánones greco-romanos, dando lugar al Neoclasicismo (Canaleto en pintura y Canova en arquitectura).
El Arte Moderno se libera y consigue que los artistas sigan sus propias tendencias evolucionando hacia obras mucho menos homogéneas y futuristas como Boccioni o Carrá (metafísicos), o independientes, como Modigliani o Morandi.
Literatura
El desarrollo de la literatura italiana comienza con la poesía en Sicilia y Toscana que acaba evolucionando hacia la prosa en lengua vulgar que compite con el latín. En la Edad Media los poemas de caballerías compiten con los temas religiosos y la poesía satírica sobre las cortes de San Gimgnano. Los poetas toscanos como Cavalcanti o da Pistoia ofrecen una mayor profundización en los temas hasta llegar a Dante con la “Divina Comedia” que pone un punto final a todo lo anterior y abre un nuevo horizonte lleno de posibilidades. “El Decamerón” de Boccaccio recoge el testigo y lo hace con un reflejo plenamente literario de la sociedad burguesa.
El Renacimiento consigue que la lengua vulgar ocupe el lugar predominante con obras como “Orlando Enamorado” de Boiardo o las “Prosas en Lengua Vulgar” de Pietro Bembo. Una vez, en pleno funcionamiento la lengua popular, pasa a relatar los temas del momento, es decir, el resurgir de la burguesía sin prejuicios y con un gran sentido del humor como se puede constatar en los cuentos de Firenzuola o Straparola, la poesía de Folengo, la prosa de Cellini y sobre todo, en las comedias teatrales de Aretino y Bibbiena, así como en “La Mandrágora” de Maquiavelo. El “Orlando Furioso” de Ariosto o el “Príncipe” de Maquiavelo, son los mejores exponentes de este período que dejó paso a la religiosidad plasmada por Tasso en “La Jerusalén Libertada”. Después de la austeridad, la ampulosidad del Barroco y por encima de ambas cosas, Galileo.
Saturados del Barroco se intenta crear algo nuevo de más calidad naciendo, entre otros, el teatro de Goldoni y la poesía satírica de Parini. El Romanticismo consigue que la literatura italiana pase a considerarse moderna y Manzoni con “Los Novios”, los “Cantos de Leopardi” o las “Confesiones de un Italiano” de Nievo, son una buena muestra. Con la poesía de D’Annunzio y el teatro de Pirandello se da una nueva perspectiva recogida ya en este siglo por autores mucho más profundos como Croce y Gentile, poetas como Ungaretti y Montale y novelistas de la talla de Pavese, Moravia y Sciasia. No se pueden olvidar las obras de Carlo Levi, Italo Calvino y Tomasi di Lampedusa. Entre los más actuales desatacan Umberto Eco, Morselli y Tabucchi entre otros escritores contemporáneos.
Gastronomía
Restaurantes
En Italia se puede comer realmente muy bien, no sólo por la variedad de sus platos sino también por la excelente manera de cocinarlos. A pesar de que se tiene la equivocada idea de que, además, de pizza y pasta no se encuentra mucho más, lo cierto es que la gastronomía italiana ofrece una gran riqueza de sabores y aromas.
El Imperio Romano fue famoso por sus bacanales en las que se servían suculentos manjares traídos directamente de otros países: ostras de las costas gallegas, los mejores patés procedentes de aves francesas o deliciosa repostería árabe, todo ello regado con los mejores vinos.
Esta tradición del buen comer se perdió, en parte, durante la Edad Media, pero con el Renacimiento se recuperó, potenciando no sólo la calidad de los productos sino también la preparación de los mismos. De hecho, la “cocción al dente”, es propia de Italia y la utilizan no sólo para la pasta sino para el arroz o las verduras, consiguiendo que no queden ni pasados ni enteros, sino en el punto adecuado. El truco consiste en esperar a que el agua con el aceite y una hoja de laurel cueza, en ese momento verter la pasta o el arroz y una vez que haya vuelto a cocer mantener dicha cocción durante siete minutos exactos a fuego vivo. Una vez pasados los siete minutos escurrir lo cocido y pasar inmediatamente por agua fría. De este modo se habrá alcanzado el punto exacto y la comida estará “al dente”.
