Frustracion sexual femenina

Frustracion sexual femenina

Frustracion sexual femenina

       Te he oído decir que el 98% de las mujeres en Oriente, no conocen el orgasmo. ¿Por qué tienen tanta gracia comparadas con las frustradas mujeres occidentales?

       Es una extraña lógica de la vida, pero al mismo tiempo muy simple. En Oriente un 98% de las mujeres no saben qué es el orgasmo.  Tu pregunta es entonces, ¿por qué se ven tan hermosas y no frustradas como las mujeres occidentales?  ¡Por eso mismo!  La frustración sólo surge cuando has tenido la posibilidad de experimentar algo que luego le es negado.  Si no tienes ni idea de que el orgasmo existe, la frustración ni siquiera se plantea.  Tampoco en Occidente la mujer se sentía frustrada antes de este siglo, porque la situación era la misma.
Gracias al psicoanálisis y a las investigaciones más profundas sobre la energía humana se descubrió que durante mil años hemos vivido en una falacia. La falacia consiste en creer que la mujer tiene un orgasmo vaginal, lo que se ha comprobado no ser cierto; tu orgasmo no sucede en absoluto en la vagina.  De hecho, la vagina de la mujer es totalmente insensible, no siente nada.  Su orgasmo es clitorial, y esto es algo completamente distinto.  Sin conocer el orgasmo, puede engendrar niños. Sin conocer el orgasmo puede hacer el amor, y así durante siglos, tanto en Oriente como en Occidente, la mujer se ha contentado con ser madre.  En cierta forma estaba en contra del sexo, ya que no le daba ningún gozo; sólo conllevaba problemas: embarazos.
Durante siglos las mujeres han vivido como fábricas: engendrando hijos.  El hombre las ha usado como fábricas, no como seres humanos, ya que nueve niños de cada diez morían.  Así, para tener tres niños una mujer tenía que engendrar dos o tres docenas de hijos, lo que significaba que durante toda su vida sexual activa, mientras era capaz de dar vida, estaba embarazada, una y otra vez, y el embarazo es un sufrimiento.
La mujer nunca ha estado a favor del sexo.  Lo ha tolerado, lo ha sufrido.  Lo ha conocido porque es su deber y en lo profundo ha odiado al marido porque era sólo un animal.  ¿Por qué creéis que las mujeres siempre han venerado santos célibes?  La razón más íntima es que esa castidad certifica que son santos.  La mujer no puede respetar a su marido de la misma forma.
Una vez que has tenido una relación sexual con una mujer, ella ya no te puede respetar.  Este ha sido el precio; porque sabe que la has usado.  En todas las lenguas, la expresión lo pone claro: es el hombre el que hace el amor a la mujer, no viceversa.  Es extraño, están haciendo el amor juntos, uno a otro, pero en todas las lenguas es siempre el hombre el que hace el amor; la mujer es un objeto.  La mujer lo tolera y lo acepta porque su mente ha sido condicionada para que la considere un deber.  El marido es un dios y ella debe hacerle la vida lo más plácida posible.
A ella el sexo no le ha proporcionado nada.  Y se la ha mantenido inconsciente… porque el hombre debe de haberse hecho consciente de esto mucho antes, cuando no existía el matrimonio, y hombre y mujeres eran libres como el viento, como los pájaros.  El hombre debe de haberse dado cuenta, y la primera mujer también, de que ella es capaz de tener orgasmos múltiples.  Desencadenar esa energía orgásmica es una peligrosísima señal para el marido.  El no puede satisfacerla; ningún marido puede satisfacer a una mujer.  El que ella pueda tener orgasmos múltiples y el hombre sólo uno, parece ser una disparidad, un error, de la naturaleza.
De modo que el hombre ha tratado de ignorar incluso el hecho de que una mujer pueda tener un orgasmo.  Es por eso que en Oriente aún se dan estos casos, particularmente en el interior del país, si dejamos de lado las ciudades modernas donde por casualidad algunas pocas mujeres se han enterado, por su educación, de que existen Masters y Johnson que descubrieron la capacidad de la mujer para experimentar orgasmos múltiples.
