TABACO. Todo sobre el TABACO

El TABACO

El fumar tabaco fue una costumbre religiosa, medicinal y ceremonial en la vida tribal americana precolombina. Traído a España por Colón, su uso se extendió rapidamente por Europa. Puede evitar la fatiga y el aburrimiento y mejorar la coordinación de diversas tareas rutinarias. Aumenta la actividad en tareas que implican rapidez de reacción, vigilancia y concentración.  Calma los nervios y es un relajante muscular durante periodos de estrés.  La falta de motivación es el principal problema para dejar de fumar. Además, existe una aceptación social del hecho de fumar. También hay que tener en cuenta los beneficios económicos que representa para algunos gobiernos y para las compañías comerciales. Finalmente, se trata de una droga barata y de fácil obtención para sus consumidores.
No parece afectar ninguna capacidad comportamental del individuo. Sin embargo, se ha demostrado una estrecha correlación entre el uso del tabaco e importantes desórdenes médicos como la ateroesclerosis coronaria y enfermedades respiratorias, que incluyen el enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, laringe y boca. El que el dano asociado a su uso no sirva como aviso para los fumadores se debe en parte a que la manifestación de estas enfermedades sigue un curso lento y pueden pasar muchos anos antes de que aparezcan sus efectos.
Un nuevo factor se ha añadido a la polémica sobre el uso del tabaco: es el de los denominados “fumadores pasivos”. El término se refiere a aquellas personas no fumadoras que inhalan el humo de tabaco presente en el ambiente. Existe un riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón. Se ha indicado que en Estados Unidos el número de muertes por esta causa ocupa el tercer lugar después de los fumadores activos y de los consumidores de alcohol.
El consumo de cigarros es una de las principales causas de muerte en el mundo occidental. El humo del tabaco contiene mas de cuatro mil sustancias cancerígenas diferentes, muchas de las cuales son generadas en el proceso de la combustión del tabaco. Entre ellas, se encuentran el monóxido de carbono, dioxido de carbono, ácido cianhídrico y los alquitranes. Sólo una o muy pocas de estas sustancias aumentan el deseo o la necesidad de la autoadministración de dicha sustancia. Estímulos sensitivos como el sabor y el olor del tabaco, así como la irritación que produce pueden participar en la regulacion de las cantidades de humo a inhalar para conseguir la dosis deseada de nicotina y participar por tanto como reforzadores de la adicción.  Aunque en la creación del hábito de fumar aparecen implicados factores muy diferentes, el objetivo primario de su consumo es la autoadministración de nicotina. Esta sustancia es el principal reforzador del consumo de tabaco. Existen evidencias de que el tiempo transcurrido hasta el siguiente cigarro viene marcado por la necesidad de mantener unos niveles corporales constantes de nicotina.
Los estudios realizados sobre la capacidad de adicción de una única dosis y sobre su poder de autoadministración proporcionan una evidencia directa de que en las dosis liberadas al fumar un cigarrillo, la nicotina puede producir el mismo tipo de dependencia que las drogas psicoativas. Esto quiere decir que la nicotina cumple los criterios de producir efectos euforizantes y servir como un reforzador farmacológico de su propio uso.
Un dato sobre su carácter adictivo nos lo proporciona la observación de que la eliminación de su consumo viene acompañada de múltiples recaídas o por el abandono de los intentos de dejarlo. Además, los exfumadores suelen mostrar en ocasiones un carácter irritable y obsesivo. Otros agentes reforzadores que complementan, aunque no sustituyen, el efecto de la nicotina son el «sabor» del humo del tabaco a su paso por la boca, nariz y pulmones y el control del estado de ánimo del fumador. Una persona puede fumar a veces para calmarse ante una situación estresante, mientras que en otras ocasiones lo hace para estimular su estado de ánimo. También se ha demostrado la existencia de dependencia a los aspectos comportamentales relacionados con la costumbre de fumar tabaco. Aquellos individuos que no inhalan el humo del tabaco y que por tanto absorben poca nicotina son un ejemplo de este tipo de dependencia.