Horarios para comer
Es conveniente tener en cuenta que en Italia los horarios de comida difieren a los horarios de España. El desayuno suele ser de tipo continental, es decir, café, mantequilla, zumo de frutas y bollería y se sirve entre las 7:00 y las 9:00 horas. El almuerzo se acostumbra a tomar entre las 12:30 y las 14:00 horas, mientras que la cena, se sirve entre las 20:00 y las 22:00 horas. Fuera de estos horarios, sobre todo en los restaurantes tradicionales y de prestigio, es difícil que a uno le sirvan. Sin embargo,siempre se puede recurrir a los establecimientos de comida rápida.
Cada zona de Italia posee varias especialidades dignas de ser tenidas en cuenta a la hora de degustar el placer de una buena mesa. Ofrecemos un rápido recorrido por los manjares que se pueden encontrar a lo largo y ancho de esta península en forma de bota.
Gastronomía del Norte de Italia
En el norte de Italia, junto a platos de influencia austriaca, como la sopa agria o el “chucrut”, se encuentran los mejores “gnocchi” de espinacas y patatas, albóndigas de ciruela y el plato estrella de la zona, la polenta, una masa de harina de maíz que normalmente se deja secar para freírla o asarla como acompañamiento de las carnes y pescados.
La pasta es excelente en Lombardía y Liguria y a parte de que se encuentran todas las modalidades conocidas, las salsas son deliciosas. Cabe destacar dentro de éstas el “pesto genovés” con la albahaca como principal condimento o la “boloñesa” a base de carne y tomate. El arroz resulta vencedor frente a la pasta en Venecia. Los “risottos” son, sencillamente, deliciosos y se preparan de manera extraordinaria.
Como curiosidad pruebe la “pasta e fagioli”, un plato en el que la pasta se mezcla con judías, harina, nabos y vinagre. Es conveniente no olvidar que se está en la tierra que inventó el “carpaccio”, es decir, la carne cruda de cordero y de cabrito con un aliño secreto de delicioso sabor. También se puede disfrutar de excelentes guisos como el de “pecho de ternera de Génova” con una salsa de setas y nueces, exquisita, o la carne de ternera fría con setas y trufas. Los pescados y mariscos son buenos en la zona de la Liguria y se suelen acompañar de verduras como en el “cappon magro”, verduras y marisco, o en la “torta marinara”, que no es otra cosa que pescado y verduras.No se pueden dejar olvidados los célebres fiambres como el “Zampone”, pie de cerdo relleno de carne ideal para las lentejas y las judías, el salami, la mortadela, el jamón de Parma o la cecina. Destacan los quesos de leche de vaca “Parmigiano reggiano” o “Granna padano”, así como el vinagre balsámico de Modena, el más caro del mundo por su calidad incomparable.
Gastronomía del Centro
En el centro de Italia la carne y las verduras son las estrellas de la cocina. Sopas de verduras consistentes, como las “minestrone” y la “cipollata”, cuya base es la cebolla, son deliciosas. Sin olvidar, además, de las alcachofas, los espárragos, las setas, las judías verdes, las espinacas o las trufas que se preparan sencillamente y se comen solas o como acompañamiento a la carne de cerdo, de cordero o de vaca asada o a la parrilla. Tampoco se puede dejar de probar las brochetas ” alla porchetta” preparadas con carne de cerdo que se asa previamente y después se trocea y se rellena con hierbas aromáticas. El pescado no es un plato básico pero merece la pena destacar la sepia en el Lazio y la carpa a la parrilla de Umbría. El aceite de oliva se utiliza como aliño junto a las hierbas aromáticas y se cocina con grasa animal. En las zonas montañosas se utilizan con abundancia los picantes para contrarrestar el frío. Aunque se encuentra la pasta, igual que en el resto del país, a pesar de no ser en esta zona donde tiene una mayor importancia, aquí ésta se suele aderezar con un poco de picante. Sin dejar pasar por alto, la pasta “all’amatriciana” que puede resultar una verdadera bomba para estómagos poco acostumbrados a los sabores picantes. Los quesos con la leche de oveja, son un buen acompañamiento. El “Pecorino” es el típico de la zona, además de poder encontrarlo con un ligero sabor picante en su presentación “Pecorino romano”.