Pero en Occidente esto se ha convertido en un problema, porque el descubrimiento del orgasmo múltiple y del engaño secular promovido por los hombres, ha sido simultáneo.  Al mismo tiempo que aparecía el Movimiento de Liberación de la Mujer y al descubrir ellas todos los errores cometidos por el hombre, de repente se dieron cuenta de este nuevo fenómeno, de ese descubrimiento, y las más fanáticas del movimiento de Liberación de la Mujer se volvieron lesbianas, basándose en que sólo una mujer puede ayudar a otra a experimentar estos orgasmos múltiples, porque no es un fenómeno vaginal.
Los cuerpos del hombre y la mujer son muy parecidos, excepto que, fisiológicamente, el hombre tiene sólo trazas de las mamas y la mujer las tiene en realidad.  El clítoris es sólo un resto del pene del hombre; es sólo una pequeña protuberancia, pero fuera de la vagina.  Los niños nacen de la vagina y el hombre no necesita tocar el clítoris.  Sin tocar el clítoris la mujer no puede tener orgasmo, así es que fue muy fácil evitarlo.
La mujer oriental parece más fácil de contentar porque no se da cuenta de lo que se pierde.  Es más feliz porque ni siquiera ha empezado a pensar en liberarse.  Oriente, en general, ha sido condicionado a vivir bajo el condicionamiento del contentarse –ambos, hombres y mujeres- con la pobreza, con la esclavitud, con la enfermedad, con la muerte.
La idea de revolución era imposible para la mentalidad oriental, porque el condicionamiento era extremadamente fuerte y antiguo, en el sentido de que es el resultado de sus acciones en vidas pasadas.  No tiene nada que ver con la estructura social, ni con la educación, ni con la división de clases en la sociedad; no tiene nada que ver con la esclavitud de las mujeres por el hombre.  Ese condicionamiento es tan antiguo, que uno nace con él, y la atmósfera circundante lo apoya.
Todas las religiones de Oriente predican que la mujer ha nacido mujer debido a sus acciones pasadas.  El hombre es un ser superior y la mujer es inferior.  Esto ha sido aceptado.  Si eres pobre, no se debe a la explotación de los ricos, eres pobre por tus acciones del pasado.
La mente del hombre ha sido desviada de la realidad con explicaciones ficticias.  No se puede hacer nada para cambiar la vida pasada, así que se tiene que sobrellevar. En Oriente surgieron sectas religiosas tan increíbles que ninguna persona razonable las podría haber aceptado, pero sin embargo millones las han seguido.  Por ejemplo, los jainos creen que ninguna mujer puede alcanzar la iluminación con el cuerpo de mujer, pues no puede ser realmente célibe; no puede detener su menstruación y ésta la hace permanecer sumisa, agradable, parte de su suerte… ésta es la única forma de nacer como un hombre en la vida futura.
Así pues, no puede hacerse nada ahora; una, simplemente tiene que aceptar y estar contenta.  Cualquier rebeldía puede echar a perder las oportunidades, inclusive las futuras.   Cualquier descontento, cualquier frustración, puede no sólo destruir el presente, sino también el futuro.  Por eso, lo mejor y más inteligente es quedarse callada.  Nadie te puede ayudar, pues cometiste errores en la vida pasada.  Aun cuando tu pobreza no tenga nada que ver con tu vida pasada… Pero ese descubrimiento es muy reciente y no ha penetrado todavía en la mente oriental.
Y tal como las mujeres tienen menstruación, los hombres también la tienen; éste es un descubrimiento reciente.  Así que, si el período menstrual impide a una mujer alcanzar la Iluminación, se lo impedirá también a un hombre; sólo que la forma es sutil.  En la mujer se expresa de una forma física: se puede ver la sangre cada mes.  Pero si un hombre lleva un diario, se sorprenderá: cada mes, a los veintiocho días, durante cuatro o cinco días se pone de mal humos, tal y como una mujer se irrita y se disgusta por pequeñeces.