 

De la hoja a la cajetilla
En lo referente a su cultivo y al terreno, a las semillas seleccionadas, al gran uso de abono y a la mecanizacion, en los almacenes e industrias transformadoras, es un proceso que excluye a los pequeños y usa tecnologias avanzadisimas.
Desde el momento en que la semilla se planta hasta el sellado, mediante celofan, del paquete de cigarrillos, y en cada fase de su elaboracion, el tabaco sufre el enviste de una cantidad de tecnologia y procedimientos tan numerosos que lo han convertido en uno de los productos naturales mas transformados.
Es incomparable el grado de manipulacion actual sobre una planta como el canabis para preparar sus derivados, frente al proceso necesario para volver fumable la hoja de la planta de tabaco.
Olvidando las fases de su cultivo, la primera fase verdadera de transformacion es el curado. No sólo se trata de secar la planta eliminando de un 80% a un 90% de su humedad, sino de crear condiciones para que se produzcan una serie de transformaciones fisicas y bioquimicas esenciales.
La operacion se lleva a cabo de diferentes modos, pero sustancialmente el secado se realiza mediante aire o fuego directo o indirecto. Y, de las fases de elaboracion, es la mas importante, la que determina la calidad de la partida de tabaco que se está trabajando. Es muy dificil corregir los eventuales errores ocurridos durante el secado. En esta fase, las hojas deben perder la clorofila para cojer su color peculiar; los ámidos deven transformarse en azúcares, deve desaparecer el amoniaco y las proteinas deben descomponerse.
El tabaco, tras su curado, todavía no esta listo para su consumo: es irritante, tiene un aroma desagradable y quema con dificultaz. En esta fase, para aumentar la velocidad de evaporación del agua algunas empresas tabaqueras emplean campos eléctricos de alta frecuencia.
Después, el tabaco esta sometido a una fermentacion, proceso mediante el cual la hoja pierde el aroma yu gusto desagradables y que le permiten una mejor combustión. Según el tipo de tabaco o su procedencia, los métodos serán diferentes, pero el principio general consiste en humedecer el tabaco en mayor o en menor porcentaje y dejarlo 5 o 6 meses madurando.
Cada fase se mantiene bajo un control estricto hasta la obtención del producto deseado. Para los problemas relacionados con el almacenaje se utilizan rayos ultravioletas e infrarrojos, y otros medios sofisticados como ultrasonidos.
Seguidamente, se seca y cura de nuevo, estas operaciones serán fundamentales para un producto que tiende a enmohecerse y deteriorarse muy fácilmente, y en ellas no falta el uso de sustancias naturales y de síntesis, reguladoras de los procesos enzimáticos que se suceden en el interior de la masa de tabaco prensada.
Si se opera a temperatura y humedad elevadas, la fermentación es más rápìda, lo cual sirve para disminuir los problemas de almacenaje de centenares de balas en enormes almacenes.
Tras el curado, el tabaco se rehumedece para permitir la manipulación de la hoja, se eliminan las costillas de las hojas y se mezcla todo, tras lo que vendrá el curtido. Esta es la operación que permite estandarizar el producto. A las tabaqueras llegan miles de quintales de tabaco de calidad diferente, mejor o peor, según el lugar, añada, curado, etc. Las características varían partida a partida, año tras año; la materia prima nunca es la misma.
En este momento, se curte el tabaco para enmascarar sus diferencias y defectos (amargo o picante), para darle gusto y aromas particulares, para hacer que mantenga la humedad, para que no enmohezca, para que se queme mejor, etc.
Se le añaden productos para permitir que entre en el estándar cualitativo que lo caracteriza. Quien fuma Marlboro pretende que todos los cigarrillos que llevan este nombre sean iguales.
El corazón secreto de cada fábrica tabaquera es el laboratorio donde se preparan las recetas de los condimentos que se añadirán al tabaco. Rodeadas del secreto industrial y protegidas por centenares de patentes, las recetas son, para estos industriales, el patrimonio más preciado a custodiar.
Un listado muy incompleto que comprende: estractos y aceites esenciales de tabaco; azúcar de caña; azúcar de arce; miel; sacarina; fructosa; regaliz; caucho, habita de tonga, vainilla, vino, vinagre, chocolate, anís, aceites esenciales de bergamota, genciana, valeriana, menta, clavos de clavel, canela, bálsamo de Perú, bálsamo de Tolú, extractos de melocotón, extractos de higo, glicerina, sorbitol, ácidos cítrico, acético, ascórbico, parapropil, benzoato de sodio, aceite de aráquidos, aceite de romero, parafina.
Aún así, la lista es incompleta. Parece contener un montón de productos naturales, pero son sus nombres los que figuran para referirse a productos sintéticos que los sustituyen completamente.
Así, en lugar de extracto de menta, encontraremos mentol industrial; en vez de aceite de bergamota, un éster sintético; etc.
Tras el curtido, que consiste en la inmersión del tabaco en esta "salsa", se tritura entre enormes cilindros metálicos y se seca llevándolo de nuevo a un grado de humedad muy bajo (proceso de torrefacción).
Ahora el tabaco está listo para su transformación final: su presentación en forma de cigarrillos en la correspondiente cajetilla con tanta advertencia sobre los riesgos que corre nuestra salud al consumirlo.





