CRISIS DE PANICO Y AGORAFOBIA
Última modificación el Lunes, 24 octubre 2011 10:34 Autor: Microcaos Domingo, 14 agosto 2011 10:30
CRISIS DE PANICO Y AGORAFOBIA

CRISIS DE PANICO Y AGORAFOBIA
Estoy muy contenta y me siento bien. He conocido a una amiga que ha escrito un libro contando su historia personal, muy dura y dramática. Su lectura y el trato con ella me han conmovido. Hubo un momento en que estuvo muy mal, a punto de tirar la toalla. Su propia voluntad le ayudó mucho, pudo superarlo y es un ejemplo de cómo se puede salir de las situaciones más complicadas.
No tuve una infancia muy feliz, aunque mis problemas no empezaron hasta los 22 años, justo tras el nacimiento de mi segundo hijo. Una noche, cambiando los pañales al bebé mientras mi marido estaba charlando con un amigo, me empecé a sentir mal. Notaba que el corazón me latía muy fuerte, me faltaba el aire, sentía que me iba a desmayar. No dije nada, le pasé el bebé a mi marido, sin pañales, y me acosté. Estaba cada vez peor, sentía que mi malestar crecía y crecía, no lo podía controlar. Decidí decírselo a mi marido ya que cada vez estaba más asustada. Llamaron al médico de urgencia, cuando llegó ya estaba algo mejor y me dijo que era debido al estrás. Personalmente creo que se debió a mis dos embarazos seguidos y al hecho de venir a vivir a una ciudad donde no tenía amigas ni familiares.
Me hicieron varios electrocardiogramas, que salieron bien. Me enviaron al psiquiatra que me recetó unos tranquilizantes. Sólo fui dos veces. Abandoné el tratamiento ya que se me había metido en la cabeza que mis taquicardias podían ser una enfermedad del corazón, como mi padre que había fallecido recientemente por ese motivo. Consulté con varios cardiólogos, probé con medicamentos homeopáticos, probé ir a parasicólogos, yoga, en fin, probé de todo.
Tuve también unas fobias terribles. Para mi, los supermercados eran una tortura y fueron mi gran enemigo todos estos años. No soportaba hacer colas y había momentos en que me parecía que me iba a desmayar. Andaba siempre agarrada al carrito, buscaba los sitios más apartados donde no había mucha gente. Cuando me sentía explotar, me iba a esos lugares. Sólo de pensar en las terribles experiencias que viví me dan escalofríos, como una película de terror. Muchas veces tuve que salir fuera, dejando la compra, como ahogada, como si estuviera en una cámara de tortura. Me hacía unos líos tremendos antes de entrar, pensando como podría controlar mejor la situación. No comprendía lo que me pasaba y yo misma me decía: nadie me hace nada, puedo andar como en mi casa, hay aire como en casa… entonces ¿porqué me siento tan mal? ¿porqué parece que me voy a desmayar?. A veces llegaba a la caja y sentía que las piernas no me sostenían y sacaba la cosas del carrito mareada. Cuando tenía que firmar el recibo de la tarjeta de crédito me temblaban las manos, he hecho cada firma que ni yo misma la entiendo. Muchas veces quise pedir auxilio, aunque nunca lo hice. Al final, salía como borracha. A veces iba con mis hijos para que me ayuden. ¿Para qué ?, era peor, se peleaban, pedían esto y aquello, al final me ponía más nerviosa y parecía que todos me miraban como diciendo "¡qué madre más loca!".
Con el nacimiento de mi tercer hijo, mi ánimo empeoró. Me daba miedo bañarlo. Me daba terror quedarme sola con los tres. Sentía que no podía atenderlos, como que estaba débil. Fue la peor época de mi vida. Me sentía impotente y lloraba por cualquier motivo, sobre todo pensando que no podía disfrutar de mis hijos y me sentía culpable y miserable por ello. Al principio tomaba tranquilizantes que, aunque evitaban los ataques de pánico, no me ayudaban a soportar los lugares llenos de gente. Era muy negativa, a todo le buscaba pegas y me liaba para hacer las cosas. El médico me añadió una medicación antidepresiva y desde entonces todo cambió.
Ya no soy la misma, y mi marido lo nota. No me deprimo, hay días que estoy un poco más ansiosa, pero nada fuera de lo normal, tengo mejor humor, soy más positiva, tengo más autoconfianza y hasta me quiero más a mi misma. Creo que este es el punto fundamental, tener la autoestima alta. Estar seguros de nosotros mismos. El problema puede deberse a un montón de factores. Supongo que arrastramos muchos de los miedos desde niños, se van sumando ansiedades e inseguridades, y todo ello nos lleva a experimentar esas sensaciones desagradables.
No me detengo, siempre lo enfrenté y seguiré haciéndolo, no me resigno a ser diferente a los demás que entran y compran sin problemas. Cuando me atacan los "fantasmas", respiro muy profundo, y lento, con cada respiración me digo que en realidad no me pasa nada, que son todas exageraciones mías, y no le presto atención. Así, puedo ir, comprar y salir como cualquier persona. No dejen de ir, todos los días un ratito, cada día un poco más, hasta que se venzan esos temores, no pasa nada, lo aseguro.
Les deseo mucha suerte, y les comprendo. Yo también lo pasé… y se sale de ello.
Si te ha parecido interesante únete a nuestra comunidad de FACEBOOK y compartelo con tus amigos.
Articulos relacionados:
ALIMENTACIÓN DEL BEBÉ (0 a 12 meses)
HIPERACTIVIDAD. Todo sobre la hiperactividad
Persuasión subliminal
ASTILLA CLAVADA EN EL PIE
Tratamiento para la AFONÍA
Insomnio. Solucion al Insomnio
CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN RECIÉN NACIDOS
patologias digestivas en niños
EPICONDILITIS LATERAL (codo de tenista)
La motivación
Consumo y consumidor
ESTAMOS EN CRISIS