La misma persona no se hubiera disgustado por el mismo motivo en otro momento.  Pero en estos cuatro o cinco días… su período es más bien psicológico y el período de la mujer es más bien fisiológico; esa es la única diferencia.  Y es bueno en una pareja saber perfectamente que cuando la mujer tiene el período el hombre debe ser más comprensivo, pues esto está fuera del control de ella.  Estará irritable, fácilmente se enfadará y molestará y estará más regañona.

Frustracion sexual femenina

Frustracion sexual femenina

En Oriente, para evitarlo, encontraron una estrategia: durante su período, la mujer tiene que vivir en una celda oscura dentro de la casa, sin poder salir ni tener contacto con nadie, pues incluso su sombra podría contaminarlo todo.  Ella no puede preparar la comida y tiene que vivir separada, escondida, avergonzada de sí misma.  De algún modo, era bueno que descansara durante cuatro o cinco días y al no tener contacto con nadie, no causara problemas innecesarios.  Pero esto ha sido unilateral e injustificado, pues el hombre también tiene su periodo.
La peor combinación es cuando marido y mujer tienen su período juntos.  Entonces la situación es de guerra.  Pero esto casi nunca sucede; el marido lo tiene en un tiempo y la mujer en otro diferente.  Pero si el marido lleva un diario durante cuatro o cinco meses, sólo para encontrar sus fechas del inicio y término de su período, puede comunicárselo a su familia para que sean todos más tolerantes y compasivos con él en esos cinco días, pues se encontrará en la misma situación.
El hombre y la mujer no son especies diferentes.  Tienen sus diferencias, pero pertenecen a la misma especie.  Por lo que esa antigua tontería de que la mujer no puede alcanzar la Iluminación debido a su cuerpo… porque ella no puede evitar sus períodos y esto es una prueba obvia de que no puede ser célibe…  El hombre pretende ser célibe porque su período es psicológico y no tiene síntomas visibles.
Hay una secta en la india, los terapantas.  Dice que, aún cuando pases cerca de un pozo en el que alguien haya caído y esté gritando “Auxilio, ayudadme”, has de pasar de largo como si no lo hubieses oído, porque su sufrimiento es un castigo debido a alguna mala acción cometida en su vida pasada. Si tú intervienes, él tendrá que volver a caer en el pozo.  ¿Para qué crearle innecesarios problemas?  Piensas que lo estás ayudando, pero simplemente estás posponiendo algo. Es mejor para él terminar con su castigo que no salir para después volver a caer; tendrá que volver a caer.
Por un lado éste es el peligro: que intervengas innecesariamente, pues nadie puede cambiar su destino ya que las acciones pasadas no pueden borrarse y uno tiene que sufrir las consecuencias.  En segundo lugar, tu interferencia crea malas consecuencias para ti.  Salvaste al hombre, y si el comete un homicidio mañana, puede que no seas perseguido por la policía y la justicia, pero la ley del karma, en la cual todas las religiones orientales creen, no te perdonará.  Tienes que compartir las consecuencias, pues si no lo hubieses salvado, no podría haber asesinado.  Eres su cómplice, inconsciente, ignorante, pero eso no cambia la ley.  La ley tiene que cumplirse en cualquier condición.
Esta es la conclusión de la teoría de la ley del karma, la ley de la acción y sus consecuencias.  Por esto en Oriente no ha habido revolución.  Y la pregunta de por qué las mujeres se ven tan llenas de gracia y no frustradas como en Occidente, es muy simple de comprender.  Ellas han aceptado su destino.  La mujer occidental, por primera vez en la historia se está rebelando contra esas ideas ficticias acerca del destino, la ley del karma, las vidas pasadas.
Es muy estúpida la idea de que hiciste algo en la vida pasada y la Existencia espere tanto tiempo para castigarte.  ¿Quién va a llevar la cuenta de tantos millones de personas?  Y todos sabeos que en la vida, cuando pones la mano…  como le dije a un monje jaino que discutía conmigo acerca de la ley del karma.  Le dije: “No hay problema.  Pon la mano en el fuego y veamos si te quemas ahora o en tu vida futura”.
