La Colonización Espacial Impondrá Otros Sistemas para la Medición del Tiempo
La Colonización Espacial Impondrá Otros Sistemas para la Medición del Tiempo.
La colonización del espacio puede introducir algunos cambios inesperados en la sociedad humana. ¿Qué efecto tendría, por ejemplo, en nuestros hábitos y costumbres de medir el tiempo?

La Colonización Espacial Impondrá Otros Sistemas para la Medición del Tiempo
El sistema actual de medir el tiempo es un complicado galimatías que depende de los accidentes astronómicos y de 5,000 años de hábito primitivo. La duración del día es, naturalmente, el periodo de rotación de la Tierra alrededor de su eje, mientras que el año es el periodo de revolución alrededor del Sol.
Ambos, día y año, ya no se avienen bien uno con otro, porque 1 año = 365.2422 días, lo cual complica mucho el calendario. Si a esto añadimos el mes, que en su origen marcaba el período de revolución de la Luna alrededor de la Tierra, y la semana, que originalmente marcaba las fases de la Luna, la situación se hace casi desesperada.
Por si fuera poco, dividimos el día en 24 horas, la hora en 60 minutos y el minuto en 60 segundos; y contamos las horas del día de 1 a 12 dos veces, con la división en A.M. y P.M.
Ahora bien, una vez que la humanidad conquiste el espacio, ¿de qué le servirá nuestro enrevesado sistema de medir el tiempo? En las estaciones espaciales el año carecerá de estaciones, pues los habitantes podrán ajustar la luz solar a su gusto, por lo cual no habrá razón para mantener deliberadamente un año en el que los meses no cuadran perfectamente. Tampoco habrá ciclo lunar que dé sentido a los meses y a las semanas; e incluso el día será artificial, pues la alternancia entre luz y oscuridad podrá ajustarse a voluntad.
Si pensamos en la gente que viva en otros mundos naturales, no cabe duda de que la astronomía terrestre será irrelevante. El día dura aproximadamente 24 horas en Marte, pero el año marciano es casi dos veces el nuestro. En la Luna, el año es igual de largo que en la Tierra, mientras que el día dura dos semanas.
Puede ser que los habitantes de distintas regiones espaciales retengan el absurdo calendario terrestre por puro sentimentalismo o porque facilite las relaciones económicas y culturales con la Tierra. Pero tarde o temprano surgirá un movimiento en pro de un esquema racional de medir el tiempo, un sistema que no se halle ligado a los movimientos de un único cuerpo astronómico.
Este esquema racional podría utilizarse en la vida cotidiana en el espacio, con la ventaja de que un ordenador convenientemente programado puede convertir fácilmente ese esquema en el tradicional y viceversa.
¿Cuál sería el esquema racional? He aquí mi propuesta.
Para empezar, podríamos mantener el día tal como está, no por su conexión con la Tierra, sino porque los seres humanos han adquirido ya un ciclo natural de ritmos biológicos cuyo periodo es de 1 día aproximadamente (circadianos).
Ahora bien, en lugar de dividir el día en 24 y 60 partes, lo dividiríamos sencillamente en décimas, centésimas, milésimas y diezmilésimas, según el sistema decimal usual.
Una centésima de día son 14.4 minutos, o aproximadamente un cuarto de hora. Hay mucha gente que para las actividades ordinarias no quieren mayor precisión en el tiempo. Si uno pregunta “¿Qué hora es?”, la respuesta “cero punto setenta y dos” podría ser suficiente y significaría que han transcurrido 72 centésimas del día. Si el día comienza a media noche, sería el equivalente de las 5:17 P.M.
En el caso de necesitar una precisión mayor, podríamos dar el tiempo en milésimas o diezmilésimas. Una milésima de día son 1.44 minutos, y una diezmilésima es aproximadamente 8.64 segundos. Una precisión de diezmilésimas de día (“son las cero punto setenta y dos treinta y cuatro”) sería suficiente para todos los propósitos, incluso si no queremos perdernos algo tan sensible al tiempo como el despegue de una nave espacial.
La gente no tiene el hábito de dar el tiempo en forma decimal, por lo cual puede que haya un periodo de transición en el que todos se sientan más a gusto utilizando nombre: por ejemplo “rato” para la centésima de día y “tris” para la diezmilésima. Preguntando uno por la hora, podría contestar “23 ratos, 42 tris”, lo que significa que ha transcurrido 0.2342 del día y son lo que ahora llamamos las 5:37 A.M.
En la otra dirección, 100 días podrían formar una “estación” (E) y 100 estaciones, una “generación” (G). Puesto que 100 estaciones (1,000 días) serían aproximadamente 27.4 años terrestres, tendríamos aproximadamente la longitud de lo que se entiende hoy por “generación”.
Tendría que llegarse a alguna clase de acuerdo general acerca del momento a partir del cual se empezarían a contar las generaciones. Una vez tomado el acuerdo, podrían especificarse los días en la forma 15G, 84E, 06D, o bien, una vez afincado el sistema generación / estación / día, en la forma simplificada 15, 84, 06. En esencia estaríamos contando simplemente días, y el indicado sería el 158,406-ésimo, empezando a contar desde un origen arbitrario. Si quisiéramos situar el acontecimiento con segundos de aproximación, lo diríamos, por ejemplo, así: 15, 84, 06.0487.
Todo esto suena un poco raro porque no estamos acostumbrados; pero ¡cuánto nos facilitaría los registros del tiempo y qué conveniente sería, por mil razones, una vez que nos habituáramos!.
Isaac Asimov.
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1 Comentario »
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Buzlighyear
22nd Junio, 2009 at 5:03 pm
Muy interesante