 

El veneno
Sólo las hojas de esta solanácea contienen: almidón, ácidos málico, cítrico, fumárico, succínico, oxálico, acético, gálico, láctico, cafeico, quínico, clorogénico y nicotínico; esparagina, pectina, tanino, levulosa, sustancias resinosas, parafina, esencia, cetona, celulosa, fosfatos, nitratos, sales de ácidos orgánicos, etc.
El jugo del tabaco es un poderoso insecticida que se usa en agricultura.
Los alcaloides que se encuentran en el tabaco (nicotina, nornicotina, anabasina, nicotirina y otros) son muy venenosos.
La nicotina pura resulta muy toxica por el mero contacto con la piel o las mucosas. La ingestion de 50 a 100mg es mortal para el hombre, pero fumada su toxicidad es menor.
Más de 10 cigarrillos diarios crean una toxicosis tabáquica, y el cuerpo, durante el reposo nocturno es incapaz de liberarse del exceso de alcaloides.
Todos los procesos de la preparacion del tabaco, comenzando por la fermentacion, disminuyen su toxicidad, así como las sustancias contenidas en el humo; no obstante, aunque suavizado, se mantienen también los efectos negativos del tabaco, como lo prueba la intoxicación nicotinica que se padece cuando se comienza a fumar o si se hace en exceso. Los síntomas consisten en náuseas, vómitos, alucinaciones,  vértigo, sudor frio y devilidad cardíaca.
Fumar causa: trastornos cardíacos crónicos como dilatación e hipertrofia, envejecimiento prematuro, riego sanguíneo insuficiente en las extremidades, inflamación crónica de las vías respiratorias, angina de pecho, catarros de las vías respiratorias, disnea, 4500 tipos de cáncer, pérdida de memoria, faringitis, úlceras, pérdida del gusto, olfato y agudeza visual, etc.