Gastronomía del Sur
El Sur de Italia se caracteriza por una cocina sencilla, que tiene su base principal en el aceite de oliva. De primero se puede tomar una gran variedad de verduras: tomates, calabacines, coliflor, berenjenas o pimientos aderezados con plantas aromáticas, sin olvidar las sempiternas cebollas Lampasciuoli, las setas o los espárragos silvestres. La pasta no podía faltar y la elegida por los sureños, además de la pizza, son los macarrones y los espaguetis. Es una delicia probarlos aderezados con la salsa especial elaborada con carne de cerdo, salchichón, huevo, requesón y mozzarella. Tampoco se puede dejar de degustar la pasta preparada con harina integral y sémola de maíz que suele acompañarse con una salsa de verduras, toda una maravilla para el paladar. En cuanto a pescados la variedad para elegir es muy amplia: sardinas, pulpo, doradas, salmonetes o lenguados, sin olvidar los mariscos muy frescos o preparados en la sopa “Zuppa Tarentina”, típica de la región y con un sabor muy agradable. Cualquier tipo de carne es de muy buena calidad.
No se pueden olvidar los quesos como el “Buvino” hecho con leche de vaca relleno de mozzarella, mientras que el “Burrino” sustituye la mozzarella por mantequilla. Son suaves, pero si se prefiere el queso más curado pruebe el “Provolone”. Y como postre nada mejor que las pastas fritas rellenas de crema o los pastelillos fritos con miel y frutas escarchadas.
La Cocina de las Islas
Las islas tienen su propia cocina muy influenciada por los pueblos que las han dominado en el tiempo. Cerdeña tiene cierto gusto catalán en platos como la “Favata” compuesto por habas, tocino, salchichas y chorizo o la “Leprudida” muy parecida a la olla podrida española. Sin embargo destaca por su espectacularidad el “Torro del Ciabettino”, ternera rellena con un cochinillo que a su vez contiene una liebre en cuyo interior descubriremos diversas carnes de aves,a pesar de que pueda parecer increíble.
Sicilia es plenamente mediterránea. Excelentes pastas y pescados, a menudo combinados, son la base de su cocina y ambos de excelente calidad ya que es la tierra de los mejores cereales. Probar los macarrones con ragout de pescado o con verduras o simplemente en su caldo, puede ser una experiencia inolvidable. Asimismo las “Arancini di riso”, bolas de arroz con guisantes, menudillos de pollo, queso fresco y huevo duro que se rebozan y se fríen, son exquisitas. No se puede dejar de disfrutar con riquísimo bizcocho mezclado con frutas, chocolate amargo y requesón que se conoce como “Cassata” y que procede de la repostería árabe.
Los quesos en ambas islas suelen ser de oveja y si se prefieren los quesos fuertes lo mejor es probar el “Piacentino”, muy curado y sazonado con pimienta en grano.
Vinos
Para que la comida resulte un completo placer, lo apropiado es regarlas con los excelentes vinos italianos, los cuales tienen 194 denominaciones de origen que dan fe de su gran calidad. Junto a los Marsala, Brunello di Montalcino, Spumante d’Asti, Barolo, Barbera, Chianti o Valpolicella existen otros menos conocidos pero de muy buen carácter. Sin ningún tipo de reparo lo aconsejable es probar cualquiera de éstos ricos caldos. Los licores italianos son el colofón ideal para una deliciosa comida, eso sí siempre después de un aromático y delicioso café.
Estilo de vida
Italia cuenta con una población aproximada de 57 millones de habitantes. Con ligeras diferencias entre las gentes del norte y el sur, los italianos son, en general, personas muy agradables, simpáticas y comunicativas.