Las consecuencias siguen a la acción, inmediatamente.  Le dije: “Pon la mano…”.  Y él dudó.  Le dije: “¿Por qué dudas?  Dispones de mucho tiempo… en tu próxima vida vas a quemarte”.  El dijo: “Es un modo extraño de argumentar.  Me quemarás la mano ahora”.
Le dije: “Esto te hace ver que en la naturaleza, en la vida, la acción es seguida por su consecuencia, de la misma forma que a ti te sigue tu sombra. No hay tal distancia: pasaste en la vida pasada y tu sombra pasa en esta vida; simplemente vemos una sombra y sabemos que alguien pasó por aquí en la vida pasada.  Las consecuencias son la sombra”.
Pero la mujer occidental tuvo que pasar por un período muy revolucionario que destruyó su contentamiento, su gracia, que siempre había tenido.  Y esto la ha llevado al extremo; ha empezado a comportarse de un modo feo y grosero.  No es una rebeldía con entendimiento, es sólo una actitud reaccionaria.
De las causas que transformaron a la mujer oriental en occidental, la primera es Kart Marx.  El propuso y convenció a la intelligentsia del mundo de que la pobreza no tiene relación con ninguna vida pasada o el destino; que no es Dios quien decide que alguien tiene que ser pobre o ser rico.  Es la estructura social, la estructura económica, la que decide quién es pobre, y esta estructura puede ser cambiada, pues no es una cosa hecha por Dios.  No hay un Dios que lo haga; lo hace el hombre.
La revolución rusa probó, con la experiencia, que Kart Marx tenía razón, que la estructura puede ser cambiada.  Los reyes pueden volverse paupérrimos y los paupérrimos, reyes.  Y Dios no intervino para nada: “No puedes hacer esto; lo he escrito en sus frentes y no puedes cambiarlo”. La familia completa del zar –diecinueve miembros, hombres, mujeres, viejos, jóvenes, niños, incluyendo un bebé de seis meses y un anciano de noventa y cinco años-, toda la familia real, fue masacrada.  Fueron descuartizados, y Dios no intervino diciendo: “¿Qué estáis haciendo con esta familia?  Esa es una decisión mía.  ¿Qué es lo que estáis haciendo con la gente?  Yo les he hecho los dueños de casi una sexta parte del mundo”.  El imperio ruso era el más grande en aquellos días, y el Zar era el hombre más rico del mundo.
O sea que el primer golpe vino de Kart Marx.  El segundo golpe vino de Sigmund Freud, porque él declaró que hombres y mujeres son iguales y pertenecen a la misma especie y cualquier teoría o filosofía que condene a la mujer, es puro machismo. Y después, el tercer golpe vino de la investigación de Masters y Johnson, que sacó a la luz el hecho de que durante siglos se ha privado a la mujer del orgasmo.  Es la prueba de que el comportamiento del hombre ha sido verdaderamente inhumano.  En lo que concierne a sus propias necesidades sexuales, él ha usado a la mujer, pero no ha permitido que ella disfrute del sexo.
Estas tres cosas han cambiado toda la atmósfera en Occidente, pero estas tres cosas no han penetrado todavía en la mente tradicional de Oriente.  Como resultado, la mujer occidental está en pie de guerra, pero es un fenómeno reaccionario, por lo que no estoy a favor de lo que está pasando en el nombre de la liberación femenina.  Quiero que la mujer se libere, pero no que se vaya al extremo opuesto.  El Movimiento de Liberación de la Mujer se está desplazando al otro extremo, está tratando de vengarse, está tratando de hacer exactamente al hombre lo mismo que le ha hecho el hombre a la mujer.  Esto es pura estupidez.  El pasado es pasado, ya no está aquí, y lo que ha hecho el hombre ha sido inconsciente.  No fue una conspiración consciente contra la mujer.  Ni él era consciente, ni la mujer lo era.