 

Mecanismo de acción de la nicotina
A pesar de la enorme investigación realizada sobre la actividad de la nicotina no se tienen aún muchos datos sobre el mecanismo de actuación del tabaco.  Uno de los problemas para saber como actúa la nicotina como droga psicoactiva es el escaso conocimiento de sus efectos psicológicos. Aunque existe una considerable evidencia de su acción sobre el sistema nervioso central, tanto en animales como en humanos, sus efectos son mucho menos psicoactivos que los producidos por otras sustancias de abuso. El mecanismo de acción de la nicotina a nivel molecular está claramente definido. Es un agonista del receptor nicotínico de acetilcolina en el sistema nervioso periférico y en el central.
La acción estimuladora de la nicotina sobre el cerebro parece ejercerse sobre las neuronas noradrenérgicas procedentes del locus cerúleo y sobre las dopaminérgicas del area tegmental ventral. El locus cerúleo parece jugar un papel crucial en la vigilancia y en el despertar, en las reacciones relacionadas con el estrés y en la regulación de la actividad psicosomática. La administración tanto aguda como crónica de nicotina induce la actuación de esta región cerebral. Esto explica la activación de las reacciones de atención asociadas a su ingesta. Esta acción sobre el núcleo cerúleo podría explicar los efectos favorables de la clonidina en la abstinencia al tabaco, dado que este fármaco es un agonista 2-adrenérgico.
La actuación de la nicotina sobre el área tegmental ventral produce una estimulación motora y da lugar a un aumento de la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. Esta capacidad de incrementar los niveles extracelulares de dopamina es una característica que la nicotina comparte con otras drogas de abuso como la cocaína, los opiáceos y el alcohol, y está relacionada con los sistemas de reforzamiento. Esto justificaría la conducta de búsqueda de droga asociada a los consumidores de tabaco, pese al conocimiento del peligro asociado a su uso.
Entre los síntomas que aparecen asociados a la cesación de su consumo se incluyen: alteraciones del sueño, náusea, irritabilidad, desasosiego, dolor de cabeza, ansiedad, dificultad en la concentración y en la coordinación psicomotora, ganancia de peso y cambios en el gasto cardiaco, presión sanguínea y pulso. El síndrome se experimenta al cabo de algunas horas o de varios días después de haber dejado de fumar y puede durar varios meses. Estos síntomas pueden ser respuestas fisiológicas a la interrupción del consumo de nicotina o pueden representar una reacción psicológica al cambio de un comportamiento habitual. La severidad del síndrome se correlaciona con el número de cigarros fumados.
Los patrones de retirada de la droga no son idénticos para todas las personas, debido a que dicho síndrome es el resultado de una compleja interacción entre la ingestión de nicotina, personalidad del individuo, factores ambientales y respuesta al estrés.
Hay tres tipos de aproximaciones al tratamiento del abuso de tabaco:
                1)Terapia de sustitución, en la que se suministra nicotina de una forma mas manejable y menos dañina, por ejemplo en forma de goma de mascar, de parches en la piel o de implantes subcutáneos. Estos sistemas reducen el deseo de fumar y el síndrome de abstinencia a nicotina, pero muy pocas veces lo eliminan por completo. El tratamiento es muy eficaz cuando se usa en conjunción con terapias de soporte no específicas.
                2) Terapia de bloqueo, en la que se usa una sustancia que bloquee los efectos de la nicotina como la mecamilamina.
                3) Terapia de soporte, que puede acompañar al tratamiento con fármacos, y que a veces da resultados positivos sin necesidad de la intervención farmacológica.

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4 comentarios
  1. Excelente informacion

  2. Excelente post… siempre recuerdo un post bastante corto de un muy buen amigo en el cual el expresa: “El error fundamental en la eliminación de un hábito es que nuestra conducta está definida por ellos y por tanto no se pueden abandonar dejando un espacio vacío en nuestra rutina. La clave es crear un nuevo hábito”… si todos cubriéramos nuestros malos hábitos por unos más sanos todo se hace más fácil, pues el detalle está en el espacio vació y la ansiedad que esto genera y por tanto nunca se logra llegar al término de lo planteado… a todos lo que lean este post, mucha fuerza de voluntad y coloquen sus metas y objetivos bien claron para que no puedan perderlos de vista.

  3. esta muy bien me sirbio mucho para mi tarea jajajajajaja

  4. MUY BUENA IMFO PARA MI EXPO…..;)

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