Durante toda su historia han sido invadidos periódicamente por distintas culturas que han dejado su “poso” y quizá por ello los italianos consiguen que los extranjeros no se sientan en tierra extraña, sino en un país amigo. La grandeza del Imperio Romano les ha marcado con un cierto orgullo ya que no en vano dominaron la mayor parte de Europa y consiguieron, en la mayoría de los casos, que los habitantes de las zonas ocupadas se sintieran ciudadanos romanos y no pueblos invadidos, todo un logro. Además, la ubicación de los Estados Pontificios en sus territorios, les confiere un profundo sentimiento religioso que hay que respetar. No se puede entrar a los edificios eclesiásticos más importantes en pantalón corto ni en camisetas sin mangas. Se debe procurar no hablar muy alto en su interior e ir en silencio si se está celebrando alguna ceremonia, lo contrario puede ser considerado como una falta de respeto y de educación.
Cuanto más al norte se va, más fuerte es la influencia del resto de Europa. Austria y Suiza están muy cerca y se percibe esta cercanía tanto en las comidas como en los dialectos y en el carácter. También los gélidos inviernos alpinos influyen. Aunque siguen siendo agradables, los italianos del norte hablan un poco más bajo, ríen un poco menos y trabajan bastante más. De hecho, la mayor parte de las industrias importantes se encuentran en esta zona. A medida que vaya descendiendo, la temperatura irá subiendo grados y con él todo lo demás. Las gentes volverán a hablar a gritos, las carcajadas sonarán con fuerza y las fiestas serán más ruidosas. Pero conviene no olvidar que Italia está bien preparada para acoger a los turistas y que estas diferencias que se destacan son muy leves.En todo el país se acoge bien a los visitantes y éstos se encuentran con una gran facilidad para poder charlar con ellos y conocer el carácter italiano que, en realidad, responde perfectamente al prototipo mediterráneo.
Los italianos, en general y salvando las distancias, son tachados de “machistas”. A la mujer extranjera le dirá preciosos piropos con el fin de conquistarla y llevarla a cenar y a bailar, pero, en cambio, a su hermana o a su novia le prohibirá salir con gente desconocida y ponerse una falda demasiado corta. Aunque en los últimos tiempos esta mentalidad va cambiando poco a poco en las grandes ciudades, en las poblaciones del interior se mantiene con bastante fuerza. Como ventajas, ambos sexos suelen tener rasgos delicados, con profundos ojos oscuros, pelo moreno y sobre todo, muy dulces.
Como en la mayoría de los países mediterráneos, también existe un gran respeto por la familia y dentro de ésta por los ancianos. Las “mamas” italianas son conocidas en todo el mundo por mantener la unión y el cariño entre los componentes de la familia, aunque normalmente, es el padre quien lleva la voz cantante. Los niños son educados con respeto y cariño, en general, siendo extremadamente vivaces. Los italianos suelen reunirse a menudo con tíos, primos, y demás parentela para festejar cualquier acontecimiento. Si se está cerca, seguro que le invitarán a participar de la fiesta y a beber un buen vaso de vino casero. Sin dudarlo lo mejor es aceptar y unirse a ellos, seguro que pasará un momento agradable.
Emergencias, salud y policía
Al pertenecer a la Unión Europea, Italia cuenta con todos los servicios de emergencia habituales en un país europeo. No se requiere ningún tipo de vacuna para ingresar al país. Si en determinado momento se necesita asistencia médica no existe ningún problema, ya que hay una buena red de hospitales aunque eso sí, es conveniente viajar con un seguro médico. En las farmacias italianas se pueden encontrar la mayoría de los medicamentos pero es aconsejable que, si requiere de un medicamento de forma constante, se viaje con la provisión suficiente de ese fármaco. La policía italiana, los famosos carabineros, cuentan con un teléfono propio, el 112, pero para cualquier tipo de emergencia se puede marcar el 113, tanto si es una urgencia médica, como si se trata de un incendio o un robo. El 113 centraliza todos los servicios de auxilio. En caso de pérdida de su documento o pasaporte acuda a la policía y póngase en contacto con su consulado más próximo
Fiestas, tradiciones y acontecimientos
Italia se distingue por sus ambientes soleados y por su folklore. Sin embargo, Italia es también un lugar en perpetua fiesta donde algunas de sus celebraciones han alcanzado fama internacional.