El Movimiento de Liberación de la Mujer declara que ellas no quieren tener ninguna relación con los hombres; cortan toda relación con ellos. Están promoviendo el lesbianismo, algo paralelo a la homosexualidad: las mujeres aman sólo a otras mujeres y boicotean a los hombres.  Esto es pura perversión.  Y como reacción, las mujeres deben hacer a los hombres todo lo que ellos les han hecho a ellas: mal comportamiento, malos tratos, uso de palabras groseras –como lo han hecho siempre los hombres-, fumar cigarrillos tal como los hombres.  Naturalmente, ellas han perdido su gracia, su belleza… vistiéndose como los hombres lo hacen.  Pero es un fenómeno extraño que tu vestimenta cambie tantas cosas.  La mujer oriental tiene gracia y esta gracia se extiende a todo su cuerpo.  La mujer occidental trata de competir con los cowboys, usando blue jeans, ropa de apariencia estúpida, cortes de pelo horribles.  Piensan, quizás, que así ellas se vengan, cuando en realidad así se están destruyendo a sí mismas pues la venganza siempre destruye, la reacción siempre destruye.  Me gustaría verlas como rebeldes.
Un rebelde sabe que errar es humano, y perdonar es más humano aún.
El pasado estuvo lleno de errores de toda clase.  Desconectaos del pasado –inclusive la relación entre hombre y mujer-, comenzandlo todo a la luz de nuevos descubrimientos.  Juntos encontrad nuevos modos de que la vida sea una experiencia hermosa, una danza de amor, sin toda la fealdad de lo que ha sucedido en el pasado.  No debe repetirse. Es simplemente un movimiento pendular: el hombre hacía cosas estúpidas, ahora la mujer las hace.
Pero la humanidad, en conjunto, sigue sufriendo.  No importa quién haga las estupideces, pero la humanidad no evoluciona. El hombre y la mujer tienen que llegar a un entendimiento.  Tienen que perdonar el pasado y olvidarlo, y tienen que empezar otra vez con los nuevos descubrimientos, recordando una cosa: que la mujer no debería imitar al hombre porque su atracción, su belleza, posee una dimensión diferente.  Si ella imita al hombre, pronto no será otra cosa que un calco del hombre; perderá su identidad.
Y la está perdiendo.  De una forma muy sutil, el cuerpo obedece a la mente. El cuerpo de la mujer occidental está perdiendo su antigua gracia, los antiguos contornos.  La mujer occidental ya no tiene aquellos pechos tan bellos que solía tener.  ¿Qué pasó?  El cuerpo sigue a la mente; ella tenía una curvatura preciosa, ahora se está convirtiendo en una línea recta.  Y una mujer sin pechos, una línea recta, sin curvas en ningún lado, es feo fenómeno, ¡es una desgracia muy grande!  Pero su ropa afectará a su cuerpo, su actitud mental afectará a su cuerpo.  No debería convertirse en un calco del hombre. Tiene que hacerse perfecta como mujer y crear tanta distancia entre ella y el hombre como le sea posible.  Cuanto más grande sea la distancia, mayor será la atracción, mayor la belleza, mayor la gracia.  La mujer tiene que encontrar su propia identidad.
Yo estoy absolutamente a favor de la liberación; liberación tanto para el hombre como para la mujer. Es una simple ley: el amo también se transforma en el esclavo de sus propios esclavos. El hombre ha esclavizado a la mujer, pero también él se ha vuelto su esclavo.  Por eso no puedes encontrar a un marido que en realidad no esté sometido a su mujer: por lo manos yo todavía no lo he encontrado.  He estado buscando a un marido que no esté sometido.  Por fuera son todos leones, por lo menos miembros del Club de los Leones (*).  En su casa no son más que ratones.  Si lo comprendieses, formarían un Club de Ratones.  Eso sería la verdad, el Club de los Maridos Sometidos.
No puedes esclavizar a alguien sin convertirte en un esclavo.  Lo que das a otros es lo que recibes a cambio.  Da amor, recibirás amor. Da esclavitud, recibirás esclavitud.  Des lo que des, vuelve a ti, de una u otra forma.  Ambos necesitáis liberación, liberación del pasado, liberación de todos los errores, de todas las horribles ideas del pasado.  Y tenéis que crear un mundo nuevo, un hombre nuevo, una nueva mujer.
Pero nada de esto está sucediendo en ningún sitio. Me gustaría que mi gente, especialmente las mujeres, crearan un auténtico Frente de Liberación de la Mujer, que no fuera reaccionario, que no surgiera de la rabia y el odio, sino de la comprensión, de la compasión, del amor y de la meditación.  Entonces la mujer occidental no perdería su gracia, no perdería su contentamiento.  De hecho, el hombre también puede tener más encanto si le permite a la mujer ser más encantadora.  El hombre también puede ser más hermoso si deja que la mujer sea más hermosa. Pero esto significa crear más distancia; cuanto más alejados estén, más magnético el tirón, mayor la atracción, más grande la aventura.  Ver a una mujer fumando cigarrillos, ¡sencillamente no puedo creer lo que ven mis ojos!  ¿qué es





(*) N. del T. En inglés en el original “Lions Club”.
lo que hará después?  ¡Empezará a hacer pis de pie!  Se siente obligada a hacer todo lo que el hombre ha estado haciendo.  Todas las tonterías.
La mujer tiene que mantenerse por encima de las reacciones y crear tanta gracia y belleza a su alrededor que el hombre también tenga que crear una individualidad más hermosa, un carácter más agraciado.  Y su encuentro ya no tendría que ser más un matrimonio; se deberían encontrar solamente como amigos; una “amigabilidad”, ni siquiera amistad.  La palabra “amistad” le recerca a uno las relaciones estructuradas.  Esa estructura ha ahogado a toda la humanidad.  Ahora ya no más estructuras; ahora “amigabilidad”, y una profunda comprensión de que nada es permanente en la vida.  Incluso el amor es una rosa; por la mañana bailando al viento, al sol, como si fuera a durar para siempre, con tanta grandeza, con tanta seguridad, con tanta autoridad; tan frágil y sin embargo tan fuerte contra el viento, contra la lluvia, contra el sol.  Por la noche los pétalos se han marchitado y la rosa ha desaparecido.  Eso no quiere decir que fuese ilusoria, simplemente significa que en la vida todo cambia.  Y el cambio mantiene las cosas nuevas, frescas.
El día en que el matrimonio desaparezca, la vida tanto para el hombre como para la mujer será más sana y, ciertamente, más larga de lo que puedes llegar a imaginar.  No serás ni capaz de pensar que clase de relación fue el matrimonio, porque el matrimonio es una manera de ir contra el cambio de la vida, creando de este modo cosas permanentes.  Ambos se tornan pesados, aburridos.  La vida pierde interés.  De hecho, tienen que destruir sus intereses… sino, es un conflicto continuo.  El marido no se puede interesar en ninguna otra mujer; la mujer no puede reír con ningún otro hombre. Son prisioneros el uno del oro; la vida se vuelve aburrimiento, una rutina.  ¿Quién quiere vivir esa clase de vida?  Las ganas de vivir se debilitan.  Esto trae enfermedades, malestar, porque su resistencia contra la muerte no existe.  De hecho están pensando en como acabar cuanto antes con todo el círculo vicioso, en lo más profundo de su corazón, quieren la muerte. Un deseo de muerte aparece.
Sigmund Freud fue el primero en descubrir que en el inconsciente del hombre había un deseo de muerte. Pero yo no estoy de acuerdo con Sigmund Freud. El deseo de muerte no es un deseo natural; es un subproducto del matrimonio, un derivado de una vida aburrida.  Cuando uno empieza a sentir que la vida ya no es más una aventura, que no hay nuevos espacios, un nuevos pastos, entonces, ¿para qué seguir viviendo? El sueño eterno de la tumba parece ser mucho más confortable, más lujoso, más dichoso.