Enero
El año comienza para los italianos con una gran fiesta, la Noche Vieja, la última noche del año y el inicio de uno nuevo. La única diferencia con respecto a España, por ejemplo, es que en lugar de tomarse las doce uvas se suele tomar un tazón de lentejas cocidas sin caldo para atraer a la suerte. También el día 1 de Enero se celebra una comida familiar en la que las caras de sueño por la fiesta de la noche anterior se animan con los deliciosos manjares que se degustan.
La noche del 5 de enero es mágica ya que la mayoría de niños italianos esperan con ilusión la llegada de los regalos traídos por los Reyes Magos.
No se puede dejar de asistir a la animada Feria de Sant’Orso en Aosta. Por otro lado, se puede alucinar con el maravilloso espectáculo que ofrecen los almendros en flor, además de comer bien y bailar al son de la tarantella, participando en el mes de febrero, en la Fiesta del Almendro en Flor en Agrigento.
Febrero
Febrero es el mes del Carnaval de Italia lo celebra vistiendo sus calles con los más variados disfraces y sobre todo, con una increíble muestra de máscaras. El Carnaval de Venecia, conocido mundialmente, es sencillamente espectacular. En un entorno maravilloso se puede disfrutar de los trajes lujosos y originales y de las máscaras más bellas que se hayan imaginado. Se tendrá la sensación de estar viviendo un cuento de hadas en el que la magia lo envuelve todo (Pigmalión puede estar escondido a la vuelta de cualquier esquina). También son conocidos los Carnavales de Viareggio e Ivrea.
Marzo
Marzo y abril se caracterizan por la celebración de la Semana Santa. El país en el que está ubicado el Estado Pontificio sigue estos días con un fervor especial,además de poder seguir el “Via Crucis” en labios del mismísimo Papa si se está en Roma. Las procesiones con imágenes profusamente talladas, recorren las calles de toda Italia, en medio de un recogimiento espiritual, que resulta harto impresionante. Sin olvidar que los italianos también celebran el Lunes de Pascua. Tras la semana de contricción se recupera la alegría con la Explosión del Carro, en Florencia y con la celebración de la Fiesta de la Liberación, el 25 de abril.
Mayo
El 1 de mayo también los italianos salen a la calle para celebrar el Día de los Trabajadores. Durante este mes se puede disfrutar de dos acontecimientos importantes: la Carrera con Velas en Gubbio y el Mayo Musical Florentino.
Junio
El espectáculo tiene asegurado su lugar en el mes de junio con el Festival de los Dos Mundos en Spoleto y los maravillosos Adornos Florales en Genzano.
Julio
El mes de julio se mece al ritmo de jazz en el Umbria Jazz, para después trasladarse a Siena, una de las ciudades más bonitas de Italia, para celebrar el Palio, una animada fiesta medieval.
Agosto
La Virgen de Agosto es homenajeada el 15 de ese mes como en cualquier país en el que se tengan que recoger cosechas de cereales. Lo más recomendable es acercarse a Arezzo para disfrutar con el Trofeo de la Quintana. En este mes también comienza la Muestra Internacional del Cine en Venecia.
Septiembre
El mes de septiembre es el mes de Venecia, ya que esta ciudad ocupa por completo el calendario de celebraciones. Además de la ceremonia y fiesta de cierre de la Mostra, tiene lugar la Regata Históricay la clausura de la Biennale delle Arti que comenzó en el mes de junio.
La vendimia tiene su propia festividad en el mes de octubre, en la Fiesta de la Uva, que se celebra en Merano.
Noviembre
Ya en noviembre, además de celebrar el Día de todos los Santos,Venecia vuelve a un primer plano con la Fiesta de la Madonna della Salute.
Diciembre
El año acaba con la Inmaculada, el día 8 de diciembre y con la celebración de las Navidades, reuniones familiares en las que la cena y la comida son los principales componentes. Es muy recomendable visitar el Pesebre Franciscano de Greccio.
Italia es un país muy bien comunicado con Europa y bastante bien con el resto del mundo. Al ser una Península, puede accederse a ella por mar, tierra o aire.