En ningún animal, existe el deseo de morir.  Ningún animal salvaje se suicida.  Pero extrañamente, en un zoo se han encontrado animales cometiendo suicidio.  Y si Sigmund Freud hubiera estudiado sólo a los animales del zoo, hubiese llegado a la conclusión de que existe un deseo de muerte, como existe un deseo de vida.  Pero los animales del zoo no son auténticos animales.  Y el matrimonio convierte a todo el mundo en animales de zoo: confinados, encadenados de mil sutiles maneras.  Sigmund Freud no tenía ni idea de animales salvajes, ni de humanos salvajes.
Quiero que los seres humanos tengan algo de salvaje. Este es mi rebelde.
No formará parte del zoo, permanecerá libre.  No irá contra la vida, fluirá con la vida.  Si el hombre y la mujer se llegaran a entender, lo cual no es tan difícil porque es la cosa más sencilla, dejaríamos de ser animales de zoo; lograríamos liberarnos del zoo.
¡Esto es lo que nos hace falta…!  Liberación del matrimonio.  Y si la mujer creciera en su natural estado salvaje y el hombre creciera en su estado salvaje natural y como desconocidos se encontraran en “amigabilidad”, su amor sería de gran profundidad, de inmensa alegría, una danza de suprema felicidad.  No ha contrato, no hay ley, el amor es la ley en sí mismo.
Y cuando desaparezca se dirán adiós con gratitud uno al otro por todos estos bellos momentos que han vivido juntos, por todas las canciones que han cantado juntos, por todas las danzas bajo la luna llena, por todos esos momentos musicales a la orilla del mar.
Llevarán con ellos todos esos dorados recuerdos y se estarán agradecidos para siempre.  Pero no se opondrán a la libertad del otro; su amor se los prohíbe.  Su amor les debe dar más libertad.  en el pasado les dio más esclavitud.
Hay una tremenda necesidad en Occidente de que la mujer empiece un nuevo Movimiento de Liberación, porque las líderes del actual Movimiento, no son meditadoras, no están en sus cabales; son mujeres perturbadas luchando contra hombres perturbados.
Se necesita tener algo de cordura.
Se necesita una profunda compasión, incluso para aquellos que te hicieron daño en el pasado de forma inconsciente; no fue intencional.
Pero l daño que el movimiento de Liberación de la Mujer está haciendo al tratar de herir al hombre, sí que es intencionado. Esto es mucho más repugnante.  No ha ido lejos y no hay muchas mujeres de acuerdo con esas reacciones.  Un nuevo Movimiento de Liberación de la Mujer podría agrupar a millones de mujeres inteligentes y comprensivas.
Y este Movimiento tendría toda la ayuda por parte del hombre, porque no están luchando contra el hombre, estáis luchando contra el pasado, en el que tú has sufrido, en el que el hombre ha sufrido, en el que todo el mundo ha sufrido.
La rebelión no es contra el hombre como tal, es contra el pasado del hombre y la mujer juntos.  Y entonces esta rebelión tendrá la calidad de religiosidad que aportará la gracia a la gente, gratitud a la gente. Espero que esté clara la diferencia que ha surgido entre la mujer oriental y la occidental. Esto no pasaba antes de este siglo.
He oído:

El Presidente Ronald Reagan, mirando, fijamente el fondo de un volcán griego comentó finalmente: “¡Parece el infierno!”.
“¡Ah!, Vosotros los americanos”, dijo el guía, “¡Estáis en todas partes!”.

Las mujeres se han vuelto más cultas, han estado en todas partes.  Se han dado cuenta de cosas de las que las mujeres orientales, son todavía absolutamente inocentes.  En su inocencia hay gracia, una cierta belleza que no es de este mundo, que te da cierta indicación del más allá.
Ese tendría que ser el caso de cada mujer en el mundo.  Cada mujer se puede convertir en la flecha hacia la divinidad; su gracia, su belleza, su amor, su devoción, te pueden mostrar el camino hacia los más altos reinos de tu ser, hacia los más grandes espacios de la consciencia.
Las mujeres no sólo son capaces de dar vida a niños, sino que también son capaces de darse vida a sí mismas, como buscadoras de la Verdad.
Pero este aspecto de la mujer todavía no ha sido explorado en absoluto.

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